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Clarín también mintió con Kicillof

LAS FAKE-NEWS COMO MECANISMO PARA PERSEGUIR

En 2015 todo servía: que Aníbal Fernández se había cargado a tres tipos, que Kicillof era un ladrón y que la entonces presidenta había asesinado a un fiscal.
VICTOR HUGO MORALES
Mientras Axel Kicillof sigue trabajando en la provincia de Buenos Aires, en medio de la pandemia del coronavirus, en los últimos días tuvo una verdadera satisfacción personal que, por supuesto, fue invisibilizada por muchos medios de comunicación. La noticia que le llevó una inocultable alegría fue que después de cinco años quedó al descubierto aquella operación mediática que le había armado Clarín, con la complicidad de un abogado del PRO.
Me refiero concretamente a la falsa denuncia que le metieron a Axel Kicillof en 2015 por el presunto delito de enriquecimiento ilícito. Fue una acusación que empezó el diario Clarín, luego siguió un abogado vinculado al PRO que se llamaba Santiago Dupuy De Lome, y finalmente tomó de sobrepique el juez Claudio Bonadío. Hoy, después de cinco años, se sabe que todo fue una mentira.
Pero esa mentira le permitió a Clarín publicar el 1 de julio de 2015 la siguiente nota: «La alegría porque después de 14 años volvió a abrirse el mercado estadounidense a la carne vacuna argentina, le duró poco al ministro de Economía, Axel Kicillof. Es que apenas unas horas después que anunciara la noticia, se supo que el funcionario quedó imputado por la justicia federal por presunto enriquecimiento ilícito. Ahora será investigado por el incremento de su patrimonio. El fiscal federal Eduardo Taiano fue quien imputó a Kicillof para ser investigado y solicitó al juez Bonadío una serie de medidas para avanzar en la causa».

Denuncias boligoma.
La respuesta de Kicillof no se hizo esperar: «No se cansan de inventar cosas, es impresionante. Son mentiras, operaciones, que yo las llamo denuncias boligoma porque todo empieza con un abogado trucho, que toma una nota de Clarín, la lleva a un tribunal y después no pasa nada. Porque la verdad es que a mí no me notificaron, el fiscal recibió una denuncia y le dijo al juez que investigue. Patética la operación de Clarín», afirmó entonces el actual gobernador .
«Hace cinco horas que están bombardeando la pantalla con la noticia de Kicillof imputado por enriquecimiento ilícito. El triunfo ya lo tienen, porque han puesto en esa cadena nacional mediática que a mí me imputaron por enriquecimiento ilícito, pero resulta que la denuncia la hace un señor que se llama Santiago Dupuy De Lome, que hasta en los diarios ponen que es del PRO y que en su página de Facebook aparece en fotos abrazando a Macri. O sea, que esta es una denuncia de Macri contra mí en plena campaña electoral», agregó el entonces candidato a diputado.
Cinco años después, la justicia hizo justicia y Axel Kicillof fue sobreseído. Pero durante todos estos años, en cada nota que lo mencionaban se encargaron de recordar que estaba imputado por enriquecimiento ilícito, o sea, por robar.

Blanco de ataques.
Aquel invento de Clarín ocupó horas y horas de programas televisivos, páginas y páginas de diarios. Pero cinco años después, la noticia del sobreseimiento tuvo una escasa repercusión mediática. Estamos hablando de un hombre que sigue siendo blanco de todas las críticas imaginables de parte de los medios. Aunque eso ya no es novedad. Kicillof fue perseguido siempre. Imposible olvidar desde aquellas notas en que señalaban su condición de marxista, de nieto de un rabino o de ser un comunista de aquellos, a aquellos incalificables ataques que sufrió -algunos junto a su familia- cuando empezó a convertirse en una insoportable molestia para los grupos de poder de la Argentina.
Porque lo que existe es el poder, el poder que un día elige a personajes como Mauricio Macri, Patricia Bullrich, Miguel Angel Pichetto o Elisa Carrió. El mismo poder al que hoy le encantaría poner en la Casa Rosada a Horacio Rodríguez Larreta. Es lo que hacen con la Argentina. Poner a través de la extorsión y la mentira a los tipos que les pueden ser útiles para sus finalidades.

El efecto de la mentira.
¿Por qué nos pasó Macri? ¿Por qué nos pasó Dujovne? ¿Por qué nos pasó Sturzenegger? Nos pasaron por este tipo de mentiras, de falsas acusaciones, de operaciones, que en este caso tuvieron como blanco a Axel Kicillof durante cinco años. Recordemos que la falsa denuncia contra el actual gobernador se presentó en 2015, un año en el que la Argentina tuvo elecciones. En aquel momento todo servía: que Aníbal Fernández se había cargado a tres tipos, que Kicillof era un ladrón y que la presidenta había asesinado a un fiscal. ¿Qué democracia es esa?
Debieron pasar cinco años para que otra de las tantas mentiras de Clarín quede al descubierto. Seguramente, en algún momento el coronavirus también va a pasar. Pero lo que no pasa es Clarín. (Contraeditorial).