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Al límite

Si algo está mostrando la pandemia de coronavirus es que se trata de un fenómeno dinámico que muestra cambios en su evolución, tanto en lo que atañe a la propia enfermedad como a las reacciones sociales que sus efectos provocan. Esta interrelación compleja entre el comportamiento del virus y el de los humanos vuelve más dificultosa la implementación de las políticas sanitarias que se despliegan desde el Estado para contener la propagación de la enfermedad.
Nuestra provincia no está libre de estas complicaciones. Si bien la situación sanitaria general es comparativamente más aliviada que la que se observa en otras jurisdicciones, no faltan temas y problemas que despierten inquietud. Uno de ellos es la irrupción de reclamos de un sector de la sociedad que pretende que el gobierno provincial «abra las fronteras». Lo que empezó como una demanda limitada a un área de la provincia se viralizó luego a otros puntos. El primer episodio significativo tuvo lugar en el límite con la provincia de San Luis, en donde un grupo de productores se manifestó públicamente, incluso con cortes de rutas, contra las exigencias impuestas por el gobierno puntano.
A los pocos días los reclamos se extendieron a la ruta 35 con pedidos y hasta movilizaciones de pampeanos de Realicó y cordobeses de Huinca Renancó demandando la apertura de la circulación de personas entre ambos puntos. Y más tarde se replicó la misma petición -aunque esta vez por las redes sociales- en el sureste provincial solicitando la apertura del tránsito entre Jacinto Arauz y Bahía Blanca. En estos dos últimos casos no se alegan motivos laborales sino afectivos ya que quienes reclaman solicitan retomar los contactos con familiares y amistades. Sin embargo también se conocieron -por la misma vía- expresiones de rechazo por parte de quienes se oponen a la circulación de personas a través del Meridiano V por temor a la propagación del virus en nuestra provincia.
En una reciente entrevista con este diario, el subsecretario de Salud expresó que, al igual que en otras latitudes del país, en La Pampa se advierte el accionar de un sector de la sociedad que se resiste a aceptar las medidas sanitarias implementadas para frenar la difusión del Covid-19. El funcionario estimó que se trata de una porción minoritaria -un diez o un quince por ciento, arriesgó- pero que tiene la voluntad de hacer mucho ruido.
Todos sabemos que nuestra provincia limita con jurisdicciones muy afectadas por la pandemia: Córdoba, Buenos Aires, Río Negro, Neuquén y Mendoza presentan altos niveles de contagio, y en algunas de sus localidades incluso están con la capacidad de internación muy comprometida. Hasta la provincia de San Luis muestra un panorama bastante más complicado que La Pampa.
Se desconoce la motivación de quienes, conociendo este estado de cosas, insisten en liberar el tránsito y con ello facilitar la difusión del virus. Lo que no cabe duda es que el derecho a circular invocado no puede colocarse por encima del derecho a la salud; y que el bienestar general está por encima del bienestar individual.
Mientras una sensible mayoría entienda que estas prioridades no pueden ser vulneradas, hay que resistir las presiones sociales que, en no pocos casos, aparecen fogoneadas por una contumaz oposición política y mediática que se montó al caballito de batalla de la pandemia para erosionar al gobierno nacional y sus aliados provinciales.