Inicio Opinion Atuel: ¿y la escasez de agua?

Atuel: ¿y la escasez de agua?

La sociedad y el gobierno pampeanos conocen por dura experiencia el dualismo mendocino en materia de aguas interprovinciales, al negociar por una parte y avanzar con hechos consumados por la otra. La reflexión viene al caso ante la reciente noticia de que sectores del sur de aquella provincia -el área donde se interrumpe el escurrimiento del río Atuel hacia La Pampa- están impulsando un proyecto de ganadería bajo riego. La idea consiste en la implantación de pasturas artificiales para proceder al engorde de la hacienda de cría producida en la zona que, hasta la actualidad, cumple esa etapa en áreas de la Pampa húmeda o semihúmeda.
El proyecto ha sido muy bien recibido por los productores cuyanos quienes no parecen reparar en un «detalle»: el agua para el riego de aquellas posibles pasturas no tendría otro origen que el río Atuel, lo cual inmediatamente genera un interrogante, basado en un argumento repetido hasta el cansancio por los mendocinos ante los reclamos de La Pampa: si el agua del Atuel -definitivamente interprovincial- no alcanza para el riego de las hectáreas afectadas en el área de General Alvear, ¿cómo entonces se hará para que exceda y permita regar tierras destinadas a pasturas de engorde?
Pero hay otros interrogantes que se desprenden del planteo mendocino a partir del origen mismo de la idea surgida, según las informaciones difundidas, en el Concejo Deliberante de General Alvear. ¿Cómo se comprende y armoniza la iniciativa con el statu quo en la materia instalado por la Corte Suprema de Justicia, de la que se espera un pronunciamiento en cuanto al establecimiento de caudales? ¿Las autoridades municipales del sur mendocino planifican y obran al margen de las directivas que emanan de la Justicia? ¿Su acción está avalada por el Poder Ejecutivo provincial? ¿Esas instituciones pasan por alto las prescripciones del máximo tribunal de la Nación?
La iniciativa que consta como resolución oficial del cuerpo legislativo alvearense no permite abrigar demasiadas ilusiones. Señala con toda claridad que «la idea es brindar capacitaciones en todos los distritos (…) donde vamos a convocar a las instituciones pertinentes para que los productores puedan sentirse contenidos en una actividad que, si bien para muchos es nueva, para nosotros no. Y tenemos que ocuparnos de los productores que aún no cuentan con información para ampliar sus posibilidades de trabajo». Esas palabras fueron pronunciadas por la presidencia del Concejo Deliberante de la ciudad sureña.
El proyecto de resolución se encuentra en comisión a la espera de su tratamiento por todos los bloques en busca de ser aprobado; mientras tanto los promotores buscan el apoyo de las instituciones oficiales y particulares a fin de brindarle a los productores capacitación, asesoramiento y presionar ante las autoridades provinciales para lograr con celeridad el financiamiento de la iniciativa.
Como queda en evidencia, ni una palabra acerca de los derechos de La Pampa sobre el agua que se pretende utilizar ni sobre los planteos legales existentes. Como se decía en los comienzos de esta columna, es la vieja política mendocina de avanzar con los hechos consumados.