Casi imperceptibles cambios en los enfoques de Clarín

CUESTIONA CIERTOS ASPECTOS DE MACRI, CON GUIÑOS A MASSA

Héctor Magnetto fue un gran contribuyente mediático a la victoria de Mauricio Macri. En los últimos tiempos, sin negar ese rol, ha comenzado a criticar algunos puntos de la gestión. ¿Un guiño para Massa?
EMILIO MARIN
El monopolio mediático más poderoso sigue operando en política. Clarín baja línea con sus tapas del diario, notas de fondo y programas políticos de Todo Negativo, o bien con los partidos de fútbol del Canal 13 y el circo mediático de Marcelo Tinnelli y todo el chimento de baja estofa.
En líneas generales esa cobertura sigue favorable a Mauricio Macri, al que tanto favoreció para su llegada a Balcarce 50 mediante la demonización del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner y el estímulo a todo lo que pudiera favorecer su desestabilización y caída. Al final fue por la vía electoral pero bien pudo ser por medio de piquetes de sojeros, los caceroleros y la gravísima e infundada denuncia del suicida Alberto Nisman.
Esa orientación parcial continúa hasta la actualidad, cuando el grupo fogonea las causas judiciales que son como “balas que pican cerca” -diría Víctor Hugo en sus relatos futbolísticos- de la ex presidenta.
Hay sectores del kirchnerismo que le dan de comer a Magnetto, como cuando el ex secretario de Obras Públicas, José F. López, apareció de madrugada en un convento bonaerense no a orarle al Señor. Clarín y el resto de su escudería no iban a dejar pasar la oportunidad de justificar su sesgada cobertura de todo lo actuado por el gobierno de CFK, identificado como globalmente “corrupto”.
En estos días, cuando la Cámara mantuvo el procesamiento en contra de la ex presidenta, dictado por el juez Claudio Bonadío en la causa “dólar a futuro”, los escribas de Magnetto batieron palmas. Otro tanto con los tejes y manejes de miembros de la Sala IV de Casación Penal para tratar de reabrir la causa de la denuncia de Nisman contra la ex presidenta. El expediente ya fue desechado dos veces por el juez Daniel Rafecas, los camaristas Freiler y Ballestero, y el fiscal De Luca.
Pero el revanchismo del lobby sionista y parte de la corporación judicial no cejan en su empeño. Y Clarinete sigue engrosando esa campaña, que tuvo su momento de gloria en el 18-F, a un mes de la muerte del fiscal de vida disipada.

Algunas novedades.
Sin embargo, al mismo tiempo ya se pueden advertir algunas novedades en ciertos enfoques del multimedios. Pueden deberse a algún distanciamiento con Macri por negocios quizás no del todo realizados, o bien por ese mismo factor sumado a cierto registro de que la marcha gubernamental empieza a perder una parte del apoyo social antes generoso. O bien ambas cosas juntas, más el inicio, por parte del grupo empresario, de un cierto reacomodamiento pensando en las elecciones de 2017 y sobre todo las presidenciales de 2019.
El cronista atisba esos cambios o matices que hasta hace un par de meses no eran muy perceptibles. Algunos ejemplos pueden ilustrar mejor este giro parcial del monopolio que antes apuntaba todos sus cañones, todos, contra el kirchnerismo.

Tema nepotismo.
El domingo en Periodismo Para Todos, Jorge Lanata ocupó parte de su tiempo en algo que la clase política siempre brinda en bandeja para la crítica: el acomodo de parientes en los cargos públicos.
La novedad es que esta vez prácticamente no tocó al gobierno anterior, apenas mencionado con la esposa de Máximo Kirchner en un ministerio de Santa Cruz. El grueso del señalamiento pegó sobre el macrismo, con ejemplos muy marcados a alto nivel, como la antes impoluta Gabriela Michetti (antes del robo domiciliario y los affaires de su fundación), Federico Pinedo, los ministros Andrés Ibarra y Alfonso Prat-Gay, y el jefe de Gabinete Marcos Peña, con padre y hermano acomodados.
El titular alterno del Senado, Pinedo, ya había sido objeto de una crítica fuerte de Lanata por sus declaraciones a favor del “dietazo” de los legisladores, decidido por Emilio Monzó y Michetti. Pinedo alegó que la medida estaba bien porque con la inflación no le alcanzaba para vivir su sueldo de 83.000 pesos. El alfil de Magnetto lo levantó en peso por esas expresiones, admitiendo que él también gana más de 85.000 pesos y que no se quejaría teniendo en cuenta que hay tanta gente que cobra 7.000 ó 10.000 pesos.

