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Con los ríos como con la pandemia

LA SEMANA PAMPEANA

I – El presidente de la Nación frenó en seco, en su visita a La Pampa sobre el fin de semana, el triunfalismo mendocino que licitaba Portezuelo sin un estudio de impacto ambiental, al condicionar esa obra, fruto de la estrategia hídrica apropiadora de Mendoza, a un acuerdo entre todas las provincias condóminas de la cuenca del Colorado. La noticia de la anulación de las medidas macristas que favorecían a la provincia cuyana se había conocido el día antes y fue un anticipo de lo que luego, ya en La Pampa, confirmaría el presidente: la Nación frenó esa obra nefasta al hacer causa común con el reclamo pampeano de no convalidar Portezuelo sin un estudio de impacto ambiental en toda la extensión de la cuenca. Que junto con la anulación de las medidas macristas que ningunearon las advertencias de La Pampa, el ministro del Interior convocara al órgano máximo de Coirco para debatir ese estudio de impacto ambiental integral, dejó también en claro que el presidente mira el problema más cerca del lado pampeano del diferendo.

II – Por si quedara alguna duda, el jefe del Estado enfatizó aquí que un río no es de la provincia donde nace, sino de todas las provincias de la cuenca. Se definió así claramente a favor de la posición pampeana en torno al Colorado, y, por extensión, a la histórica lucha por el Atuel. La interprovincialidad del Atuel ha sido una de las campanas de palo que nuestra provincia ha batido en todos los ámbitos y pese a tener, además de la evidencia de la naturaleza, la fuerza de una sentencia de la Corte Suprema de Justicia de 33 años de vigencia, aún no ha logrado que ese principio se aplique y el río Atuel vuelva a correr en nuestro territorio. Por eso las palabras del presidente le devolvieron a los pampeanos la certeza de que su llamado a construir otro país nacido del consenso y de la cooperación entre las provincias y no de la supremacía de las posiciones de poder de unas sobre otras, no es sólo un discurso de tribuna. Alberto Fernández es el primer presidente argentino que dice con claridad que el principio de la interprovincialidad de un río es, como todo principio, absoluto, y no hay argumento ni hecho consumado que pueda oponérsele como ha hecho Mendoza negando, contra toda evidencia y hasta hoy mismo, ese carácter.

III – (Si se analiza, la posición del presidente defendiendo la interprovincialidad de los ríos como principio rector en las relaciones entre provincias y rechazando la lógica económica de los hechos consumados que quiere imponer Mendoza, parece ser la consecuencia directa de lo que provocó la negación de ese principio en el caso del Atuel. La desertificación del oeste pampeano, la ruina económica de miles de familias y el futuro de marginación, éxodo y miseria que provocó, son prueba suficiente de lo catastrófico de ignorar ese principio. Llegar al convencimiento de que el respeto de la interprovincialidad es la solución al problema es un razonamiento idéntico al que lo llevó a tomar medidas ejemplares en la Argentina para frenar el avance del coronavirus mirando los efectos devastadores que tuvo esa enfermedad en los países que ignoraron el peligro privilegiando la lógica de la economía. En uno y otro caso, fue la constatación del daño que causó ignorar la dimensión humana del problema lo que causó en otros países un desastre sanitario y en La Pampa un desastre ecológico con consecuencias devastadoras sobre la población. La respuesta a ambos desafíos es innovar. La política presidencial de aprender de la experiencia lo llevó a anticiparse en el caso de la pandemia y lo lleva ahora a convencerse que la salida del diferendo hídrico es no repetir los errores y emprender un camino distinto para abordar la distribución del agua entre todos los Estados propietarios).

IV – Hacía décadas que los pampeanos esperábamos que un presidente hablara en los términos que, desde el inicio de la lucha por nuestros ríos robados, intentamos discutir el problema. Esos términos son los que históricamente llevó a La Pampa a defender en las mesas de negociaciones y en los estrados judiciales, el principio de unidad de cuenca como punto de partida para acuerdos de uso compartido del agua de los cursos interprovinciales. Décadas de soportar la soberbia y la prepotencia mendocina que impuso siempre su lógica de los hechos consumados. De escuchar el argumento falaz que privilegiaba el estatus de su potente economía forjada con nuestra agua y nuestros sueños. Esa larga espera puede estar llegando a su fin. (LVS)