viernes, 18 septiembre 2020
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Chávez le habría preguntado al Borbón: «¿por qué no te quedas?»

JUAN CARLOS HUYO EN MEDIO DE INVESTIGACIONES POR FRAUDES

El rey puesto por la dictadura fascista de Franco gobernó 39 años a España. Ahora huyó del país, abrumado por denuncias de coimas y fraudes. ¿Cuando dirán chau monarquía?
SERGIO ORTIZ
Las revistas de chismes de nobleza tipo Hola y la prensa «seria» política, en relación a la huida del «rey benemérito» destaca sus varias amantes, el tamaño de los cuernos de la reina Sofía y las maniobras entre él y Felipe VI para mantener de pie al Palacio de la Zarzuela.
Con esos enfoques amarillistas procuran poner un velo sobre el contenido político de los hechos que dejan tan mal parada a la monarquía española. También a reinos como el de Arabia Saudita, involucrado en el depósito de 68 millones de euros en cuentas suizas manejadas por Juan Carlos tras la fachada de una fundación. Sería una coima saudí por la construcción del tren AVE de Medina a la Meca.
El incendio va con ellos. También se chamusca la coalición de gobierno español, que en un exceso de generosidad se podría llamar de centro. Está dirigida por el PSOE de Pedro Sánchez, partido de centro derecha tirando a la derecha, más sus aliados de Unidas Podemos, de Pablo Iglesias, de centro izquierda más bien de centro. Esas caracterizaciones más benignas pueden originarse en que a su diestra bullen los más derechistas Partido Popular, Ciudadanos y Vox.
Los hechos son conocidos. El 3 de agosto se difundió una carta del «benemérito» a su hijo Felipe informándole que dejaría España debido al conocimiento de una serie de hechos de su vida privada que podían incomodar a la corona.
Mentiroso hasta el embarque, Juan Carlos no hacía ninguna autocrítica de esos comportamientos como jefe de Estado. La fiscalía del Tribunal Supremo no estaba investigando sus amoríos con una empresaria alemana sino las denuncias de ésta sobre depósitos millonarios desde Arabia a la cuenta referida de la fundación, en Suiza. Buena parte de esa suma, 65 millones de euros, fueron transferidos por el monarca a esa amante como un regalo aunque tiempo después se los reclamó.
Según medios españoles, entre ellos algunos rescatables como Público.es, el borbón negocio su salida con su hijo y dando intervención al «socialista» Sánchez, jefe del gobierno. En ese pacto espurio se acordó que la noticia sería conocida una vez que el fugado ya no estuviera en la península sino en un principesco complejo súper VIP ubicado sobre el Caribe dominicano. Los propietarios del lugar, con 20 kilómetros de residencias, playas y muelles, son de origen cubano, batistianos, dueños de ingenios azucareros que huyeron con el advenimiento de Fidel Castro. Se fugaron a Santo Domingo y Miami, como el borbón ahora se fuga a estas mansiones de oscuro origen de capital.
El otro punto del pacto es que el huido no resignará su título de «rey benemérito».
Una grandísima pena que el gran Hugo Chávez no esté vivo. En 2007, durante la XVII Cumbre Iberoamericana en Chile, mientras exponía el presidente español Rodríguez Zapatero, también del PSOE, el venezolano quiso interrumpirlo para recordar que el fascista español José María Aznar, había sido parte del golpe de Estado en Caracas, en abril de 2002, donde casi lo fusilan en la Orchilla. El Borbón no le dejó lugar, gritándole «¿por qué no te callas?».
Hoy el bolivariano podría recriminarle, «¿y tú, por qué no te quedas?». Porque es un rey ladrón. Por eso no se quedó a dar la cara. Espera que su hijo, el PSOE y la derecha, el Tribunal Supremo, El País y ABC, Repsol, Telefónica, BBVA y Santander, más el resto de la pútrida monarquía mundial lo ayuden a zafar de la justicia.

Hijo político de Franco.
Los defensores del rey en fuga tienen una tarea ímproba pues es muy difícil esa defensa, sobre todo por su actuación en los últimos años. Al margen de sus infidelidades reiteradas (que la Iglesia toleró mirando hacia el lado del dinero y prebendas), el tipo reinaba cuando la economía española se fue al carajo con la crisis detonada en 2007 por hipotecas subprime.
En esos años el Estado tuvo que poner 67.000 millones de dólares para salvataje de bancos y empresas, los responsables del drama, en tanto millones se sumían en el paro y perdían sus viviendas. Hoy no se recuerda bien pero junto con los «Occupy Wall Street» también florecieron Los Indignados de 2011 del 15-M en España, base social del actual Unidas Podemos. Funcionarios del gobierno del PP de Mariano Rajoy, como Rodrigo Rato, defraudaron al fisco y público con el caso Bankia.
El yerno del rey, Iñaki Urdangarin, usó una fundación Nóos donde figuraba su esposa, Cristina de Borbón, para desviar fondos millonarios. Fue condenado en 2017 (su esposa no porque tenía coronita) a una pena que cumple tranqui con su familia en Suiza.
El rey es tan falso que en 2012, perteneciendo a entidades de defensa de los animales, se fotografió en Botswana, con el hijo de su amante alemana y fusiles humeantes luego de haber matado a un elefante. Para que la metida de pata fuera total, esa noche se fracturó la cadera en el hotel y debió ser llevado a Madrid para una operación. La cadera le quedó bien, pero su prestigio estaba muerto como el elefante.
Esos escándalos políticos y financieros, familiares y personales, lo llevaron a abdicar en favor de Felipe el 2 de junio de 2014. Sus posibles delitos fueron tantos que seis años después de su paso al costado siguió como sospechoso de recibir coimas y optó por salir de España.
Sus escuálidos defensores citan su defensa de la democracia ante el intento de golpe en 1981. Una buena que no blanquea su prontuario: juró como sucesor del dictador Franco el 22 de julio de 1969, adhiriendo a las pautas políticas y jurídicas de la dictadura. Y comenzó a reinar el 22 de noviembre de 1975, cuando el fascista expiró, hasta junio de 2014. En estos 51 años, desde su designación y más los 39 años de reinado, el balance es abrumador en su contra. No sólo para él. Parece increíble que en el siglo XXI haya sociedades dizque modernas con sistemas medievales de gobierno como «monarquías constitucionales».
Al Borbón puede salvarlo la Constitución de 1978, que da inmunidad al rey mientras dure su reinado. Por lo tanto los delitos cometidos hasta 2014 estarían cubiertos. Este es el pobre argumento de quien oficie de defensor suyo, por lo pronto ya lo usó Pedro Sánchez.
Una sola concesión final a los chismes. El 23 de febrero de 2017, cuando Iñaki Urdangarin era anoticiado de su condena a 6 años por corrupción, los diarios españoles consignaban: «Mientras tanto, los reyes Felipe VI y Letizia inauguraban sonrientes en Madrid la Feria de Arte Contemporáneo ARCO junto al presidente de Argentina, Mauricio Macri, y su esposa, Juliana Awada».
En 2016 Macri le dijo en Tucumán al «benemérito» imaginarse la angustia de los patriotas de la Independencia, que éstos no sintieron. Hoy en París se imagina la angustia de los Borbones, que sí sienten. Ojalá sea pronto la suya propia.