Cada cambio opera una variedad de novedades

Señor Director:
Cada cambio que se produce en una sociedad es consecuencia de una multiplicidad de factores que se conjugan con el escaso papel de los actores voluntarios que quieren imprimir una dirección determinada al acontecer.
Digo esto luego de leer a José Natanson, periodista que ejerce la dirección regional de Le Monde Diplomatique y que escribe periódicamente en Página/12.
Me sorprendió el tema que aborda, pues por lo general prefiere los temas políticos, aunque su nota no concluye sin hacer algunas inferencias de este tipo. Lo que considera es la evolución de la relación de los sexos. Comienza por decir que el amor romántico es “un invento del siglo XIX”, que rompió una larga tradición en la cual predominaban las tradiciones familiares, las religiosas y las clánicas (de clan), que fueron las organizadoras del vínculo mujer-varón. Con el amor romántico predominó la libre elección asociada a una idea de pasión, incluso de pasión sexual, que hasta ese momento se sublimaba, reprimía o ignoraba. Observa que buena parte de la literatura alentó este advenimiento del amor romántico presentándolo como el triunfo del verdadero amor. Pero, dice, “todo cambia”. Aunque todavía predomina el amor romántico, éste se halla cuestionado, pues ahora se tiende al “amor líquido”, según la expresión de Zygmunt Bauman, con vínculos flexibles y cambiantes. También el sexo se ha estado democratizando. Liberado de los mandatos reproductivos, heterosexuales y patriarcales, hoy se diversifica y, según el sociólogo Eric Fassin, se democratizan las relaciones sexuales, aunque no en el sentido de ejercer una sexualidad sin normas sino que consiste en aceptar que cada pareja pueda regirse por las que ella misma consensua, sin más prohibiciones que las del Código Penal (violaciones, menores, etc.). “El sexo se ejerce según gusto y placer de cada uno”. Este proceso “democratizador” también se verifica en la Argentina, desde el divorcio vincular (l987), el matrimonio igualitario (2010) y la de identidad de género (2012), más las campañas de salud reproductiva y la educación sexual. Estima que “estos cambios implican el reconocimiento por el Estado de la autonomía de los ciudadanos para decidir el modo conveniente de disfrutar de su intimidad familiar”. Hace constar que esta democratización de la vida íntima es protagonizada por mujeres, minorías sexuales y los jóvenes. Afirma que estos cambios tienen como partícipes a las mujeres, los jóvenes, los gays y los viejos (éstos viagra mediante).
La nota de Natanson concluye con consideraciones acerca de si el “enfriamiento de la economía” que ahora se afronta y que somete a la sociedad argentina a una “regresión angustiante” afectará al tipo de relación que tiende a predominar (ha bajado la venta de preservativos). “La amenaza de hoy es por el mix de crisis económica, pulsión conservadora y lentitud ejecutiva”, que estima es “la marca de fábrica” del actual gobierno.
Se puede discrepar con los juicios de Natanson sobre lo que sucederá desde ahora como consecuencia del momento político, pero su relato sociológico expresa lo que está a la vista y es del conocimiento de todos, sea que este curso del acontecer complazca o provoque actitudes de rechazo. Es lo que hay. La parte positiva que tiene lo que acontece integra el proceso de la democratización de la sociedad, con la participación protagónica de los actores principales: la mujer, los jóvenes y los sexualmente distintos. Lo que vendrá puede ser imaginado, pero nunca se conocen todos los factores que entran en juego para determinar los cambios. La historia es el relato de lo cambiante, que en este caso es lo que queda atrás: es el patriarcado y también el largo momento de una sociedad que hacía del matrimonio una ocasión para revelar el poder decisivo de factores ajenos a la voluntad de quienes integran la pareja humana.
Atentamente:
Jotavé

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