Avance de la derecha y resistencia en la Unión

DOMINICALES

No ha disminuido el interés mundial por el acontecimiento político de los Estados Unidos. Es más, se ha podido visualizar el rango internacional de este fenómeno.
Ricardo Forster, en nuestro país, estima que la sociedad norteamericana realiza un giro a la derecha nacionalista y xenófoba Dice que se trata de una “restauración conservadora mezclada con demagogias de antiguas estirpes fascistoides que parece haberle tomado el pulso a una época dominada por el individualismo, la sociedad del espectáculo, de fragmentación, malestar, resentimiento y utopía regresiva”. Estima, como la generalidad de los analistas de izquierda, que Trump puso en evidencia el hartazgo de amplios sectores populares y de la clase media ante un sistema que promete la bonanza infinita mientras acelera el derrumbe de las expectativas de esos mismos sectores. Según su punto de vista la nueva realidad norteamericana da testimonio del derrumbe de la impostura democrática liberal, en relación con la crueldad de la economía global, el descrédito de las retóricas multiculturalistas, el retorno de los nacionalismos de extrema derecha, un capitalismo desenfrenado y un lenguaje político convertido en “jerga vulgar y arrasadora de cualquier acción crítica o reflexiva”.
El presidente Obama, luego de haber tenido una conversación con su sucesor y, al parecer, para cumplir su compromiso de ayudarlo a gobernar, ha viajado a Europa y se muestra públicamente como un defensor de la democracia, como quien, a pesar del traspié, cree que sus valores prevalecerán. En sus conversaciones con los gobernantes, aparentemente dice esperar que su sucesor no llegue tan lejos como se teme. Lo que se teme (por algunos) y se anhela (por otros) en Europa es la suerte de la democracia y del entramado de alianzas que existe hasta ahora entre Estados Unidos y Europa occidental.
Trump también habló con Putin, pero es poco lo que ha trascendido. Dado que Trump no ha tenido oportunidad de mostrar si puede ser un estadista, lo que predomina en la atmósfera mundial es un momento de incertidumbre y un avance del temor de que ahora las ultraderechas europeas y del mundo avancen en la misma dirección que, en los Estados Unidos, provoca la reacción de universitarios, de muchos jóvenes y de todo lo que parece demostrar que hay también allí una izquierda democrática que se dispone a dar batalla. No había sucedido que hubiese tantas manifestaciones con una pancarta dominante: Trump no es nuestro presidente.

Región.
Nuestra región da cuenta de tendencias semejantes a las que se expresan en Europa con mayor franqueza. Las derechas más tradicionalistas empiezan a manifestarse, al tiempo que el presidente argentino ha podido tener una comunicación con Trump, aparentemente para disipar el mal efecto que pudieron producirle a éste ciertas manifestaciones suyas que daban cuenta de una descalificación de su interlocutor.
Macri, quizás debido a la influencia de la canciller, apostó al triunfo de Hillary Clinton y se ha podido conocer expresiones suyas que, si bien dan cuenta de una antigua relación de negocios con Trump (una oscura situación en la cual las empresas de los Macri debieron desistir de construir una torre en el corazón de Nueva York), no le impidieron sumarse a la confianza que para otro sector del mundo financiero inspiraba la Clinton. Hay quienes estiman que la canciller argentina, Malcorra, ha perdido parte de la confianza inicial. Al parecer, Malcorra estuvo muy condicionada por su deseo de ser elegida secretaria general de la Organización de las Naciones Unidas y, quizás por eso, se acercó a la Clinton y a Wall Street.

Malvinas.
Con todo, del conjunto de tendencias políticas que hay en la Argentina actual, las de extrema derecha tienden a alinearse con lo que esperan sea la política de Trump.
Ha habido quienes, en cambio, esperaron que la política “aislacionista” de Trump sirviera para dar nuevo impulso al Mercosur, pero esta posibilidad se ha estado debilitando. La perspectiva que parece más atendible es que el gobierno argentino logre una relación de conveniencia con la nueva presidencia norteamericana.
La tradición que ha predominado en el norte es la de mirar el sur del continente (todo lo que está al sur de su límite meridional) como una zona de predominio, de la cual ha estado desplazando a Inglaterra, potencia que fue la que se posicionó luego de la caída del poder español. Hay un relato del tiempo de la II Guerra en el que aparece Churchill, urgido por obtener la participación de Estados Unidos contra el poder alemán y para frenar al poder soviético, en la que este gobernante inglés acepta dejar el predominio en la América de habla hispana a los norteamericanos, salvo el río de la Plata. De esto se habló en l982, cuando la guerra de Malvinas ante la importante colaboración que Estados Unidos le prestó al Reino Unido.
Al freír será el reír. Todo se verá con mayor claridad en poco tiempo más. El pronóstico tiende a satisfacer las expectativas de la derecha y de la extrema derecha, tanto en América como en Europa occidental. Sin embargo, son muchos los factores que se manifestarán, algunos de ellos no bien reconocidos, que serán determinantes del curso de los acontecimientos en los próximos años.
Jotavé

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