“Artistas”.

COSAS QUE PASAN

Muy enojados estaban los pasajeros del tren que este domingo viajaron para Buenos Aires cuando vieron los vagones enchastrados con pintadas en aerosol. Seguramente los “artistas” no son usuarios de ese medio de transporte al que tratan con tanto desdén. Seguramente creerán que sus “mensajes” (por supuesto, provocadores y antisistema) son tan importantes que no importa ensuciar un bien público, aunque ese bien fuera producto de un reclamo largamente anhelado y concretado después de años de luchas y de esperas. Seguramente que no pintan sus casas porque los viejos los pondrían en su lugar como nenes de papá que son. Pero a los valientes grafiteros no los detienen esas pequeñeces. Para ellos no hay nada más importante que su arriesgada misión, a pesar de las quejas pequeñoburguesas de los insensibles que no entienden su exquisito arte revolucionario.

Censurado.
El medio que más protesta por las “cadenas nacionales” de la presidenta de la Nación, se permitió no transmitir ni un segundo de la conferencia de prensa del ministro Florencio Randazzo, el lunes de mañana, cuando informó sobre el sospechoso choque de trenes de la línea General Roca. El canal de noticias TN, que de él se trata, transmitía en ese mismo momento los “graves problemas” que hay en Disneylandia con los actores que representan a Mickey y Tribilín. Ese lunes, Clarín, del que TN es una sucursal, había puesto en tapa, con enormes titulares, el accidente ferroviario de la noche anterior. Por lo tanto, estaba claro que se trataba de una noticia relevante y torna incomprensible la censura de hecho aplicada al ministro. No hace mucho, los medios del supergrupo mediático aturdían con sus quejas porque “querían preguntar”. ¿Entonces, en qué quedamos?

Lo de siempre.
Los empleados del banco inglés HSBC son los que van a pagar el costo del escándalo por las megaoperaciones de lavado de dinero a nivel global. Las multas que debió pagar la entidad por esos delitos serán “recuperadas” con el despido de 50 mil empleados en dos años y la venta de sucursales de todo el mundo. En Argentina el HSBC también hizo de las suyas: hay 4040 cuentas de clientes que fugaron dinero sin declarar a la AFIP. Entre esos benefactores de sus propios bolsillos están muchas grandes empresas (Grupo Clarín, Fortabat, Blaquier, etc.). Total, esos empresarios como los banqueros saben bien que siempre el hilo se corta por lo más delgado y que si saltan estos chanchullos siempre está a mano el recurso de echar empleados. Capitalismo, que le dicen. (RAM)