Así nadie gana

El intendente de una de las principales localidades del norte pampeano, Intendente Alvear, ha hecho saber a los medios de comunicación que lleva una espera de nada menos que siete años solicitando que el gobernador le conceda una audiencia personal. La queja del jefe comunal es a todas luces válida, y hace hincapié en que semejante lentitud ha frustrado algunas iniciativas muy valiosas para su población. Esa desatención (por usar un término amable) del mandatario se ha dado por encima de algún contacto telefónico y, como no podía ser de otra manera, pese a seguir la vía del protocolo en cuanto a las solicitudes de audiencia.
Al parecer esa tendencia del titular del Poder Ejecutivo es contagiosa ya que, según hizo saber el propio intendente norteño, hay otros altos funcionarios del gabinete que adoptan la misma actitud dilatoria. Al respecto brindó un ejemplo por demás ilustrativo: el ministro de Salud nunca visitó el hospital de Intendente Alvear.
Lo curioso es que la comuna alvearense no está alineada con ninguna facción del partido gobernante como para que se haga acreedora de semejante indiferencia y, además, es “de las que se portan bien” en cuanto a manejo administrativo. Sin embargo tamaños afanes tuvieron un premio mezquino: en el presente año se les bajó el índice coparticipación.
Siete años de espera es mucho tiempo, tanto que en materia política se acerca al desaire gratuito. Para más, está a la vista de todos la prontitud y asiduidad con que el Centro Cívico suele recibir a personas representativas de otros sectores, deportivos especialmente, cuyos intereses y necesidades distan mucho de los que puede tener una comuna provincial. No sólo la acción de gobierno sino también el sentido común imponen modificar estos comportamientos que, si bien inicialmente se prestan a la sonrisa irónica, constituyen falencias en la acción gubernamental.
Dicho sin sarcasmos: sería de aguardar que el postergado intendente alvearense consiga una audiencia antes de que finalice el segundo mandato del actual gobernador.