Inicio Opinion Cómo ven el país desde el puerto

Cómo ven el país desde el puerto

El grosero error que tuvo lugar en un reciente programa televisivo de entretenimiento ratificó la sospecha, certeza casi, de muchísima gente del interior del país sobre la existencia en los medios de la Capital Federal de un alarmante grado de ignorancia. El suceso -muy difundido a través de los medios- fue la alternativa de exclusión o no de La Pampa en la región patagónica.
El desconocimiento de la geografía argentina por parte del equipo que produce el programa de la televisión pública (el conductor es apenas la cara visible) acreditó el convencimiento del público en cuanto a la actitud de la mayoría de los grandes medios porteños: ignorar aquello que genéricamente se conoce como «el interior». Para peor el grosero error se dio, como dijera un diario capitalino, «a través de un canal televisivo que representa a todo el país».
El suceso volvió a poner sobre el tapete una cuestión política que se extiende a lo geográfico. El hecho político relativo arranca de cuando, merced a la gestión del entonces diputado nacional Antonio T. Berhongaray, la provincia de La Pampa fue incluida dentro de la región patagónica. La resolución, recordarán los memoriosos, fue criticada por las mismas provincias integrantes de la región, en general apelando a la validez del absurdo límite tradicional del río Colorado, como si el solo cruce de un río validara el pasaje de una región a otra.
Se sabe que nuestra provincia es una suerte retazos de las regiones Central, Cuyo, Pampa Húmeda y la propia Patagonia, con mutilaciones que le fueron restando territorios y la transformaron en un área eminentemente transitiva. Consecuente con esa mirada geográfica podría aceptarse que no toda La Pampa es Patagonia en los aspectos físico y humanos pero, como han señalado destacados geógrafos, al menos del río Salado-Chadileuvú al oeste tiene características propias de aquella región.
Ese enfoque pretendidamente taxativo se extiende en otras consideraciones ya que también dejaría fuera el sur de Mendoza, de características físicas claramente patagónicas. Seguramente que el desconocimiento de esas referencias hizo que la conformación del programa diera como alternativa válida a nuestra provincia como no integrante de la región. Lejos del conocimiento de los rasgos físicos y humanos propios de La Pampa concordantes con sus pares de más al sur, la incomprensión de los datos elementales que hacen al tema hizo que el equipo que nutre el citado programa, -muy suelto de cuerpo, que no de mente- obrara con tanta desaprensión.
El lector, patagónico o no, acaso puede preguntarse si el tamaño del error justifica la crítica; a poco que lo piense comprobará que la respuesta debe ser afirmativa, no ya porque agravie a la condición pampeana sino porque da una pauta acerca del nivel de conocimiento que exhiben quienes, desde el lugar de privilegio que otorgan los medios masivos de comunicación, abordan los temas y problemas que involucran a todo el país. Por lo demás, no es este un hecho aislado; abundan los antecedentes que ratifican lo que aquí se expresa; una simple recorrida por los archivos alcanza para confirmarlo.