Colombia: ganó la derecha, pero falta la segunda vuelta

YA FIRMO COMO "SOCIO GLOBAL" DE LA OTAN

La derecha está de fiesta en Colombia, pues Duque fue el primero el domingo. Deberá aguardar 20 días antes de cantar victoria: Gustavo Petro le dará batalla.
EMILIO MARIN
Las presidenciales tuvieron su primera vuelta el domingo 27 y habrá ballottage el 17 de junio, cuando la población futbolera estará pendiente del Mundial de Rusia.
La concurrencia fue más que aceptable, el 53 por ciento del padrón, según el informe de la Registraduría Nacional del Estado Civil. Hacía veinte años que no se superaba en primera vuelta ese porcentaje. Queda pendiente de aclarar por qué los medios colombianos, y los argentinos hegemónicos, calificaron de fraude el comicio en Venezuela con una participación del 48 por ciento, el 20 de mayo, y en cambio les pareció excelente el 53 por ciento de Colombia una semana después. Si la oposición de derecha venezolana no hubiera llamado a la abstención, es muy posible que en la República Bolivariana el porcentaje habría sido similar o superior al del país vecino.
Ganó el candidato de Centro Democrático, la derecha más extremista, Iván Duque, exsenador y miembro del grupete del expresidente Alvaro Uribe, más el Partido Conservador y otros grupos ubicados bien a la derecha.
El ganador tuvo el 39,4 por ciento, 7.569.693 sufragios, según el boletín 54 de la Registraduría, tras el escrutinio del 100 por ciento. Y superó al exsenador y exalcalde de Bogotá, Gustavo Petro, de la centroizquierdista Colombia Humana, quien colectó el 25 por ciento de los votos, 4.851.254.
Entre ellos se dirimirá la presidencia por los próximos cuatro años. Ambos candidatos ya salieron a captar el voto de los candidatos que quedaron fuera del ballottage y también de los colombianos, casi la mitad del electorado, que no fue a votar el 27.
Otro aspirante de centro-izquierda, Sergio Fajardo, exalcalde de Medellín, de Compromiso Ciudadano, la Alianza Verde-Polo Democrático, fue tercero con el 23,76 de los votos, 4.578.172. También lame sus heridas otro aspirante de derecha, Germán Vargas Lleras, de Cambio Radical, cuarto con 2.150.000 votos. Bastante más atrás estuvo Humberto de la Calle, del Partido Liberal, fuerza tradicional de los últimos 150 años. Dio grima con 399.000 votos y su quinto lugar, la peor ubicación de sus registros. Como ni siquiera llegó al piso del 4 por ciento, deberá devolver 9.000 millones de pesos aportados por el Estado para su campaña. Esto ha detonado una fuerte crisis interna, pues el partido está en llamas y muchos congresistas quieren tirar al centro del fuego al líder César Gaviria.
La mayor participación de la ciudadanía tiene que ver, no como única causa, con la firma de los acuerdos de paz entre el gobierno de Juan M. Santos y la guerrilla de las FARC en 2016 y la reanudación de diálogos de paz entre ese gobierno y el ELN, en La Habana. Esta vez no hubo tiros ni represiones ni paros armados, y el electorado fue a las urnas sin tantos problemas como cuando Uribe y Santos apelaban a la guerra sucia del “Plan Colombia” (léase EE.UU.) contra la insurgencia y ésta se defendía como podía.
La firma de Rodrigo Londoño, “Timochenko”, a los acuerdos de paz ayudó a que este comicio tuviera el nivel de participación más alto en dos décadas. Esto debe reconocerse.
Paradojalmente, vistos los resultados del domingo encumbrando a Duque, promocionado por Uribe, se saca la conclusión que el gran ganador de esa jornada fue el expresidente. El mismo estuvo fichado por los organismos estadounidenses como vinculado a los carteles de narcotraficantes. Cuando en 2002 ganó su primer mandato, Washington pasó a considerarlo su carta fuerte en América del Sur para combatir a la Venezuela Bolivariana, concesión de bases militares estadounidenses incluida.

Derecha extrema.
Ahora que está a la pesca de votos de otros partidos no tan extremistas, Duque posa en un supuesto centro, equilibrado y democrático.
En abril cerró en Buenos Aires el Seminario de la derechista Fundación Libertad, junto con Marcos Peña y otras figuras del mismo palo. La entidad entregó un premio especial a Ricardo López Murphy. Duque estuvo en la cena del 30 aniversario, con Mauricio Macri y Sebastián Piñera. Reporteado por Infobae, dijo: “ideológicamente me defino en el extremo centro”. Falso. Entre los puntos de su campaña insistió en que quiere modificar aspectos importantes de los Acuerdos de Paz con las FARC, aprobados por el Congreso. Por ejemplo que los exlíderes de la guerrilla no puedan asumir en cargos legislativos sin haber sido condenados y haber pagado las reparaciones. En los Acuerdos se convino una Jurisdicción Especial de la Paz, para entender en esos juicios y Duque quiere eliminarla.
Esa amputación provocaría graves conflictos y un rol aún más represivo de las fuerzas militares colombianas. Esta semana el presidente Santos viajó a Bélgica para recibir la distinción del país como Socio Global de la OTAN.
Duque no se limita a denunciar los Acuerdos. Coherente con su pertenencia a la derecha, se pronuncia en contra del derecho al aborto y los proyectos de matrimonio igualitario.
Durante su estancia en el 30 aniversario de la Fundación Libertad elogió a Mauricio Macri como un modelo a seguir, por ejemplo en bajar los impuestos a los empresarios para que puedan invertir más. Es tal su fobia contra Venezuela que denunció a Nicolás Maduro ante la Corte Penal Internacional y estuvo de acuerdo con salir de la Unasur, considerado un organismo dominado por el chavismo, en sintonía con Macri.
Aunque Petro parece tener menos chances de ganar el ballottage, sería la mejor opción. Con Duque en el Palacio de Nariño, y el narco-paramilitar Uribe como poder detrás del trono, nuestra América quedaría casi hecha a pedir de Donald Trump.