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Ante la crisis, Estado, Estado y más Estado, del bueno

LA SEMANA POLITICA

Cada día son más los infectados y los muertos, en el mundo y en menor medida en nuestro país. Las crisis sanitaria y económica reclaman más intervención de un Estado con sentido nacional y popular.
SERGIO ORTIZ
La cuarentena se ha probado como necesaria y exitosa en China y otros países, también en Argentina. Debería ser también rigurosa la cuarentena política, para los políticos, empresarios, economistas y columnistas de medios monopólicos que en estos años han mentido tanto. Elogiaron los ajustes fondomonetaristas, el aumento desmesurado de la deuda externa (cuando la contraían neoliberales como Mauricio Macri), la privatización de servicios del Estado, el despido masivo de personal, el achicamiento estatal para disminuir el gasto público, las políticas privatistas de la salud, la degradación del Ministerio, los recortes previsionales, la lucha contra la inflación como objetivo supremo, la prohibición de emitir, etcétera.
El apotegma del muerto impune José Alfredo Martínez de Hoz, ministro y socio de la dictadura militar-cívica lo expuso en 1976: «Achicar el Estado es agrandar la Nación». En el único caso en que dicho enunciado sería exacto es si se toma por referencia a «La Nación». Se agrandó, beneficiado junto a Clarín y La Razón, por la concesión de Papel Prensa, arrebatado con torturas, secuestros y violaciones a la familia propietaria, los Graiver.
Macri, funcionarios de su gobierno, José Luis Espert, Carlos Melconián, Javier González Fraga, editorialistas de esos dos diarios y otros opinólogos durante años envenenaron la mente de los argentinos, en un sentido privatizador y antiestatal. Eso nos dejó con una débil base material y cultural para enfrentar la presente crisis. Ellos deberían entrar en una cuarentena política prolongada. Al cabo de ella y mediando procesos judiciales sin lawfare, en particular el expresidente debería seguir el aislamiento en Ezeiza o Marcos Paz.
El surfista y otros chetos que violaron la cuarentena después de regresar de vacaciones en el extranjero son muy criticables. Pero tampoco merece felicitaciones el programa de C5N, que llevó de invitado al macrista exdirector del PAMI, dándole la oportunidad de seguir faltando a la verdad y encubriendo el accionar de esa administración que quitó medicamentos a los abuelos. ¡Silenzio stampa con esos tipos!
Alberto Fernández decidió correctamente privilegiar la salud antes que la economía, cuando el jueves 19, tras consultas previas, decretó el aislamiento hasta el 31 de marzo, que posiblemente deba prorrogar. Fue una medida política adecuada, vinculada con la salud pública. Contrastó con la adoptada en sentido opuesto por gobiernos disímiles al suyo como los de Donald Trump y Jair Bolsonazi, y de presidentes amigos como Andrés M. López Obrador, de México. Estos tres, en aras de la actividad económica, dejaron que la vida siguiera un ritmo más o menos normal, con alta curva de contagios y muertos.
Por eso el título de esta nota. Se necesita intervención estatal, pero de la buena, no como la del magnate neonazi. Hace falta más Estado, con sentido nacional y popular.

Diagnóstico y remedios.
Como en todos los órdenes de la vida, en la medicina y la política la clave es el diagnóstico. Luego, las recetas que se ordenen, que en política no pueden tener rigidez.
Para Trump y Bolsonaro se trataba de una «gripecita», o una enfermedad que podía afectar casi exclusivamente a la gente mayor. Para esos políticos y la presidenta del Banco Central Europeo, nuestra conocida Christine Lagarde, la tercera edad es mejor que se muera y deje de ocasionar gastos.
Desairando las cretinadas de aquellos presidentes y poniendo cifras al fúnebre deseo de la amiga de Macri, hasta el sábado 28 había en el mundo 650.079 contagiados y 30.313 muertos por el Covid-19.
En Argentina la estadística cantaba 690 infectados y 18 muertos. Y hay que añadir 2.942 enfermos por el Dengue, con 6 muertos, y los 158 de sarampión, con 1 muerto. En estas dos enfermedades es grande la responsabilidad de Macri y su gobierno de CEOs porque faltaron vacunas contra enfermedades que habían sido desterradas, el sarampión; se achicó el presupuesto de Salud y el Ministerio se degradó a Secretaría.
Lejos de haberse resuelto la pandemia, el mundo sigue padeciéndola y en Argentina las autoridades de Salud pronostican que el pico podría ser en mayo. Las pérdidas en vida, las que más deben importar, han sido las mencionadas, muy dolorosas para el país. Argentina de luto y el mundo, mucho más.
También están las pérdidas económicas por el parate, salvo algunas actividades esenciales permitidas, pero con límites. Los economistas predicen que el PBI local caerá 3 puntos este año, lo que se sumará a los otros dos de caídas sucesivas, el 2018 y 2019, de entera responsabilidad macrista.
Para evaluar la necesidad de un parate económico siempre se utiliza un criterio político. Para el cronista, que en este punto está de acuerdo con AF, está bien pagar ese costo. Y trae a colación un recuerdo: cuando los trabajadores hacían un paro general contra el gobierno de Cambiemos, el 30 de abril de 2019, Patricia Bullrich y las cámaras empresarias le enrostraban al movimiento obrero que el paro general había costado 34.000 millones de pesos. Había sido la mitad de esa suma, pero con tal de enlodar a las protestas, ellos lo duplicaban.
Cuando no queda más remedio que luchar contra ese gobierno neoliberal que nos llevaba de catástrofe en catástrofe, era inevitable hacer paros, al costo que fuere. Bullrich le quería cobrar a los gremios 23 millones de pesos por el gasto de ese día en operativos de Seguridad. Hoy fue promovida a presidenta del PRO…
Conclusión: si la clase trabajadora tiene que apelar a una huelga nacional por razones fundadas, está bien que la realice; si la población debe entrar en cuarentena por una pandemia, está bien que el gobierno la decrete.

