Asistencia perfecta.

COSAS QUE PASAN

Nadie quiso estar ausente. La flor y nata de la política y el empresariado nacional estuvo en la Embajada de EE.UU. el 4 de julio para festejar alborozada la independencia de ese país. La lista de apellidos es impresionante: Magnetto, De la Rúa, Bonadío, Melconián, Aranguren, ambos Bullrich, Avelluto, Laura Alonso, Ratazzi, Bulgheroni, Frigerio, Aguad, Etchevehere, Pepe Scioli… El embajador yanqui estaba exultante; hacía mucho que no asistía tanta gente, y de tanta alcurnia, a la velada paqueta de su día patrio. Pero el que acaparó las felicitaciones fue Bonadío. Se entiende, nadie como él a la hora de embestir con las armas de la justicia contra ese “populismo” que ya no deben sufrir más los argentinos de bien que tan cómodos se sienten en la Embajada.

Dilema radical.
El ex senador Ernesto Sanz que, según dijo, se reúne “a diario” con Mauricio Macri, reconoció que el gobierno “se equivocó” con los tarifazos y confió en una solución de la Corte; no para que los frene, sino para que se apliquen “con gradualidad”. Su correligionario Javier González Fraga dijo que tiene dudas existenciales acerca de “qué pobres son los pobres” y que el aumento de la pobreza no es más que “un cálculo teórico”. JGF es el mismo que culpó al kirchnerismo por hacerle creer a los trabajadores que “podían comprarse celulares, plasmas, motos, autos e irse al exterior”. Para no ser menos, Gerardo Morales, el gobernador jujeño, metió presa a Milagro Sala sin proceso judicial. Por más que se esfuercen, ciertos dirigentes radicales no pueden ocultar sus prejuicios de clase. A veces, como el subconsciente, afloran y los dejan en orsay.

Dilema peronista.
Los diputados y senadores nacionales del PJ se esfuerzan por explicar por qué votan en el Congreso todas las leyes que les pone adelante el macrismo, pero no logran convencer. Apenas hablan por la radio se saturan las líneas con las llamadas de los oyentes, y eso que muchos de los mensajes no se pueden pasar por el grosor de los adjetivos. Algunas pocas muestras: “Como peronista siento bronca y vergüenza de ver cómo votan nuestros senadores y diputados. Le votan todo a Macri. Hacen 30 años que son funcionarios y no se ponen en el lugar de los que estamos a la intemperie. Ellos no sufren lo que sufrimos nosotros porque tienen buenos sueldos y jubilaciones garantizados. No nos representan. Le votan todo a Macri que gobierna contra el pueblo”. Y esto es apenas una muestra minúscula. ¿Será cierto eso que dicen que cuanto más se acerca alguien al poder más se aleja de la gente? (RAM).

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