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China combate la pobreza en serio

POR QUE DEBEMOS LEER EL "LIBRO BLANCO"

China sacó de la pobreza a 850 millones de personas, así redujo el índice de pobreza del 88,3% en 1980 al 1% en la actualidad. Ningún otro país contribuyó tanto al objetivo
de la ONU de reducir la pobreza en el mundo.
SEBASTIAN SCHULZ*
El 6 de abril el gobierno de China publicó un nuevo «Libro Blanco» dedicado a exponer al mundo las políticas llevadas adelante para lograr su objetivo de terminar con la pobreza extrema en el país.
La pobreza sigue siendo un problema estructural en las sociedades contemporáneas, y la misma se ha agravado todavía más con la pandemia de Covid-19. Frente a esto, las lecciones de China son sumamente importantes: China no solo logró hacer crecer su economía, sino que también logró contener la expansión del virus en su territorio y, además, redujo la pobreza. ¿Cómo lo hizo?

El «sueño chino».
El Libro Blanco: «Alivio de la pobreza: experiencia y contribución de China» nos deja algunas pistas importantes. El texto recupera la idea del «sueño chino», basada en tres grandes pilares: prosperidad económica, rejuvenecimiento nacional y vida mejor y feliz.
En este marco, la pobreza es caracterizada como una «aflicción crónica de la sociedad humana y un desafío común al que se enfrenta el mundo entero», así como también un «serio impedimento para que las personas busquen una vida mejor».
El Libro Blanco presenta una fecha importante: el 25 de febrero de 2021, como el día en el que China completó la tarea de eliminar la pobreza extrema. Sin embargo, las políticas de mitigación de la pobreza no empezaron ayer.
En los últimos 40 años, China sacó de la pobreza a más de 850 millones de personas, contribuyendo con eso no solo a que el índice de pobreza se reduzca del 88,3% en 1980 al 1% en la actualidad, sino que ha contribuido a cumplir con los objetivos de reducción de pobreza establecidos por la ONU como ningún otro país.

La Revolución.
Sin embargo, la eliminación de la pobreza no hubiese podido realizarse sin el basamento previo construido a partir de la Revolución de 1949. Según se señala en el Libro Blanco, «la reforma agraria y el establecimiento del sistema socialista proporcionó una garantía institucional básica para abordar las causas fundamentales de la pobreza».
El ascenso de Xi Jinping como presidente de China le dio un fuerte impulso y, a partir de ello, se establecieron metas específicas para la erradicación de la pobreza.
Debido a la heterogeneidad de las causas de la pobreza en las distintas áreas de China, Xi sostuvo que debían aplicarse políticas focalizadas a manera de «riego por goteo» y «terapia dirigida», en lugar de introducir políticas generales. Recordemos que China no solo es un país con 1.400 millones de habitantes, sino que es extremadamente heterogéneo: existen zonas costeras de gran dinamismo económico, zonas montañosas donde la actividad económica es dificultosa y zonas desérticas; la población china, además, se compone de 55 grupos étnicos minoritarios, cada uno con cosmovisiones, tradiciones y formas de interpretar el bienestar comunitario diferentes.

Los ejes.
El plan de alivio de la pobreza consistió en los ejes conocidos como «dos despreocupaciones y tres garantías», que comprenden eliminar la preocupación por la alimentación y la vestimenta, y garantizar la educación básica, la seguridad médica básica y la vivienda confortable y segura.
Para llevar adelante estas políticas, se establecieron «Esfuerzos específicos en seis áreas»: 1) identificar los pobres con precisión, 2) organizar programas específicos, 3) utilizar los recursos eficientemente, 4) tomar medidas en el hogar, 5) enviar a los funcionarios del Partido según las condiciones de cada región y 6) lograr los objetivos establecidos.
A su vez, las políticas de erradicación se la pobreza se estructuraron en torno a «Cinco medidas»: 1) impulsar la economía para brindar más oportunidades laborales, 2) reubicar a las personas pobres de áreas inhóspitas, 3) compensar las pérdidas económicas asociadas con la reducción del daño ecológico, 4) mejorar la educación y 5) proporcionar subsidios de subsistencia para aquellos que no pueden librarse de la pobreza solo con sus propios esfuerzos.
Finalmente, la política china estuvo orientada en función de «Cinco preguntas»: 1) quién debe ayudar, 2) a quién se debe ayudar, 3) cómo ayudar, 4) cómo evaluar si alguien ha salido de la pobreza y 5) cómo garantizar que esas personas se mantengan libres de pobreza.

Castigo a la corrupción.
Uno de los elementos centrales en este plan fue la construcción de obras de infraestructura necesarias para mejorar la calidad de vida. En este marco, en distintas provincias se construyeron autopistas, líneas ferroviarias, puentes que conectan grandes valles, plantas de generación de energía eólica y solar, etc.
Otro de los ejes importantes sobre los que se puso atención fue el de los posibles actos de corrupción, calificados como «actos criminales». Esto habilitó un mayor control sobre los recursos destinados a las políticas de alivio de la pobreza, así como un castigo a los actos de defraudación.
El Libro Blanco señala, a su vez, que «la batalla contra la pobreza es una revolución profunda y una victoria total tanto a nivel material como teórico». Es decir, sacar de la pobreza a 850 millones de personas no solo implica un mejoramiento de las condiciones materiales de un gran porcentaje de población, sino que además implica elevar espiritualmente a la comunidad.

Enfoque de género.
Otro dato interesante, presentado por el Libro Blanco, es que las políticas de alivio de la pobreza adoptaron un enfoque con perspectiva de género. A su vez, también se incorporan planes específicos para niños y niñas, adultos mayores y personas con discapacidad.
En este sentido, podemos afirmar que el plan de erradicación de pobreza llevado adelante por el gobierno chino ha resultado sumamente efectivo, lo que ha permitido no solo mejorar la calidad de vida de millones de personas, sino que han resultado un ejemplo para la humanidad sobre la posibilidad certera de construir sociedades justas y prósperas, realizando acciones diversas que comprenden lo económico, lo educativo, lo sanitario, lo habitacional, la infraestructura, la cultura, etc., poniendo foco en la evaluación de los resultados y en el combate contra la corrupción.

*Lic. en Sociología. Becario Doctoral Conicet. Investigador del Centro de Investigaciones en Política y Economía (UNLP-Conicet) y CEChino (IRI-UNLP).