Las medidas.
Eso sí, ese Estado no debe imponer el aislamiento a palos, en forma indiscriminada, con estado de Sitio. Debe garantizar que la gente tenga un ingreso compatible con la canasta básica total y educarla con antelación a una crisis. Y sobre todo, democratizar las fuerzas de Seguridad, porque si éstas siguen siendo básicamente las mismas de tiempos de Bullrich, entonces la intervención estatal no será buena.
Esto último se vio en actuaciones de la Policía Bonaerense, de Córdoba y sobre todo la de Jujuy de Gerardo Morales, donde los efectivos dispararon balas de goma y golpearon a jóvenes de barrios carenciados. Siguen el estereotipo policial de que el muchacho morocho, de gorrita, o de pueblo originario, o simple laburante, es un posible delincuente y se lo trata como si realmente lo fuera. Los y las que hacen trabajo de changas, tienen que salir a ganarse el pan…
En la provincia de Buenos Aires se dio de baja a un par de efectivos que verduguearon a jóvenes. Eso está bien, pero no puede ser muy efectivo cuando el secretario de Seguridad, Sergio Berni, arengó como si él fuera San Martín y la tropa policial que lo escuchaba estuviera por cruzar la Cordillera.
Está bien otorgarles al personal policial una suma fija de 5.000 pesos por única vez, por las tareas extras que desempeñan. Junto con eso, se debería bajarle una línea política que desburre conciencias. Por ejemplo, contraponer los ejemplos del asesino Miguel Etchecolatz, que ahora pide prisión domiciliaria, y el mayor Bernardo Alberte, un legendario luchador peronista y ex subjefe de la Policía Bonaerense, asesinado por los militares el 24 de marzo de 1976. Lo arrojaron al vacío desde su departamento.
Hubo otras medidas positivas del gobierno a favor de los trabajadores de la salud, de 5.000 pesos por cuatro meses como suma no remunerativa, y un Ingreso Familiar de Emergencia de 10.000 por única vez para trabajadores en negro y monotributistas de las dos últimas categorías.
Todo ayuda. En el parate económico estos paliativos van a tener que ser solventados con emisión monetaria. Está bien que así sea, pero con tres puntualizaciones.
Una. Se prevé que la crisis de salud va a continuar y la economía quedará muy afectada; es obvio que el Estado tendrá que seguir apoyando a los sectores más vulnerables por varios meses. Y hay que controlar realmente a los formadores de precios, cosa que hoy no sucede, sino aquellas sumas serán irrisorias.
Dos. Se reitera: hay que auditar la deuda externa, odiosa e ilegal, y suspender los pagos de la misma. Por ejemplo, en mayo vencen 1.900 millones de dólares adeudados al Club de París. «Merde» a ese pago. Primero está la salud y la vida de los argentinos. Sino no habrá plata que alcance.
Tres. Se puede, pero no se debe siempre financiar a los más humildes mediante la emisión, habiendo grandes recursos económicos y financieros en poder de los bancos y monopolios nacionales y extranjeros. Techint aprovechó el decreto de emergencia para despedir a 1.450 trabajadores. Una razón más para estatizar el sector siderúrgico y energético, comenzando por Techint y Tecpetrol. Hay que hacer eso en vez de almorzar el 18 de diciembre pasado en el hotel Four Seasons con Paolo Rocca, Héctor Magnetto, Luis Pagani y demás popes de la AEA.
Esos enemigos no tienen piedad. Los argentinos somos buenos, pero no debemos ser buenudos.