Con Netanyahu, buenas noticias para Macri, Bullrich y Montoto

PREMIER ISRAELITA, MALA SEÑAL PARA DERECHOS HUMANOS

Ayer partió Benjamin Netanyahu y su comitiva rumbo a Colombia. En su visita a Buenos Aires tuvo injerencia en los asuntos internos y firmó acuerdos que van a lesionar los derechos humanos. Eso sí, buscó fortalecer los negocios de Macri, Bullrich y Montoto.
EMILIO MARIN
Un primer comentario como “nota de color” sobre la visita del primer ministro israelita. Su comitiva se movilizaba en 80 autos. Si bien Clarín tiene bien ganada fama de mentir, su redactora Natasha Niebieskikwiat escribía la verdad el martes 12: “El despliegue de seguridad es inmenso, y la delegación del premier se maneja con ochenta autos, literalmente”. Agregaba que la zona de Casa de Gobierno estaba por completo bloqueada ante el peligro de manifestaciones, aunque la única marcha de entidades argentino-árabes y solidarios argentinos fue ese día, en forma pacifica, ante la embajada de Israel.
El lunes 11, se había dado a conocer el cronograma de cortes totales de calles. La lista es larga pero vale la pena citarla: “Desde las 8 se implementa un fuerte operativo de seguridad que se extenderá hasta el miércoles para blindar la visita del primer ministro de Israel. Habrá corte total de varias calles hasta las 11 del miércoles: Posadas, entre Callao y Alvear; Alvear, entre Bioy Casares y Callao; y Ayacucho, entre avenida del Libertador y Alvear. Además, este lunes, de 13 a 18, se impedirá la circulación en Suipacha, entre avenida del Libertador y Juncal, y en Arroyo, entre Carlos Pellegrini y Esmeralda, mientras que de 14 a 19 no se podrá acceder a Pasteur, entre Corrientes y Córdoba; Tucumán, entre Uriburu y Azcuénaga; y Viamonte, entre Uriburu y Azcuénaga. En tanto, la estación de la línea B de subte Pasteur/AMIA, permanecerá cerrada. Para el martes se dispondrán cortes en Esmeralda, entre Santa Fe y Juncal, además de Arenales, entre Suipacha y Basavilbaso, mientras que la estación Plaza de Mayo de la Línea A permanecerá cerrada entre las 10 y las 15”.
Semejante operativo de seguridad caotizó el tránsito de la Capital Federal. Claro, no hubo campaña en contra de Clarín exigiendo represión a los culpables del caos vehicular. Tampoco se aplicó el “Protocolo antipiquetes”. Y el medio pelo porteño, los taxistas, etc, no atosigaron las radios con insultos a los comedores barriales y desocupados que suelen cortar calles para que el gobierno de Mauricio Macri cumpla con acuerdos básicos con los trabajadores informales nucleados en la CTEP.

Elogios a Macri.
Netanyahu se reunió con Macri, almorzó en la Casa Rosada y dio una conferencia de prensa junto al dueño de casa aunque no se aceptaron preguntas de los medios presentes. ¿Acaso hubo temor por alguna pregunta inconveniente para el denunciado de genocidio por sus invasiones y bombardeos a los palestinos en Gaza?
Esa prohibición de preguntar también podía originarse en la incómoda respuesta que el líder del derechista Likud habría dado a un interrogante sobre hasta cuándo seguir con su política anti argentina respecto a Malvinas. Tel Aviv vota invariablemente junto con Washington y Londres en los organismos internacionales cada vez que se discute el regreso a casa de la “hermanita perdida”, diría don Ata.
Otro ejemplo hipotético, la corresponsal de la cubana Prensa Latina, Maylin Vidal, podría haberle preguntado si en la Asamblea General de la ONU, adonde se dirige luego de ir a Colombia y México, Israel volverá al voto en contra de Cuba en cuanto al bloqueo estadounidense. En las 26 oportunidades anteriores que se votó esa propuesta de La Habana, el estado sionista fue aliado del imperio bloqueador y sufragó en contra, menos en 2016, cuando se abstuvieron ambos, EE.UU. e Israel. Ahora, con Donald Trump, ¿qué harán? Habría sido una pregunta muy molesta para el viajero, más ocupado de elogiar a Macri por dos aspectos muy controversiales.
El primer elogio fue al presidente argentino por estar en la línea israelita de acusar sin pruebas a Irán de haber sido el responsable de los atentados contra la embajada de Israel en 1992 y el edificio de la AMIA dos años después.
En este sentido Netanyahu cometió una grosera injerencia en los asuntos internos, con sus declaraciones y discurso pronunciado al visitar la embajada de Israel en compañía de Gabriela Michetti y luego en la sede de la AMIA. Allí aseguró que “Irán perpetró los atentados que dañaron a la Argentina, a través de Hezbollah”, apretando a las autoridades argentinas con que “llegó el momento de culpar a Irán por completo”. En el Salón Blanco ya había condenado a Irán e insistido en que Hezbollah posee células terroristas en la Triple Frontera. Esta acusación, nuevamente sin pruebas, implicó otra injerencia en los asuntos argentinos. Literalmente querría decir que esa parte del país sería un nido de “terrorismo internacional”, sin tarea del Estado para erradicarlo. Dijo que Israel seguirá siendo “la punta de lanza contra el terror mundial”. ¿Se estaba ofreciendo para luchar contra Irán en Puerto Iguazú?¿Si no es invitado, lo hará unilateralmente, como si tuviera derecho por los atentados referidos?
Elogió a Macri porque tiene la “decisión de encontrar a los culpables”, o sea de sentar sin pruebas a Teherán en el banquillo de los acusados y condenarlo en un juicio en ausencia, inexistente en la legislación argentina.
Macri coincidió con el visitante en luchar juntos contra “el terrorismo internacional”. Si no fuera trágico, sería cómico. Netanyahu es parte de ese terrorismo. En 2014 invadió y bombardeó la población civil de la Franja de Gaza, dejando 2.200 muertos, de ellos 610 niños. Israel ha ocupado tierra palestina, invadido parte del Líbano y el Sinaí egipcio, aún ocupa las alturas del Golán de Siria y las libanesas granjas de Chebaa. De vez en cuando bombardea ciudades sirias, su servicio de inteligencia (Mossad) asesina a científicos iraníes, sus militares y empresas colaboraron en los crímenes de la guerra en Colombia y Guatemala, y en el golpe de Estado en Honduras, etc.
El otro piropo a Macri fue por el plan económico de ajuste. Lo felicitó porque “el progreso económico requiere de la apertura y de la liberalización”. Menos mal que el del Likud y su comitiva de 80 autos se fueron ayer. Si estaban el 22 de octubre votaban todos por el PRO, junto a Waldo Wolff, Sergio Bergman y la cofradía de Alberto Nisman.