Gastos de Malcorra.
Puede haber sido un desmarque de “La Nación” y Clarín o bien una jugada al interior del macrismo, pero lo cierto es que Marcos Peña dio información sobre los gastos en que había incurrido Susana Malcorra en su intento por llegar a la Secretaría General de la ONU.
La primicia la tuvo “La Nación”, cuando publicó que los gastos de la canciller por su candidatura a la ONU fueron 1.309.000 pesos. Esas erogaciones fueron por viajes a Nueva York, Luanda y El Cairo, con pasajes y viáticos, para presentar y explicar sus propuestas a los representantes de países miembros permanentes y no permanentes del Consejo de Seguridad.
Amén de esos gastos, el informe de Peña admitió que hubo ocho funcionarios de Cancillería y cinco diplomáticos de la Embajada argentina ante Naciones Unidas trabajando para aquella candidatura. Como se sabe, Malcorra quedó muy atrás en las votaciones y la Secretaría General fue para el portugués Antonio Guterres.
Quizás ventilar esos gastos sea también una forma de presionar para la salida de Malcorra del Palacio San Martín, haciéndole pagar la postura errónea adoptada por ella y el presidente en apoyo explícito a la candidatura de la derrotada Hillary Clinton.

Soja de contrabando.
Otro informe de PPT del domingo, reiterado en los noticieros y programas del 13, estuvo referido a los embarques de soja argentina a embarcaciones que vienen por los ríos Paraná y Paraguay, para exportar como si fuera producción paraguaya. El sentido del negocio es no pagar las retenciones, aún las más bajas que Macri concedió a los productores de la Mesa de Enlace Rural y fundamentalmente a la Sociedad Rural que tanto hizo por su llegada a la Casa Rosada.
Basado en reportajes a un directivo de la “Fundación Nelson Mandela”, de Chaco, los periodistas del 13 mostraron algunos lugares ribereños donde se realiza la carga ilegal que precede al contrabando.
La difusión de estas maniobras ilícitas con la soja dejan muy mal parados a los productores, sus entidades y al mismo gobierno que los favoreció con aquella baja sensible de esas retenciones, cuando eliminó las del resto de la producción cerealera y minera, achicando los ingresos del fisco.
El informe los hizo quedar como lo que son, insensibles, angurrientos, de doble discurso, capaces de violar la ley y exportar sus granos en forma ilícita para quedarse con el precio lleno. Incluso lo hacen bajo pabellón de Paraguay. Muchos de los contrabandistas pueden no obstante sintonizar con el discurso xenófobo del senador Miguel Angel Pichetto (FPV) contra los inmigrantes bolivianos, peruanos y paraguayos como supuesta fuente de delitos y problemas económico-laborales para la Argentina.
Estas menciones a Lanata no implican reconocer una supuesta calidad periodística que perdió hace mucho tiempo, ni olvidar sus años de cobertura incondicional para los pulpos mediáticos, en particular su patrón particular. Simplemente se toma nota de algunas novedades, que quizás tengan motivos coyunturales o algunos negocios que Magnetto puede estar perdiendo bajo el actual gobierno nacional, por caso la privatización del Fútbol para Todos.

¿Onda massista?
Aún es muy pronto para sacar conclusiones pero tampoco es cuestión de dormirse en el pasado. Ya en la Semana Política del domingo este cronista tomó nota de los relatos críticos sobre la situación económica, que Marcelo Bonelli (“Panorama Empresarial”) puso en boca de Adrián Kaufmann y otros altos directivos de la UIA.
Podría ser que Clarinete busque recalcular su relación con los grupos empresariales que, si bien han sacado buen partido de los once meses de macrismo, empiezan a preocuparse por lo hondo de la recesión fabril y la posible mala evolución de sus negocios.
Puede ser sintomático el espacio que el grupo Magnetto empieza a darle al discurso desarrollista de Roberto Lavagna, quien cuestionó el plan económico macrista diciendo que se parecía en mucho al de la dictadura militar y al del menemismo de los noventa, recordando que ambos habían terminado en fracaso.
Dos periodistas de Clarín, Marcelo Hugo Helfgot y Carlos Galván, entrevistaron el 13 de noviembre a Pichetto, jefe del bloque de senadores del FPV-PJ desde 2002. Y el título del reportaje lo dijo casi todo: “Si Massa gana en el 2017, va a ser el nuevo líder del peronismo”.
Preguntado si se sentía un “opositor genuino”, el rionegrino contestó: “No, yo me siento un hombre de la democracia argentina. En esta etapa hay que apoyar los lineamientos del Gobierno y la gobernabilidad y la gobernabilidad de las provincias. El Senado ha tenido un rol muy importante en la sanción de las leyes y también en el financiamiento de los Estados provinciales. La última muestra es el Presupuesto que vamos a tratar el 30 de noviembre”.
Ese perfil, de una oposición “constructiva” con Macri, pero que a la vez muestra simpatía con el liderazgo de Massa para el peronismo, de cara a las próximas elecciones, puede no ser una particularidad de Pichetto sino una empresa compartida con Clarinete. Esta duda será develada el año próximo.

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