Atacada cooperativa de Tiempo Argentino hoy recibe solidaridad

CRISTINA FERNANDEZ VISITO LA COOPERATIVA "POR MAS TIEMPO"

El 4 de julio una patota acompañó a un supuesto comprador del diario Tiempo Argentino a destrozar la sede de la cooperativa que lo edita como semanario. Grave ataque a la libertad de expresión y de trabajo. CFK se solidarizó ayer con ese medio.
EMILIO MARIN
El 4 de julio inició una dura semana para los 130 trabajadores de la cooperativa “Por más Tiempo”, que eran periodistas del diario Tiempo Argentino y que ante su vaciamiento se organizaron para defender la fuente de trabajo y seguir practicando su pasión periodística.
Esa madrugada entró una patota a la sede, ubicada en Amenábar 23, del barrio de Palermo. Los incursores, a la cabeza de los cuales iba el supuesto propietario Mariano Martínez Rojas y elementos de seguridad de la noche porteña, echaron con violencia a la guardia de dos personas y se dedicaron a romper servidores, equipos de fotografía, mobiliario, etc.
Los dos trabajadores dieron aviso al resto de sus compañeros y éstos a sus abogados. Al rato ya había un grupo numeroso en la puerta, pero la Policía Federal no los dejaba ingresar. Pudieron hacerlo por otra puerta y se trenzaron a golpes con los agresores, a los que hicieron retroceder. En vez de detenerlos, como correspondía al pescarlos in fraganti, los federales se limitaron a identificarlos y dejarlos salir, incluso custodiándolos.
El pretexto dado por el comisario a cargo del operativo fue que obedecía órdenes de la fiscal Verónica Andrade, de la fiscalía n° 6 de la ciudad. Ante la avalancha de críticas que recibió por ese criterio, de hecho facilitador de la fuga de los usurpadores, la funcionaria argumentó que no tenía elementos como para privarlos de su libertad, que agravaría el conflicto. Su filosofía, dijo, era que se calmaran los ánimos de ambos lados. ¿Iba a detener a los incursores de Martínez Rojas y no a los trabajadores que entraron después?, se preguntó con un punto de vista oportunista propio de quien no reconoce victimarios y víctimas. O, en cierto modo, refritando la teoría de los dos demonios: tan demonios eran los que ingresaron primero como los que lo hicieron después.
Sin embargo, como la respuesta social y política fue muy contundente a favor de los trabajadores y en contra del supuesto patrón que no pudo demostrar su propiedad del viejo Tiempo, la Justicia parece inclinarse de a poco en contra de Martínez Rojas. El y otros acompañantes suyos fueron imputados por usurpación y daño, dos figuras del Código Penal.
La abogada María del Carmen Verdú, que asesora a la Cooperativa, asegura que la fiscal actuó mal porque se estaba cometiendo un delito con flagrancia, que bastaba asomarse y ver lo que sucedía aquella madrugada en el lugar. Para otros abogados los incursores cometieron allí al menos siete delitos y no solamente dos.
Como sea, Andrade citó a indagatoria a Martínez Rojas y declaró que si no concurre puede pedir su detención.

Gobierno en falta.
Oportunista hasta la médula, el gobierno macrista emitió alguna que otra declaración, por caso de la vicepresidenta Gabriela Michetti, repudiando el ataque al grupo de periodistas. Criticado por la falta de acciones de su cartera, en todos estos meses de agonía de la fuente de trabajo el ministro de Trabajo Jorge Triaca solamente llegó a ofrecer algunos subsidios a los trabajadores del medio. Éstos quieren que se les paguen las indemnizaciones por la interrupción del trabajo desde diciembre pasado, más los salarios caídos de enero, febrero, marzo y abril, cuando decidieron salir con el semanario Tiempo y hacerlo como cooperativa, luego que los dueños anteriores Sergio Szpolski, Matías Garfunkel y Darío Richarte los dejaron en banda.
Producido el ataque vandálico, esos trabajadores fueron muy críticos de la Federal, a la que acusaron de proteger a los atacantes. Y, en consecuencia, enjuiciaron muy duro a la ministra de Seguridad Patricia Bullrich, de quien depende la fuerza policial. Seguramente Bullrich estaba muy atareada disfrutando de lo que puede ser su único logro relativo: la extradición de Ibar Pérez Corradi y la búsqueda de que el detenido formule acusaciones contra Aníbal Fernández y otros funcionarios kirchneristas.
Como los anteriores propietarios de Tiempo Argentino fueron aliados íntimos del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner y en el caso de Szpolski candidato a intendente de Tigre por el Frente para la Victoria en las elecciones de 2015, eso explica que el ataque a la cooperativa contara con cierta difusión y eco en Clarín, La Nación y otros medios hegemónicos. Hasta Adepa emitió un comunicado de repudio a esos sucesos. Esas publicaciones insistían hasta el cansancio que los viejos dueños habían sido parte comunicacional K.
Esa utilización política es cuestionable porque el ataque se produjo a los trabajadores de la Cooperativa “Por más Tiempo”, y no al diario bajo gestión de los cuestionados empresarios.