Pato y Montoto.
Macri y Netanyahu son los primeros beneficiados por la gira. El primero recibió parecidos elogios a los dispensados por el vicepresidente norteamericano Mike Pence en su reciente gira: “líder regional”, “reformas económicas modernas” y otras gansadas por el estilo.
El segundo también se lleva en las valijas reconocimientos personales que debe apreciar, teniendo en cuenta las críticas que recibe adonde va, incluso a países aliados como Estados Unidos y Europa, por avanzar en construcciones ilegales en Jerusalén Este y Cisjordania, y por su cerrada negativa a negociar con la Autoridad Nacional Palestina. La sangre no llega al río con esos aliados: no lo denuncian por crímenes de guerra ni piden sanciones por no aceptar inspecciones ni controles a su programa nuclear en la planta de Dimona.
En cuanto a los negocios en sí, de plata, no hay un comercio tan significativo entre Argentina e Israel. La revista Fortuna, el 12/9, daba algunos números de esa modestia. En lo que va de 2017, según la Cámara Argentina de Comercio, “las exportaciones argentinas hacia Israel totalizaron u$s 110 millones, siendo 9,5% inferiores a las del mismo período de 2016. Las importaciones argentinas desde Israel, en tanto, fueron de u$s 71 millones, incrementándose en 12,3% respecto a los primeros siete meses del año anterior. El superávit comercial argentino con Israel fue de 39 millones de dólares y se redujo 33,2% en relación a igual período del año anterior”.
Claro que esos millones pueden ser importantes para empresas en particular, como Codesur, dedicada al equipamiento para las fuerzas policiales, logística en seguridad y desarrollos tecnológicos como los sistemas de vigilancia urbana. Su dueño es Mario Montoto, titular de la Cámara de Comercio Argentina-Israelí y extesorero de los Montoneros, en los años militantes. Su especialidad empresaria empalma con la oferta israelí. Netanyahu le decía al “Times of Israel” que los conocimientos tecnológicos, militares y de inteligencia explican el interés de la región por ampliar los vínculos.
Uno de los cuatro acuerdos firmados por Macri y Netanyahu, con intervención de Patricia Bullrich y el embajador de Israel en Buenos Aires, Ilan Sztulman, fue sobre seguridad. Versa sobre “Crimen organizado”; tráfico de personas; lavado de activos; tráfico ilícito de drogas, precursores químicos y sustancias psicotrópicas; crímenes cibernéticos. También sobre “Seguridad pública en eventos masivos”; prevención criminal y delictual; investigación e inteligencia para la seguridad pública; ciencia y tecnología, aplicada a la seguridad pública; eliminación de bombas, incluyendo materiales para explosivos improvisados y detección de explosivos. Su tercer capítulo, sobre “Protección de infraestructura crítica, análisis criminal y forense”.
El viaje del neonazi tuvo un costado negativo extra: fortaleció a “Pato”, jaqueada por la desaparición forzada de Santiago Maldonado; y aportará más dólares a la caja de Montoto. No se ría por el nombre. Esto es cosa seria.