China fue tema de un seminario en la Universidad de Córdoba

NOVEDOSO CURSO DE FORMACION INTEGRAL SOBRE CHINA

Durante dos días, profesores, especialistas y autoridades desarrollaron un seminario sobre la actualidad de China. Que el tema interesa a muchos quedó demostrado en la acreditación de 550 personas, en su mayoría jóvenes estudiantes.
EMILIO MARIN
El jueves 19 y el viernes 20 de marzo una nutrida concurrencia dio marco al Seminario de profundización sobre China, en la Alianza Estratégica Integral que se formalizó con Argentina desde julio de 2014, cuando el presidente Xi Jinping llegó a Buenos Aires y que se amplió con el viaje de Cristina Fernández de Kirchner a Beijing en febrero de este año.
El cronista estuvo allí y la mayoría de los asistentes eran estudiantes y profesionales, que desde las 9 de la mañana hasta las 19 horas tanto el jueves como el viernes atendieron a las exposiciones. Y tomaron notas en las hojas de la carpeta amarilla -¿qué otro color iban a tener?- proporcionadas por la entidad organizadora, Clepec (Centro Latinoamericano de Estudios Políticos y Económicos de China).
El titular de ese centro, Francisco Cafiero, informó que este seminario, comenzado el año pasado en la Capital Federal, y reeditado por primera vez en la capital cordobesa, será llevado a Catamarca, La Rioja y Entre Ríos. En un aparte, este diario le preguntó sobre las posibilidades de La Pampa, notando un vivo interés del joven peronista.

Cuarenta acuerdos.
Tanta avidez académica, cultural y político por el país socialista tiene que ver con su ascenso mundial -los expositores lo situaron como el primer PBI mundial o el segundo, según los criterios- y también con la asociación integral con Argentina. La relación de socios y amigos venía de antes, y pegó un salto cualitativo el año pasado, cuando en abril se firmaron 18 acuerdos, consolidados en julio con la firma de Xi en la Casa Rosada, y los 15 acuerdos firmados en enero de este año por Julio de Vido en Beijing, rubricados al mes siguiente por Cristina al llegar a esa capital, aún con su pié lastimado. En esa oportunidad, a los 15 mencionados se sumaron siete, totalizando 22.
Entre los de 2014 sobresalió el número 18, relativo al swap o pase de monedas, entre los dos bancos centrales, por 11.000 millones de dólares de los que han sido ya recepcionados 3.100 millones por la entidad que preside Alejandro Vanoli. La llegada de trenes chinos para ramales de trenes de pasajeros, que han mejorado muchísimo esos servicios, forma parte del paquete. El lógico colofón fue el anuncio presidencial del 1 de marzo, de estatizar los servicios de trenes. Si los trenes eran estatales y los gastos en infraestructura y material también, incluso el pago de los salarios de los empleados, era lógico que al final la administración y operación lo fueran.
También resalta el de los casi 5.000 millones de dólares para las represas hidroeléctricas “Néstor Kirchner” y “Jorge Cepernic” en el río Santa Cruz. Al cabo de cinco años de construcción, tendrán una capacidad máxima de 1.740 megavatios, para producir 5.246 gigavatios/año, más del cinco por ciento de la actual capacidad instalada. El 100 por ciento de la financiación será de tres bancos chinos y entre las constructoras está China Gezhouba Group Corporation, asociada a Electroingeniería.
El presidente de esa firma nacida en Córdoba, ingeniero Osvaldo Acosta, estuvo en el panel que cerró el seminario junto a Cafiero y el rector de la UNC, Francisco Tamarit. Aseguró que esas obras permitirán ahorrar mil millones de dólares anuales de las compras de combustibles para generar electricidad. Y recalcó que el 100 por ciento de la mano de obra será argentina. En un diálogo aparte con el cronista y preguntado sobre las críticas de Gerardo Martínez (Uocra) contra esos acuerdos por posible pérdida de puestos de trabajo, dijo que eran erróneas. “Sólo vendrán algunos ingenieros y especialistas chinos, igual que si se tratara de una obra con empresas norteamericanas o alemanas”, aseguró Acosta.