Apoyos.
Una prueba de que el macrismo no es solidario en serio con los trabajadores de la Cooperativa se vio al día siguiente. El 5 de julio el diputado Remo Carlotto (Peronismo para la Victoria) convocó a una conferencia de la Comisión de Libertad de Expresión de la Cámara y asistieron 15 legisladores del FpV, PPV, FR y FIT, quienes se solidarizaron con los trabajadores agredidos. No fue ninguno de los diputados del bloque PRO-Cambiemos.
En la Sala 2 del Edificio Anexo al Congreso acudieron los directores de Tiempo Argentino, Gustavo Cirelli, y de Radio América, Antonio García, y el secretario de la cooperativa “Por Más Tiempo”, Randy Stagnaro.
Aquel intento de dañar a Cristina logró el efecto contrario pues ella visitó ayer la cooperativa y departió con sus integrantes, a los que llevó su solidaridad. La visitante venía de comparecer en los tribunales de Comodoro Py y fue a conversar con los periodistas. Los alentó a denunciar a los vaciadores: “el vaciamiento es una figura penal y hay que accionar contra los que vaciaron la empresa”.
También pidió la restitución de la planta transmisora de Radio América, en Villa Soldati-Lugano, usurpada violentamente el 11 de junio pasado por la patota de Martínez Rojas. La Enacom tiene que terminar con ese atropello, urgió la ex presidenta.
El 5 de julio salió una edición de emergencia del semanario atacado, con opiniones, crónicas y fotos del ataque. El material se agotó en los kioscos, como viene ocurriendo cada vez que el ejemplar sale a la venta, desde el primero, el domingo 24 de abril.
En esa ocasión el periodista de Tiempo, Martín Piqué, hizo un largo reportaje a Raúl Zaffaroni sobre las causas judiciales contra Cristina. Y al final, el ex miembro de la Corte felicitó a los periodistas de ese medio por formar la cooperativa. Les dijo: “estoy seguro de que ustedes contribuirán a desmontar una creación de realidad totalmente distorsionada. No podemos tener democracia con monopolio de medios, con una única construcción de la realidad, con una tentativa de aplanamiento de nuestra riqueza cultural. Los felicito y les reitero mi deseo de éxito. Ustedes pueden impulsar a muchos otros con su ejemplo, ténganlo en cuenta cuando estén tentados de caer en el desánimo”. Son palabras que hoy pueden servirles para darles ánimo.

Delincuentes y autocríticas.
El vaciamiento del Grupo 23 por Szpolski y Garfunkel habla de la índole delincuencial de estos empresarios, que también tenían de socios a Richarte, ex funcionario de la SIDE, y al contador Juan José Galea, también de la SIDE y ahora con cargo en la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) . Como se recordó, el primero fue candidato a intendente de Tigre por el kirchnerismo, lo que demanda una autocrítica de esa fuerza. Mal podían votarlo los trabajadores, de los que 400 perdieron el empleo en Tiempo y América. Otros, de Vórterix, CN23 y el Argentino, pasaron al grupo Indalo, de Cristóbal López.
Esa autocrítica también es necesaria porque el Estado dio el año pasado 422 millones de pesos de pauta publicitaria al Grupo 23.
De Martínez Rojas no se conoce mucho, pero de su violenta y antiobrera incursión del 4 de julio algo se puede deducir, más lo del 11 de junio en la planta de América.
Algunas revelaciones surgen también de un reportaje que concedió a Perfil el 29 de enero de este año. Allí explicó: “Soy Mariano Martínez, desembarqué con un grupo inversor norteamericano en la compra de medios. Empecé en el tema financiero con un grupo asiático muy grande, que mueve el 80% del negocio textil hoy en Argentina. Los asesoraba en finanzas. A través de ellos fui conociendo del negocio, gente de afuera, fui creciendo y armando clientes. Soy un tipo muy lobbista. Me gusta relacionarme y conocer gente. Una cosa fue llevando a la otra, empecé a abrir el abanico, a dedicarme a lo que era show y espectáculos, asociándome con Fénix Entertainment en todo lo que es el NOA y Paraguay. Nos consolidamos, armé mi empresa: M Deluxe. Después me interesé en medios. La idea es ser el segundo grupo más fuerte de medios de Argentina. Y espaldas, lo que me estoy dando cuenta en las últimas semanas, me sobran. O sea, inversores es lo que sobra”.
Noticias le repreguntó: “Usted dice que representa a un grupo de intereses norteamericanos ¿Quiénes son?”. Respuesta: “Amigos míos que aportan, amigos que fui conociendo a lo largo del último año y medio”.
Si Szpolski y Garfunkel eran Guatemala, Martínez Rojas es Guatepeor. Mejor la Cooperativa.

Compartir