Belicista no, realista

Un artículo publicado en el diario mendocino Los Andes le atribuyó a LA ARENA “encabezar una avanzada beligerante contra Mendoza”. A las opiniones y comentarios publicados por este medio se los calificó de “andanadas pampeanas” y para responderlas buscó la palabra de un conocido defensor de los intereses de esa provincia.
Lo lamentable en esta imputación es que ejerce un derecho amparándose en la tergiversación en el tratamiento del tema, una actitud de larga data en la política hídrica mendocina. Para corroborarla, desde el comienzo mismo del artículo cae en la distorsión de la realidad ya que habla del “supuesto daño ambiental que ha sufrido la vecina provincia”. Si la provincia cuyana apela a esa expresión para aludir a más de un millón de hectáreas desertificadas a lo largo de casi un siglo de saqueo a la red hidrográfica del Atuel, con involución ecológica, demográfica y económica, más que de error bien puede hablarse de necedad en la afirmación.
El articulista mendocino, probablemente contagiado del “espíritu belicista” que atribuye a LA ARENA, habla de que en La Pampa “se agitan estandartes” guerreros por haber usado la palabra “ataques” en un título. Debería leer con más cuidado, porque el uso de semejante término se debe a que el mismo fue empleado por el ministro Legal y Técnico de la Gobernación, quien dijo textualmente: “El gobernador pidió que haya una política de ataque desde lo jurídico, lo comunicacional y lo organizacional”.
Esta suerte de histeria mendocina, que le hace ver fantasmas donde no los hay, parece tener raíz en la inesperada aceptación de la Corte Suprema de Justicia a un reclamo hecho por un particular casi simultáneamente con el anuncio realizado por el gobernador pampeano de que la Provincia iniciará juicio a Mendoza por el conflicto del Atuel. Evidentemente los cuyanos pensaban prolongar eternamente su política de negociaciones inconducentes.
De allí que ahora haya surgido en la Legislatura mendocina un súbito apuro por conversar inter pares y se insista acerca de la crisis hídrica que padece la región desde hace algunos años, como si la sustracción de caudales del Atuel a partir de El Nihuil no llevara más de medio siglo en el que se alternaron épocas ricas y pobres en agua.
El otro titular que escandaliza al colega cuyano -“Mendoza amenaza, La Pampa responderá con la Constitución”- no hace más que refrendar la postura sostenida por esta provincia durante décadas y nada tiene de belicoso, salvo que se le otorgue esa condición a la ley cuando no es favorable a los propios intereses.
El especialista consultado por el diario cuyano en su afán de cazar alguna liebre dispara a cualquier parte. Por ejemplo cuestiona que, de algún modo, La Pampa esté utilizando el agua que el Tratado del Río Colorado le adjudica a Mendoza, una verdad de perogrullo porque mientras no se hagan las grandes obras correspondientes -y seguramente éstas durarán muchos años- las aguas seguirán por su cauce actual y puede disponerse de ellas. También objeta que, con el mismo criterio con que La Pampa recibe regalías por la producción hidroeléctrica de El Nihuil, Mendoza debería reclamar similares de Casa de Piedra. A semejante postura no corresponde otra respuesta que la de que, si los poderes gubernamentales están convencidos de que es un reclamo justo, lo hagan en los ámbitos correspondientes, que así se genera la armonía en los comités de cuenca y no negando derechos a los demás integrantes del sistema. Cabe recordarle al diario y al especialista cuyanos que en aquel organismo, además de La Pampa, hay tres provincias integrantes más. En el supuesto que el reclamo recibiera oposiciones sería bueno que no atribuyeran esas negativas a “campañas antimendocinas” fogoneadas desde este diario.
LA ARENA nunca ha adoptado en su línea editorial una “postura belicista”, solo refleja una realidad muy dolorosa para los pampeanos olímpicamente ignorada en Mendoza. Que en esa provincia prefieran pasar por alto el drama ocasionado, es otra cosa.