América Latina en tiempos de ninguneo

PUNTO DE VISTA

POR NELSON NICOLETTI *
Después de pasar una década de fuerte integración latinoamericana, como resultado de gobiernos populares en muchas de las naciones del bloque, tenemos por estos días un claro tiempo de ninguneo y abandono de premisas integracionistas.
La regresión de ejecutivos conservadores, de corte neoliberal, “recargados” por los recientes años de rebeldía “latinoamericanista”, han vuelto a poner al cono sur a la cola de los intereses económicos de las primeras potencias, especialmente de los Estados Unidos.
Esta inmediata pérdida de independencia en la que incurren nuestros países cuando sus gobiernos se asumen como “emergentes” ( Macri/Temer) significan en la práctica el regreso a las condiciones de “repúblicas bananeras” o, en palabras de Donald Trump, en “países de mierda” como definió sin ningún eufemismo ni delicadeza.
Alcanzar una misma mirada sobre valores comunes y concretar acciones de mutuo beneficio es el propósito de la unión de los países del sur: hacerse fuertes en conjunto para negociar mejor, y al mismo tiempo avanzar sobre otras cuestiones menos comerciales pero más humanas, como la solidaridad y la lucha por mayor igualdad.
La destitución de la presidenta Dilma en Brasil y el encarcelamiento de Lula son el más grave mensaje mafioso, del verdadero” poder”, para advertir a las mayorías populares de América Latina que sus voces e intereses no cuentan para los gobiernos “que vinieron a hacer lo que hay que hacer”: o sea, poner al Estado al servicio de los negocios de los poderosos, reducir los servicios esenciales como educación, salud, previsión, asistencia social, salarios, etcétera, y concretar la transferencia más escandalosa de recursos del sector medio y trabajador a los grupos concentrados del poder, las finanzas y los medios.
En eso están algunos presidentes latinoamericanos: aplicando políticas económicas que antes necesitaron de gobiernos de facto…
El diseño económico es el mismo, aunque no aceptan que los tiempos han cambiado: que “el cambio de cultura” que reclaman son en realidad los derechos adquiridos por sucesivos momentos de producción de bienestar social y que han marcado la memoria de la sociedad.

Bolivia y Brasil.
El presidente de Bolivia, Evo Morales, que está sosteniendo a pie firme el crecimiento de su país, señaló hace pocos días en el encuentro regional realizado en Perú que el FMI no es precisamente el camino para salir adelante. Deploró la decisión de Argentina de volver al Fondo y mostró los números que posicionan a ese humilde país como la Nación con mejor presente y perspectivas de futuro.
En tanto, el expresidente y actual preso Lula Da Silva fue objeto del extraño lanzamiento de su candidatura en cada municipio: el Partido de los Trabajadores proclamó su nominación con pancartas y fotografías. Se avecinan tiempos difíciles en Brasil: el poder que ya le hizo trampa a la democracia destituyendo sin pruebas a una presidenta, no va a querer aceptar el triunfo de Lula. Los militares que presionaron sin disimulo a los jueces para forzar su detención harán “lo que haga falta” para evitar su regreso a la presidencia.
Aunque sean tiempos de ninguneo, América Latina se mueve y la esperanza se mantiene siempre latente en esta lenta construcción integradora regional.

* Parlamentario del Mercosur.