Conflictos y armonías en la tierra pampa

LA SEMANA PAMPEANA

I – Fiel a su estilo confrontativo, el intendente abrió en la semana dos frentes conflictivos con el Banco de La Pampa y, nada menos, con el ministro del Interior de la Nación. Mientras no puede siquiera tapar los baches de la ciudad ni controlar la subida de las napas que inundan el Aula Magna de la Universidad y ponen en riesgo la subestación Oeste de la CPE, el jefe comunal hizo aprobar en el Concejo una polémica ordenanza para eludir la obligación legal de operar exclusivamente con el Banco de La Pampa. La ordenanza reivindica la autonomía municipal para manejar los fondos con independencia de los poderes. Lo hace justo en momentos en que se ve obligado a pedir plata a la provincia, a la Nación y hasta a la CPE para poder afrontar, no ya un ambicioso plan de obras, sino tan solo el día a día, el pago de sueldos y proveedores.

II – La duda que se plantean quienes analizan los movimientos del municipio es si en San Martín 50 se evaluó correctamente las consecuencias de salir con los tapones de punta contra el banco provincial justo en el momento de mayor vulnerabilidad económica y financiera. Plantear un frente con el gobierno de la provincia a quien acude y acudirá para salir del atolladero en el que están las cuentas municipales, no parece una buena carta de presentación para aceitar las necesarias y fluidas relaciones que necesita con quienes manejan la caja provincial, buena parte de la cual se maneja a través del Banco de La Pampa. Tampoco hay certeza de si evaluó correctamente su concurrencia a la reunión en el Ministerio del Interior para tratar la deuda de Cablevisión con el subsecretario de Asuntos Municipales y directivos de esa empresa que ejerció durante años un duro monopolio televisivo que le hizo pagar caro a los santarroseños. El intendente confesó antes de ir que concurría por pedido del propio ministro Rogelio Frigerio pero en la semana el vocero del ministro lo desmintió y aseguró que, al contrario, la reunión la pidió el jefe comunal santarroseño porque no encontraba forma de llegar a los máximos directivos de la empresa para que pagaran la deuda que la justicia ya falló y deben abonar por espacio aéreo adeudado. Pelearse así con el ministro que maneja la caja nacional de asistencia a los municipios y las obras públicas, aparece también como una jugada política de inciertas consecuencias para el exito de sus necesarias “gestiones” ante aquél funcionario.

III – Mientras el intendente parece andar por la vida buscando con quien pelearse, otro que padece las consecuencias de su forma de comportarse por la vida es el ministro de Seguridad a quien parece que no escarmientan los palos judiciales de su condena por abuso de autoridad, ni los más recientes por la ilegal censura informativa, sumado a la grave desautorización que sufrió con la decisión del gobernador de contratar al comisario que antes había echado. En la semana, y como para confirmar el estado de caos interno en el que se encuentra su cartera, dos funcionarios anunciaron su decisión de abandonar al ministro. En poco menos de un año el ministerio ha perdido una decena, Todo un record que, sin dudas, plantea serias dudas sobre su capacidad para ejercer hacia afuera una función que, está a la vista, no puede aplicar hacia dentro.

IV – La semana trajo también para La Pampa una serie de decisiones y hechos históricos. El primero fue la terminación de la primera planta de refinado de petróleo con participación estatal que pondrá a nuestra provincia, además de como productora de crudo, también en la nómina de las provincias productoras de combustibles líquidos. Fue histórica también la decisión del STJ de acceder a que sea el fiscal de investigaciones administrativas el que controle las declaraciones juradas de bienes de los funcionarios judiciales. Por una inexplicable actitud corporativa, ese organismo había dejado al Poder Judicial al margen del cumplimiento de la ley provincial sobre transparencia. Ese privilegio antirrepublicano llegará a su fin ahora. También fue histórico en la semana el acuerdo alcanzado por el Estado pampeano con los anestesistas, una especialidad médica que maneja la matrícula en ocasiones con reminiscencia de gremio medieval. Ahora, luego de años de sufrir esa actitud la salud pública con la reprogramación de cirugías y el atraso constante de la agenda de pacientes que necesitaban una intervención, se ha llegado a un entendimiento que promete, además de la normalización de ese estado de cosas, la formación de nuevos profesionales que distribuyan el trabajo en más manos. (LVS)

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