Buenos expositores.
La apertura del Seminario corrió por cuenta del secretario general de la UNC, Alberto León; el corresponsal de la agencia Xinhua, Ye Shuhong; y el economista del plan Fénix y profesor de la UNC, José María Rinaldi.
Luego hubo una introducción al conocimiento de China, con la doctora Carola Ramón-Berjano, de la Universidad del Salvador, seguida de la charla del licenciado Martín Lo Coco sobre Protocolo y Negociación, con consejos prácticos para relacionarse con los orientales.
El joven abogado Tristán Vaca Narvaja disertó sobre el régimen legal de inversiones extranjeras. En China tienen cuatro formas permitidas de sociedades, pero puntualizó que las inversiones inmobiliarias y en medios de comunicación están prohibidas.
Mariano Saravia, periodista de los SRT, le imprimió un tono político antiimperialista al evento. Señaló que la asociación integral con China forma parte de un mundo multipolar y de decadencia del imperio norteamericano. Consideró muy grave que la oposición política haya votado en contra de los acuerdos en el Congreso y criticó la carta que Mauricio Macri envió al embajador de China, Yang Wanming, con la advertencia de que dichos compromisos serían anulados en caso de ser electo, por cláusulas “inconstitucionales”.
Conversando con Saravia en el pasillo de Odontología, en cuyo amplio auditorio se hizo el seminario, se coincidía en que el evento tenía un eje en los vínculos empresariales entre Argentina y China. Y que eso era lógico y estaba bien, pero que había que darle un lugar al enfoque político nacional e internacional. Su intervención, muy aplaudida, se lo proporcionó.

Avances que impresionan.
Las dos intervenciones de Gustavo Girado fueron medulares en el análisis del progreso económico-social de China y lo positivo de los acuerdos firmados entre los dos países. Puntualizó que durante treinta años su PBI creció a una tasa de dos dígitos, “a tasas chinas”. Fruto de ese avance salieron de la pobreza 500 millones de sus habitantes, en los últimos dieciocho años. Por distintos motivos, propios y de la economía mundial, hoy crece a una tasa algo menor, del 6.5 o 7 por ciento, que de todas maneras es envidiable.
Ese aumento sistemático, no inferior a ese porcentaje, le permite satisfacer las necesidades de 11 millones de nuevos puestos de empleo cada año.
En tren de hacer comparaciones para apreciar ese progreso, Girado contó que en 1990 el país asiático exportaba soja y materias primas y en 2010 ya el 50 por ciento de sus ventas al exterior eran de las tecnológicas.
El especialista marcó algunas advertencias. Si la economía no creciera a ese ritmo, de al menos el 6,5 por ciento, podrían volver problemas políticos internos, de protestas tipo Tiananmen, de 1989. También graficó el problema medioambiental con un ejemplo: uno deja el auto en Beijing a la mañana y a la noche, cuando se vuelve a su casa, tiene una capa de mugre de la contaminación.
De todos modos, sobre la contaminación, la doctora Ramón-Berjano había advertido a su turno: “hay que ser justos con la contaminación; los países que se industrializaron antes, ya contaminaron al mundo antes”.
Una de las cosas más impactantes para el cronista, y posiblemente para varios asistentes más, fue el muestrario de fotografías del power-point de esa exposición. Se ve una de Shenzhen, de 1980, cuando era una aldea de pescadores, de 30.000 habitantes, y otra de la misma ciudad, hoy, con una población de 10 millones. Su fuerte son las industrias tecnológicas, fabricación de teclados y mouse de computadoras, etc.

70 por ciento estatal.
No siempre las exposiciones dejaron tiempo para formular preguntas. Reflejando un ambiente pluralista, algunas de las interrogaciones a los expositores giraron sobre el riesgo de que estos acuerdos reprimaricen la economía local. Independientemente de lo legítimo de la interrogación, ese había sido uno de los caballitos de batalla de la variada oposición en el Congreso, con llamativa coincidencia del macrismo, massismo, radicalismo, degenarismo y trotskismo, todos adherentes a tesis de la UIA.
Uno de los más claros fue Girado. Explicó que los orientales no hacen beneficencia, pero lo firmado supone una fuerte inversión en infraestructura, trenes, generación eléctrica y usinas nucleares, etc., que puede producir grandes beneficios a la industrialización argentina y no a su primarización.
De todo modos, insistió: “a los chinos hay que decirles, te vendemos la soja y aceites que precisas, pero queremos más acuerdos pro-industria, que nos financies un puerto de aguas profundas, transferencia tecnológica, etc.”.
El cronista preguntó a ese expositor sobre las proporciones entre economía estatal y privada-extranjera en China. Su respuesta fue concreta: 70 por ciento estatal y 30 por ciento privada. Las firmas chinas que salen al exterior son sólo estatales. Los cuatro bancos son estatales y, según los acuerdos firmados en 2001 con la Organización Mundial de Comercio, se abren al capital extranjero, pero sólo les venden acciones “clase B”, sin poder de decisión, y en baja cantidad.
Los asistentes se retiraron muy satisfechos. A contramano, un grupo antichino repartía a la salida un volante que decía “Ni amo viejo ni amo nuevo”. La foto de Menem y Bush padre ilustraba la primera afirmación; la de Cristina y Xi la segunda. Patéticos, parecían chinos de Taiwán.