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Cayó el macrismo

I. El triunfo del Frente de Todos significó el quiebre de la tercera etapa neoliberal en la Argentina. Final prematuro si fuera por la pretensión del macrismo, que llegó al poder con ansias explícitas de quedarse más tiempo para cambiar drásticamente la fisonomía social y económica del país. Lo cierto es que este nuevo experimento de la derecha neoliberal se debe ir a los cuatro años, con lo cual su duración es bastante inferior al primero -que tuvo lugar en la dictadura militar y duró casi ocho años-, y al segundo -que llegó con Menem y De la Rúa para instalarse doce años-.
El frente encabezado por el peronismo alcanzó un triunfo holgado, aunque no con la contundencia que logró en las PASO del 11 de agosto. El macrismo logró remontar parcialmente aquella dura derrota electoral que lo dejó 16 puntos por debajo del FT, y acortó la diferencia a la mitad: 8 puntos. Con respecto a las PASO la fórmula Macri-Pichetto logró sumar 2,7 millones de nuevos votos mientras que el binomio Fernández-Fernández solo sumó 600 mil nuevos. En cuatro provincias ese fenómeno logró dar vuelta los resultados y así fue que Juntos por el Cambio pasó a ganar en Mendoza, San Luis, Santa Fe y Entre Ríos, provincias en donde había sido derrotado.

II. Pero hay otro dato significativo que aporta esta elección: en las presidenciales de octubre de 2015 el macrismo había logrado el 34 por ciento de los votos, en tanto ahora superó el 40 por ciento. Este aumento del respaldo electoral -en la primera vuelta- alcanzado luego de ejercer cuatro años el poder político del país con los calamitosos resultados económicos por todos conocidos, está hablando de la consolidación de un electorado de derecha, de matriz antiperonista, que orienta su voluntad con un fuerte sesgo ideológico con independencia del desempeño gubernamental. Se podrá decir que ese voto ya estaba presente en nuestro país, pero lo cierto es que en su mayor parte lo capitalizaba un partido popular como la Unión Cívica Radical, en cambio ahora es esta coalición de la derecha neoliberal -de la cual el radicalismo es solo una parte- la que convoca a ese voluminoso caudal electoral. Pensando en este fenómeno fue que el diputado nacional electo por el PJ, al celebrar el triunfo, no se privó de advertir que «la derecha está viva».

III. Del lado del Frente de Todos lo más destacado fue, por lejos, el aplastante triunfo logrado por Kicillof ante Vidal en la provincia de Buenos Aires. En el distrito más poblado del país esa victoria le aportó no pocos votos a la fórmula presidencial y permitió recuperar varias de las intendencias en poder de Cambiemos.
En tanto en La Pampa el PJ logró imponerse en forma contundente, superando en ambas boletas el 50 por ciento de los sufragios. El triunfo fue mucho más claro en Santa Rosa en donde alcanzó un notable 55 por ciento, mientras que la contracara estuvo en General Pico donde el macrismo achicó considerablemente la diferencia de las PASO: de doce puntos a menos de cuatro. El gobernador pampeano no dejó pasar semejante disparidad; durante los festejos en la sede central partidaria tuvo palabras de elogio para la militancia de la capital, mientras que poco antes había sido muy crítico frente al pobre desempeño alcanzado en la ciudad norteña.
Quien también festejó fue el candidato, y hoy flamante diputado nacional por la UCR, Martín Berhongaray porque logró una muy buena cosecha al rozar el 40 por ciento de los votos, una performance superior a lo que venían mostrando los representantes de su fuerza política en la provincia.
Por último, aunque sin agotar los análisis sobre esta elección, puede decirse que el fin de este «ciclo corto» neoliberal, como lo definen algunos especialistas, fue obra de la unidad que logró tejer el peronismo. Y nadie duda de que, frente a esa tarea, la gran tejedora fue Cristina Fernández de Kirchner al convocar a Alberto Fernández y cederle el primer lugar de la fórmula presidencial. Ese paso fue decisivo para encolumnar al panperonismo tras una única candidatura y lograr un triunfo que, de otro modo, nadie hubiera imaginado.