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China sigue combatiendo la epidemia de coronavirus

COMENTARIOS ANTICHINOS DE LA ADMINISTRACION TRUMP

Ajeno al dolor de los asiáticos, un funcionario de Trump dijo que la epidemia tenía de bueno que podía traer muchos empleos a EE UU. China sigue su lucha contra el coronavirus.
SERGIO ORTIZ
Para cualquier ser humano con un mínimo de sensibilidad, es doloroso que en un país cualquiera, en este caso China, haya miles de enfermos y muchos muertos. Hasta el 5 de febrero las autoridades sanitarias chinas informaron que 563 personas habían fallecido a causa de la enfermedad y se habían reportado 28.018 casos confirmados de infección por coronavirus en 31 regiones a nivel provincial. Si bien en la última semana los pacientes curados superaban en número a los que habían fallecido, la epidemia no está conjurada.
Y habrá nuevos contagiados y muertos, aún cuando la ola del 2019-nCoV vaya disminuyendo de amplitud y nivel. Habrá esas complicaciones porque ni los chinos (ni ningún otro país o laboratorio del mundo) ha logrado dar todavía con las vacunas y remedios para impedir el contagio o curar la enfermedad.
Eso sí, los laboratorios y universidades chinas están trabajando a full para buscar esos remedios, combinando la medicina tradicional china con la occidental, usando fármacos contra otras neumonías como el Remdesivir, Lopinavir y Ritonavir, para ver si por sí y combinados con otros remedios pueden dar en la tecla. Por lo menos siete medicamentos de moléculas pequeñas están en proceso de investigación clínica, en tanto seis compañías de biotecnología en Hubei han desarrollado nuevos productos para detectar el coronavirus.
El gobierno de Xi Jinping no ha mezquinado apoyo financiero. Hasta el 2 de febrero había asignado 47.000 millones de yuanes (6.800 millones de dólares) para la prevención y control del coronavirus. Además de esas partidas hay que añadir el esfuerzo de construir en un tiempo récord de diez días dos hospitales que normalmente habrían insumido dos años cada uno.
El Hospital Huoshenshan (Montaña del Dios de Fuego) con 1.000 camas para enfermos fue entregado el domingo en Wuhan. Y ayer se hacía lo propio con el Hospital Leishenshan (Montaña del Dios del Trueno), con capacidad de 1.600 camas.
Médicos y enfermeros sobre todo de unidades militares han acudido a Wuhan, epicentro de la epidemia. Más de 6.000 trabajadores médicos y 52 equipos médicos de todo el país se encuentran ahora allí trabajando a destajo. Además de los establecimientos sanitarios fijos en esa ciudad y la provincia de Hebei, Beijing despachó 20 hospitales móviles para apoyar las tareas sanitarias.
Las pérdidas humanas son las que más cuentan y pesan mucho para un gobierno socialista. Por supuesto, también duelen las pérdidas económicas, porque poner en cuarentena a más de 50 millones de habitantes, ampliar los feriados del Nuevo Año Chino, prolongar las vacaciones de las escuelas, sacrificar el turismo nacional e internacional, lentificar el trabajo en las fábricas y oficinas, etc, todo eso tiene un alto costo. Un reflejo menor de esto son las caídas de las bolsas el lunes 3. La de Shanghai cerró con una merma del 7,72% y la de Shenzhen, la segunda más importante, perdió 8,41%.

EE UU al acecho
La economía china tendrá por esto un crecimiento menor en el primer trimestre del año. Y esa menor performance puede implicar perder un punto del crecimiento del Producto Bruto Interno para el total de 2020. Es serio, pero no desesperante para una economía que sigue creciendo al 6 por ciento anual, todos los años. Entre 1990 y 2014 el PIB per cápita aumentó un 730%, mientras el PIB mundial lo hacía sólo un 63%.
Ese gran país con una planificación estatal es capaz de tomar medidas urgentes, como en este caso. Lo destaca Gustavo Girado, economista y director del posgrado Especialización en Estudios en China Contemporánea: «ellos planifican el futuro y ponen muchos recursos para eso. Y cuando aparecen situaciones como estas, tienen resortes bastante aceitados». El especialista añadió en un reportaje radial: «lo más impresionante es que cierren la frontera de una ciudad de 11 millones de personas el día del año nuevo chino y cuando están planificados 350 millones de viajes, la migración interna más grande del mundo, y todo eso se suspendió. Es una festividad muy importante para ellos, con relación con la cultura milenaria china».
Ese progreso de la nación asiática viene preocupando a las autoridades norteamericanas desde la década del ’80 (China comenzó sus reformas económicas y su progreso en 1978), pero ninguna fue más agresiva que la administración Trump, con sanciones comerciales y guerras tecnológicas, disputas en el mar de China, redespliegue militar ofensivo en el Pacífico, etc.
Por eso, cuando detonó el brote de coronavirus hubo muchas sospechas sobre la posible implicación de Washington. Incluso en sitios cubanos de Internet se publicaron artículos tratando de fundamentar esas sospechas. Por ejemplo «El coronavirus y la probable mano oculta de Estados Unidos», de Arthur González, en Cubasi.cu. La nota enumera los casos de enfermedades plantadas por el imperio en la patria de José Martí, pero no aporta ninguna prueba concreta para sostener una acusación igual respecto al coronavirus.
Seguramente los chinos estarán investigando esas hipótesis porque ingenuos no son. Pero hasta ahora no han dicho ni una palabra acusatoria de que fuera un brote plantado; al contrario, enviaron 30 comunicaciones oficiales a EE UU de todas las novedades de su campaña sanitaria. No incurrieron en paranoides.
Lo que sí denunció la cancillería china es que EE UU tuvo actitudes muy poco amigables: aconsejó que ninguno de sus ciudadanos viajara a China y prohibió el ingreso por 14 días a todos los extranjeros que hubieran estado en ese país.
Y lo peor de todo, el secretario de Comercio de Estados Unidos, Wilbur Ross, dijo que «el virus podría ayudar a llevar empleos de regreso al país norteamericano». En suma, quieren sacar ventaja de la desgracia ajena. No saben que los chinos veneran a Sun Tzu de «El Arte de la Guerra» y entre sus máximas le adjudican ésta: «Siéntate a la orilla del río y verás pasar al cadáver de tu enemigo».