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Anticuerpos contra el neoliberalismo

En una reciente entrevista al Presidente de la Nación reproducida en su totalidad por este diario, se mencionó expresamente el caso de la industria láctea que viene impulsando activamente el gobierno pampeano en la ciudad de General Pico. La referencia a esta iniciativa por parte del jefe del gobierno nacional tuvo lugar cuando habló del problema que implica la concentración de los mercados de la alimentación y su ineludible reflejo en los altos precios a los consumidores.
Debe recordarse que este proyecto surgió como una alternativa para afrontar la crisis del sector lácteo y de inmediato tuvo gran aceptación porque cumplió su objetivo de fijar valores de referencia, tanto para el consumidor como para el productor. Pero más allá de este objetivo puntual y de la satisfacción de que nuestra provincia haya sido puesta como ejemplo por la máxima autoridad política del país en la difícil tarea de defender el bolsillo de los consumidores, el tema es mucho más amplio y profundo porque se trata en definitiva del rol que debe jugar el Estado en las relaciones sociales y económicas.
Hoy La Pampa puede mostrar, a diferencia de muchas provincias argentinas, numerosos ejemplos como el señalado por el Presidente: una empresa petrolera estatal -Pampetrol-, un laboratorio de genéricos en General Pico o la recientemente creada empresa de telecomunicaciones con participación mayoritaria del Estado provincial, municipal, movimiento cooperativo y Pymes privadas: Empatel. Además esta provincia posee una banca pública sólida -como lo demostró el reciente balance del BLP- una caja previsional y una obra social estatales que resistieron los embates privatizadores y una activa presencia gubernamental en la sistematización de la tierra bajo riego en la cuenca del río Colorado, por no hablar de la creciente participación de la Universidad Nacional de La Pampa en convenios con el Estado para asumir la defensa de los recursos hídricos interprovinciales o los estudios para llevar a cabo el plan de obras que requiere la capital provincial.
Esta rápida enumeración permite destacar que la sociedad pampeana supo generar anticuerpos para resistir las tres avanzadas neoliberales que azotaron nuestro país: la última dictadura, el menemodelarruísmo y el cuatrienio macrista que dejaron fuertes huellas en algunas provincias. Muchas de ellas rifaron su banca oficial, sus sistemas de salud y previsionales, incluso no pocas empresas estatales de servicios. Los espejitos de colores no tardaron en revelar su verdadera naturaleza y -sumado a manejos irresponsables de los recursos públicos- hoy muchas de esas provincias padecen situaciones económicas, sociales y financieras deplorables.
Las enseñanzas que aportan estas experiencias no dejan margen para la duda. Un Estado con fuerte presencia en la economía -tanto a nivel nacional como provincial- contribuye a generar condiciones de bienestar general muy superiores a los que se obtienen con las recetas de corte neoliberal que confían ciegamente en la «mano invisible» del mercado.