CGT sigue deshojando la margarita, paro sí o paro no

CADA VEZ HAY MAS RAZONES PARA LA MEDIDA DE FUERZA NACIONAL

Cada vez hay más motivos para el paro general, como el veto de Macri a la ley moderando las tarifas. Sin embargo la cúpula de la CGT sigue dándole vueltas al asunto.
EMILIO MARIN
Entre los datos objetivos que ameritan una medida de fuerza nacional se enumeran:
-El veto de Mauricio Macri a una ley votada por mayorías en Diputados y Senado, volviendo atrás las tarifas y disponiendo aumentos según aumentos salariales. Tras el veto, seguirán las facturas dolarizadas imposibles de pagar en luz, gas y agua. Organismos especializados como CEPA estimaron que el impacto de tarifas en el salario es de más del 7 por ciento y subirá al 11 a fin de año.
-El aumento de la inflación, donde la canasta familiar aumentó 20 por ciento en los primeros cinco meses, por encima de los salarios y jubilaciones. Esa espiral seguirá hasta redondear este año 27 por ciento o más. La devaluación del 38 por ciento producida en las últimas semanas, que llevó el dólar a más de 25 pesos, todavía no pegó de lleno en los precios. Nadie puede asegurar que ese billete se quedará mucho tiempo en 25; los economistas creen que puede llegar a 30 en un par de meses.
-El insuficiente aumento de jubilaciones será en junio del 5,6 por ciento, luego de la reforma previsional votada con represión el 18 de diciembre. Este aumento y el anterior quedaron por debajo de la inflación.
-La carrera con los precios la vienen perdiendo los salarios, debido al tope salarial del 15 por ciento del gobierno y las patronales privadas. Las direcciones de muchos gremios fueron cómplices, como Armando Cavalieri de Comercio, Roberto Fernández de UTA y varios otros. Debido a la indignación de las bases, algunos responsables de firmar esas iniquidades, ahora dicen tener una postura crítica, como Andrés Rodríguez, de UPCN. Difícil creerles…
-La política económica del PRO-Cambiemos tomó un rumbo aún más entreguista con las negociaciones con el FMI para mendigar un crédito, a sabiendas de las condiciones de ajuste que la entidad impone. Esas relaciones de vasallaje hicieron que el 25 de mayo en la movilización “La Patria está en peligro” y el 1 de junio con la Marcha Federal por Pan y Trabajo, multitudes llegaran al Obelisco y la Plaza de Mayo en son de protesta.
-Las dos últimas iniciativas del gobierno profundizaron la senda del ajuste y la reforma laboral. Nicolás Dujovne anunció un recorte el gasto y la inversión por 26.400 millones de pesos este año, el congelamiento por dos años del ingreso a la planta estatal y el despido, retiros o jubilaciones de 30.300 agentes. Eso se plasmó en el comunicado oficial “Plan de control y reducción de gastos en la Administración Pública Nacional (APN)”.
El ministro de Trabajo, Jorge Triaca, puso en marcha una Comisión para revisar los regímenes laborales especiales, de quienes tienen trabajos insalubres y se jubilan a edad más temprana o con mejores remuneraciones. La “Comisión Técnica Permanente sobre Regímenes Diferenciales” tendrá un año para emitir su informe. Está integrada por funcionarios del gobierno, de Anses y Riesgos del Trabajo, sin presencia sindical.
En ambos anuncios está la mano de Macri y las huellas digitales de un criminal de extenso prontuario que habita en Washington: el Fondo Monetario.

Con la cabeza de la mitad…
La consultora de Hugo Haime en su última encuesta sobre el veto de Macri a la ley sobre tarifas, se encontró con que 88% estaba en “desacuerdo”. Ese estado de ánimo no quedó en los papeles sino que se notó en la calle, el 25 de mayo y la Marcha Federal por Pan y Trabajo.
Si bien las cuestiones económicas y sociales son el mayor fundamento de esas críticas, también pesa la disconformidad con la represión policial y de Gendarmería en el conflicto social. Tomando de hito la represión citada en el Congreso, más tarde continuó contra los obreros de Cresta Roja, Inti y Metrodelegados; los originarios de Salta, los desalojados de Juárez Celman (Córdoba), etc.
Así fue creciendo la idea de concretar un paro general contra el ajuste de Macri y el que realizan los gobernadores justicialistas como Juan Schiaretti.
Las corrientes más decididas para esa medida de fuerza son las dos CTA, “De los trabajadores” y la “Autónoma”, de Hugo Yasky y Pablo Micheli. Ambas hicieron saber públicamente su convocatoria a un paro general el 8 de junio. Sin embargo ayer se conoció, tras un plenario conjunto, que exhortaban a la CGT a realizar ese paro en la primera quincena del mes.
¿No quisieron avanzar solos y decidieron esperar las gestiones que en la CGT hacen Pablo Moyano (Camioneros) y Sergio Palazzo (Bancarios, Corriente Federal de Trabajadores)? Es probable que ambos pidieran a Yasky y Micheli no concretar lo del 8, para no dar argumentos al Triunvirato de la CGT a decir que “la” Central Obrera no podía ir detrás de esas dos CTA. Los cegetistas van detrás, y muchas veces en contra, de los acontecimientos, por la complicidad y pasividad que mantienen desde el 6 de abril de 2017, cuando llamaron a un paro luego que las bases indignadas le coparan el acto y el palco del 7 de marzo, en el famoso “Ponele fecha lpqtp”.
El jueves 7 se reúne el Consejo Directivo de la CGT y hasta entonces aguardarán los sectores dispuestos a llamar a la segunda huelga general. Quizás el Triunvirato acuerde al final esa medida, claro que con las características de un paro pasivo y matero.
Están deshojando la margarita, apremiados. Si el paro es sin movilización, igual habrá piquetes y marchas. Y si lo postergan, lo pueden llamar las dos CTA, la Corriente Federal, Camioneros, etc.
El apotegma, actualizado, diría que los trabajadores van a avanzar con la mitad de los dirigentes a la cabeza, y con las cabezas de la otra mitad de dirigentes.