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Berni, el Pato Bullrich del Frente de Todos

POLITICO DE DERECHA AL QUE LE GUSTAN LAS CAMARAS DE TV

El gobierno de los Fernández respeta en general los derechos humanos. El ministro de Seguridad de Buenos Aires, no tanto. Sobre todo cuando está en campaña.
SERGIO ORTIZ
Sergio Berni es el ministro de Seguridad de Buenos Aires, designado por el gobernador Axel Kicillof quien -según el cuasi fascista Miguel Angel Pichetto – era «marxista».
Esa confusión en cambio nunca lo rozó a Berni, médico, abogado y teniente coronel retirado del Ejército. Siempre estuvo en el andarivel bien a la derecha del espectro político. En todo caso la duda deberían responderla los sectores progresistas K que le dieron cabida en sus gobiernos.
Fue Director Nacional de Asistencia Crítica del Ministerio de Desarrollo Social con Néstor Kirchner, cuando en esa cartera estaba Alicia Kirchner. Berni ganó más notoriedad con Cristina Fernández de Kirchner cuando fue secretario de Seguridad y viceministro de Seguridad. En rigor era el ministro porque la titular, Cecilia Rodríguez, era inexperta en la materia. Y desde diciembre último está en el cargo actual bonaerense. Ha ganado más audiencia con intervenciones mediáticas posando de policía enérgico, interrumpiendo las tareas de la Policía Federal, que no está bajo su competencia, en un operativo sobre Puente La Noria.
Esa intervención motivó una tercera polémica suya con el ministerio de Seguridad que conduce la antropóloga Sabina Frederic, considerada una garantista que para Berni debe ser lo peor.
La primera vez dijo que coincidía con Patricia Bullrich y apoyaba el uso de pistolas Taser, tan cuestionadas por organismos de DDHH. La segunda se había quejado de no tener ninguna colaboración del ministerio nacional. Y la tercera fue intervenir en el puente para cuestionar a Frederic y sus funcionarios que estarían calentando sillones y tomando café en sus despachos mientras él se preocupaba por el paso de una ambulancia y de los ciudadanos con auto en un control con demoras.
En la devolución de gentilezas, el círculo cercano a la ministra, en off, dijo que Berni había estado en sólo una de las cinco reuniones de coordinación entre Seguridad y los ministros provinciales. Y otra cosa: que está buscando prensa, porque quiere ser candidato a primer diputado nacional en las elecciones de 2021 y a gobernador dos años más tarde. Es posible pues ya en 2011 fue senador provincial y estuvo un par de días como gobernador interino ante ausencia de Daniel Scioli. Además, en 2019 lanzó su precandidatura a gobernador por Unidad Ciudadana, la exsigla cristinista y luego se bajó.

«Policía de la esquina».
Esta es una época de combinación explosiva de crisis económica provocada por el neoliberalismo macrista y pandemia del coronavirus. Personajes como él podrían tener un ancho campo de crecimiento político. El suyo es un modelo de «orden» y «respeto a la ley», impuesto por las buenas o las malas, «o las peores también», parafraseando a Los Olimareños. Un ministro arengando a policías, con un arma larga en sus manos, durante los operativos, es lo que mucha gente lamentablemente quiere ver cuando crece la desesperación por la crisis y se otea un crecimiento de los delitos.
Incluso algunos críticos de la represión publicaron notas con cierto cariño por él, llamándolo «el policía de la esquina», añorando el cana bueno del barrio (ver «Berni es el policía de la esquina», Carlos Caramello, 3/7/2020).
En cambio la «mejor maldita policía del mundo», que está bajo sus órdenes, no da ese perfil idílico y nostálgico. La familia de Facundo Astudillo Castro, un joven desaparecido hace dos meses por efectivos de la Bonaerense sigue reclamando por esa desaparición y tiene testigos que lo vieron en manos de esos efectivos. La madre fue aceptada como querellante en la causa que investiga la desaparición forzada de quien viajaba desde Pedro Luro a Bahía Blanca y fue detenido por violar la cuarenta.
¿Casos como esos no serían los que demandan la atención de Berni antes que hacerse el guapo en Puente La Noria? Allá pasaron más de dos meses y no llegó en helicóptero vestido de militar ni en moto con casco y arma en mano…

Buena memoria.
Con estos políticos demagógicos hay que ejercitar la memoria para no comerse amagues. En 1987 fue acusado de participar de la rebelión militar de Semana Santa, con los «carapintadas» que reclamaban impunidad para delitos de lesa humanidad. Ese cargo no se le comprobó, pero fue enviado al sur del país, quizás como sanción.
Estando en Santa Cruz se lo sindicó de haber actuado como espía de Kirchner en una huelga de mineros en Río Turbio. Dicen que lo descubrieron los obreros y le dieron unas trompadas, expulsándolo. Cabe aclarar que quienes publicaron esa info fueron La Izquierda Diario, trotskista (2014), PPT y Tribuna, del sospechoso Christian Sanz (2020).
Lo que sí es irrefutable es que en 2010 estuvo en el desalojo policial del Parque Indoamericano, ocupado por familias sin hogar, donde murieron tres personas (dos inmigrantes). Lejos de arrepentirse de lo ocurrido, lo juzgó un gran éxito al punto de incluirlo en un video personal lanzando su candidatura en 2017 (allí los personajes Frank Underwood y su esposa Claire, de House of Cards, decían que su candidato era Berni). Su odio xenófobo lo volvió a expresar en septiembre de 2014 pues pidió «expulsar a los extranjeros que vienen a delinquir». Otra coincidencia más con Pichetto y Sergio Massa.
En 2014 firmó nuevos acuerdos con la DEA norteamericana y fue premiado como vocal de la Interpol, entre 2014 y 2016.
Como viceministro de Seguridad estuvo en la represión de trabajadores de la autopartista Lear en julio de 2014 sobre la Panamericana. Y nuevamente allí en julio de 2015 contra trabajadores de la Línea 60, con uso de gases, balas de goma y palos. En el primer caso utilizó al «gendarme volador», el comandante López Torales, quien se tiró sobre un auto del MST para justificar la detención y golpes a quien conducía. Berni defendió al gendarme: «Actuó en acuerdo con la ley».
En ese operativo usó a un militar de la dictadura, que Horacio Verbitsky describió en Página/12: «el coronel (R) de Caballería Roberto Angel Galeano estuvo en las Malvinas con Mohamed Ali Seineldín, fue jefe de Inteligencia del Cuerpo de Ejército de Córdoba, y de Contrainteligencia en la Dirección de Inteligencia del Estado Mayor General del Ejército. La exministra Nilda Garré lo pasó a retiro y su amigo Berni lo recicló como coordinador de las fuerzas de seguridad».
En mayo de 2017 presumió ante Luis Novaresio: «yo desalojé a 2.500 piquetes».
Ese es Berni. Por eso no se entiende cómo Verbitsky, en tren de comparar personajes, el domingo 5 lamentó el regreso de Bullrich a Seguridad, en referencia a Frederik y las detenciones ordenadas por el juez Villena. Si hay alguien que se parece mucho a Pato Bullrich es Berni, estimado Horacio.