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Avance impactante

El 70º aniversario de la Revolución China puede verse como un ejemplo acabado de lo que la determinación y claridad de objetivos puede lograr en un país sumido en el atraso y el caos político, social y económico, con enemigos múltiples y poderosos en varios puntos de sus fronteras.
En apenas medio siglo -un lapso corto para la historia- China sorprendió al mundo con sus avances, especialmente en lo militar. Un buen ejemplo de ello fue el impresionante desfile con que se conmemoró el aniversario; la perfección en los movimientos castrenses de miles de soldados se vio acompañada con un despliegue militar que evidenció su cercanía o igualdad con el poderío de las potencias de Occidente. Aquel país anárquico, despreciado y saqueado por esas mismas naciones occidentales ha pasado a ser la segunda economía mundial, con posibilidades ciertas de ser la primera.
En la obligada traducción de los distintos pasajes del desfile hubo, además, un par de frases que marcaban toda una postura estratégica y política, que podría sintetizarse así: «las fuerzas armadas chinas utilizan en su quehacer únicamente tecnología producida en el país», y la referencia implica desde satélites hasta misiles intercontinentales, desde aviones ultrasónicos a armamento nuclear.
Esa singularidad desde luego que puede ser discutible, pero no es menos sorprendente para aquellos países -como los latinoamericanos- que arman sus ejércitos con equipamiento importado, a menudo obsoletos y poco menos que de descarte. También obliga a recordar que algunos interesantes ejemplos de independencia en la materia -casos de la Fábrica Militar de Aviones de nuestro país o la Embraer brasileña- fueron sistemáticamente denostados y socavados hasta su desmantelamiento.

Extravío político
Las últimas declaraciones públicas de la diputada Elisa Carrió son coincidentes en forma y contenido con las que efectuara luego de la derrota del macrismo en las PASO de agosto al tiempo que ponen en evidencia una muy dudosa fe democrática. A aquella expresión de semanas atrás: «de olivos nos van a sacar muertos», se agrega la reciente referida al momento de cierre de las próximas elecciones: «Nosotros vamos a decir ganamos, aunque no sabemos si ganamos».
Aun aceptando que se pronunciaron durante la campaña política en curso esas frases oscilan entre lo delirante y lo provocador, y sugieren que en el desarrollo de los próximos comicios puede haber manipulaciones de alguna clase. Otra explicación podría radicar en que, ya agotados sus afanes por ser considerada «fiscal de la república» (una suerte de antesala a una candidatura presidencial) la diputada chaqueña apela a la confrontación abierta, incluyendo al espectro político opositor y a sus propios correligionarios, según se puede apreciar en sus durísimas y recientes referencias para con los más estrechos colaboradores políticos del presidente de la Nación, quien tuvo que hacer malabares para justificar esos ataques.
En su paranoia política Carrió no parece respetar a nadie; ella misma dio cuenta de que días atrás, a una empleada suya que se quejaba de la situación económica, haciendo gala de insensibilidad extrema la mandó «a quejarse a la iglesia».