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Algo más que bares y un debate de prepo

LA SEMANA PAMPEANA

I – La Pampa inició esta semana una etapa más de la apertura administrada de la cuarentena que incluyó la ampliación de los horarios del comercio, el anuncio del fin de la cuarentena para bares y restoranes, la vuelta a la actividad de los gimnasios y, como anticipo de lo que vendrá después del invierno, la convocatoria a los gremios docentes para iniciar el estudio de la vuelta a clases en las escuelas de la provincia.

II – De todas las actividades que se sumaron a la apertura, la de bares y restoranes fue una decisión largamente esperada en el seno de la sociedad pampeana. Es la pampeana una comunidad que tiene muy arraigada la tradición de utilizar esos lugares no propiamente como centros gastronómicos (aunque lo son en verdad), sino como excusas para la socialización. La existencia de las «confiterías», como se las conoce en la jerga ciudadana (aunque allí hace mucho que no se comercializan confites, si es que alguna vez se hizo) son lugares de encuentro e intercambio social cuya explicación va mucho más allá de la sed que lleva a consumir una gaseosa o una cerveza, o del hambre por una picada o el estímulo de un té o un café. El no entenderlo puede llevar a la confusión de quienes subestiman su papel en la conformación de las redes de relaciones que toda sociedad necesita para afianzar su cohesión y servir de andamiaje a su acervo.

III – La de los gimnasios es una incorporación más moderna en la vida ciudadana y su explicación solo en términos de aumentar o mantener el rendimiento físico, mejorar la salud o recuperarse de una lesión, se queda a medio camino entre esa función que en teoría justificó su existencia y su constitución en una nueva especie de «clubes», donde la dimensión social de la actividad física, aunque se realice casi siempre de manera individual, es la esencia de su éxito. (Tal vez la demostración más cabal de esa dimensión solapada pero central en la sociabilidad del gimnasio más que en su papel de tonificación de músculos o presteza de los movimientos, lo da el hecho comprobable que los aparatos que se intentaron vender -y aún se intentan- como «gimnasios en casa» con una ingeniosa combinación de máquinas que, en teoría, reemplazarían a la mayor parte de todas las máquinas de un gimnasio, no han logrado su cometido y, en la mayoría de los casos, terminan arrumbados en un rincón de la casa y su dueño anotado de nuevo en el gimnasio del barrio donde, además de muscular o moverse, teje relaciones y se siente parte de un colectivo que le da sentido de pertenencia).

IV – La convocatoria a los docentes, meses antes de que se esté pensando en el retorno a las aulas, tiene mucho de anticipatorio. Es que en la cuarentena, entre todas las cosas que cambiaron, cambió también, casi subrepticiamente, el paradigma de la educación. En sólo dos meses, los actores del hecho educativo que tenían casi como un objetivo irreemplazable los «días de clase» garantizados, y era ésta una de las preocupaciones que parecían ser centrales en los debates sobre la enseñanza, de pronto quedaron desplazados como problema. Así quedó expresado luego de la reunión donde el gobernador abrió el encuentro con los docentes por el retorno administrado a las aulas donde, más que los «días de clase» fueron los contenidos mínimos garantizados, los puntos centrales que se acordaron para no quedar atrapados en la urgencia de volver a clases antes de tiempo y descuidar así la seguridad de la comunidad educativa y de la sociedad. Hasta dónde será este cambio algo permanente y los días de clase pasen a un segundo plano para concentrarse la enseñanza en la centralidad de los objetivos y contenidos de la enseñanza al fin del ciclo lectivo, es parte de la tarea de ajuste del sistema educativo que seguramente se dará la sociedad post-pandemia. Hoy es apenas una insinuación de una tendencia con mucho de interrogante que no puede responderse a priori y, sin embargo, promete abrir la puerta a lo que tanto se esperaba de nuevo en la relación de la enseñanza institucional y la era de la comunicación virtual.

V – Aún con estas dudas sobre el futuro de la post-pandemia, no deja de ser paradojal (y a la vez saludable) que los cambios que tanto se le reclamaban a la educación para que empareje su andar a los nuevos tiempos tecnológicos y a la revolución de las comunicaciones y las redes sociales, hayan entrado al debate casi de prepo, de manera urgente, empujados todos a hacerlo por la emergencia sanitaria mundial. (LVS)