Coimeros arrepentidos no son héroes ni patriotas

SE PELEAN EN TRIBUNALES PARA OBTENER BENEFICIOS

Los empresarios comprometidos por los cuadernos del chofer Centeno declaran y quedan en libertad como si sus acciones fueran normales.
JUAN GUAHAN
En este desfile de bolsos, valijas e inflación de empresarios y ex funcionarios “arrepentidos” es bueno recordar que no estamos ante héroes que merecen el tratamiento de patriotas. Se trata de malandrines que se beneficiaron con sus vínculos con el poder estatal de turno, pagando fuertes sumas para ello.

Exhibición.
Desde hace un par de semanas Argentina asiste a la impúdica exhibición de lo peor de la Argentina. Las principales pantallas televisivas y las tapas de los diarios hegemónicos están ocupadas en el recuento de bolsos y valijas que habrían contenido las coimas, sobornos o aportes de variados empresarios de primera línea.
Este fenómeno, con toda la importancia que tiene, fue largamente superado por la catarata de “arrepentidos” que en los pasillos del cuarto piso de los tribunales federales, literal y no metafóricamente, estaban a los codazos para adelantarse a sus colegas en la tarea de llegar primero al acto de delatar para no ir presos, mejorar su situación procesal y -al final- tener una condena menor. En esa pretensión no le fueron a la zaga algunos renombrados políticos.
¿Qué estaba pasando? Una fotocopia de varios cuadernos, de la reconocida marca escolar “Gloria”, textos hechos con una “escritura perfecta” habían llegado a los estrados judiciales. Lo escrito, muy ordenado, cargado de llamativas informaciones formaba parte de lo que estaba instalado en buena parte del imaginario colectivo.
Un chofer, ex (¿ex?) policía, en su rol de alcahuete y mantenido del poder, relataba historias de las cuales nos llegaban noticias desde hace varios años y practicadas desde los mismos orígenes de nuestra historia. Se trata de los “favores del poder” con los cuales convivimos desde que tenemos memoria.
Claro está que esta práctica tiene proporciones y metodologías diversas. Los sectores políticos involucrados en estas denuncias no pertenecían al riñón del poder económico y los montos que cambiaron de destino fueron muy significativos. Es probable que quienes hoy los suceden -en la administración estatal- que sí forman parte del sistema de poder económico, usen otras formas más disimulables (fuga cibernética de capitales) aunque su daño no sea menor.
Esta denuncia puso sobre la superficie un dato imaginado, pero pocas veces expuesto: se trata de la corroboración del estrecho maridaje de las grandes fortunas con las prebendas estatales. El vínculo de estos grandes empresarios con el poder mediático hizo que una vez que eligieron la estrategia del “arrepentimiento” fueran siendo presentados, ante la opinión pública como unos patriotas que estaban haciendo un favor a la ética pública.
Sobre esto hay que ser preciso. Son bandidos que haciendo el cálculo entre costo-beneficio evalúan que el camino que han tomado les dará algunas ventajas frente a quienes han preferido callar.
Los “beneficios” se podrán medir en función de la posibilidad de retener una mayor porción del fruto de los delitos cometidos, tener sensibles mejoras en la condena final y no tener que pasar ahora por la incomodidad de dormir en condiciones muy distintas a las acostumbradas.
Si todo esto fuera llevado a fondo serían muy pocos los empresarios y políticos que podrían “tirar la primera piedra”. Es posible que los miembros del actual gobierno, cegados por sus necesidades coyunturales, no hayan reparado en todo lo que significa su contribución a que se abra esta “caja de Pandora”.
Acorralados por una inflación que llena de padecimientos a los que menos tienen y por un grupo de gobernadores que no están dispuestos a ser el “pato de la boda” no ven más allá de sus narices. Ni siquiera olfatean el triste final de su aventura gubernativa y quieren aprovechar una situación que posiblemente termine envolviéndolos en los pliegues de lo mismo que están acusando.

El calvario de los presos “comunes”.
En momentos de tanta y confusa desesperación cabe aclarar algunas cuestiones vinculados a los presos comunes y el sistema carcelario. El tema viene como consecuencia de un difundido Informe que acaba de publicar la reconocida Comisión Provincial de la Memoria (de la Provincia de Buenos Aires), presidida por el Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel.
El Informe de la Comisión caracteriza al año 2017 como “un período récord de detenidos, hacinamiento, torturas y muerte en las cárceles”, a lo cual agregan que “es otra prueba del fracaso del punitivismo y la crisis del sistema penal en 2017.
En la Provincia de Buenos Aires en el 2017 el número de presos creció un 13%, en los años anteriores (2006/2016) dicho aumento había sido del 57%, en tanto que el crecimiento nacional, para el mismo período, rondaba el 41%.
Nacionalmente, dos de cada tres presos son menores de 35 años y el 72% de los mismos no terminó la escuela primaria, todos ellos -obviamente- pobres.
Como cierre dejemos un dato y una tendencia que son importantes y explicativos de lo que pasa. La información actual indica que la población penitenciaria mantiene un crecimiento sostenido. Hay otro detalle significativo, la desproporción entre los recursos asignados a la infancia y a seguridad. En la Provincia de Buenos Aires, el presupuesto para la infancia (0,3%) es significativamente inferior al destinado a seguridad (9%). Los efectos son públicos y notorios.

*Analista político y dirigente social argentino, asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (Rebelion.org)