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Continúan denuncias contra los crímenes del Estado Paraguayo

CAMPAÑA NACIONAL E INTERNACIONAL #ERANNIÑAS!

A la ejecución de las niñas argentinas María Carmen y Lilian Villalba, se sumó la desaparición de su prima Elizabeth Oviedo Villalba, en una sucesión de hechos que constituyen crímenes de lesa humanidad, cometidos por el ejército y el Estado paraguayos.
IRINA SANTESTEBAN
En septiembre pasado, el gobierno del presidente Mario Abdo Benítez pretendió mostrar como «el mayor golpe» propinado a la insurgencia del Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), lo que en realidad fue la ejecución de dos niñas argentinas de 11 años. Sin embargo, enseguida se supo que los pequeños cuerpos, a las que se vistió como combatientes, no tenían 15 y 17 años como decían los voceros de la Fuerza de Tareas Conjunta (FTC) sino 11 años y que se encontraban en Paraguay porque querían conocer a sus padres, combatientes del EPP.

Violaciones a los DDHH.
Paraguay ha sido denunciado ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y también en las Naciones Unidas por el crimen de esas niñas y su intento de pretender hacerlo pasar como un «enfrentamiento». Es que de esa acción no resultó ningún otro combatiente herido, capturado o muerto, tampoco ningún efectivo de la FTC del Ejército y Policía, que se atribuyó la supuesta acción militar.
Esos métodos resultan coincidentes con los utilizados por el terrorismo de Estado, que también sufrimos en Argentina. La simulación de enfrentamientos para encubrir crímenes de lesa humanidad, se ha dado y se sigue repitiendo en varios países de nuestro continente.
Según lo que denuncia la familia Villalba, las niñas fueron acribilladas por la FTC, luego de haber sido capturadas con vida y torturadas. Luego las vistieron con ropas militares y las presentaron como combatientes del EPP. El hecho ocurrió en Yby Yaú, en la frontera entre los departamentos de Concepción y Amambay, una zona militarizada de Paraguay, en la cual se cometen innumerables violaciones a los derechos humanos contra la población campesina.

Eran argentinas.
El gobierno de Alberto Fernández intimó al de su par paraguayo para que se esclarezca el hecho, pues se trataba de niñas argentinas, para lo cual fueron mostrados sus documentos de identidad. El gobierno paraguayo, lejos de admitir el crimen, acusó a nuestro país de mantener en Misiones una «guardería» para hijos de combatientes del EPP.
La familia Villalba denunció los ataques y solicitó el asilo político, ante el temor de sufrir nuevos atentados, aún en territorio argentino. La cancillería argentina otorgó ese status (refugio político) a Mariana de Jesús Ayala (abuela de las niñas) y a Myrian Villalba (madre de Lilian).

Desaparición.
Tres meses después de los crímenes, el 30 de noviembre de 2020 se produjo la desaparición de Elizabeth «Lichita» Oviedo Villalba, de 14 años, quien se encontraba con sus primas en Paraguay. Luego del golpe en el que fueron capturadas y asesinadas las niñas, ella huyó herida junto con su tía Laura Villalba, y dos niñas más, pero estando en una zona desconocida, se perdieron. Testigos dicen haber visto que Lichita era capturada por el Ejército y permanece desaparecida, mientras que su tía Laura fue detenida y actualmente se encuentra en un cuartel militar.
Lichita nació en prisión, cuando su madre, Carmen Villalba, dirigente del EPP, dio luz a mellizas. Junto a su hermana Tamara Anahí vivían en Misiones, con su abuela Mariana Ayala y sus tías Myrian y Laura, ésta última, madre de María Carmen. El papá de las mellizas es Alcides Oviedo, dirigente del EPP y que también se encuentra preso en Paraguay.

Desigualdad y violencia.
Según el abogado Gustavo Franquet, quien estuvo en Paraguay como representante de la Gremial de Abogados y Abogadas de Argentina, colaborando en la investigación que la familia realiza para exigir justicia por las niñas asesinadas y la aparición con vida de Lichita, la situación del vecino país es consecuencia de la desigualdad histórica en relación a la propiedad de la tierra. Es uno de los países con mayor concentración, con el 90% de las propiedades agrícolas que abarcan el 80% del territorio, en manos de un 5% de grandes latifundistas. La economía se basa en la producción de soja y carne para los mercados internacionales y no para la alimentación de su población: la enorme mayoría vive en la más denigrante pobreza.
Para Franquet, el desapoderamiento de la tierra al campesinado es el origen de los conflictos sociales, de los cuales el EPP es un emergente. Con muchas similitudes con lo que pasa en Colombia, en Paraguay -desde que cayera el régimen de Alfredo Stroessner -, en los últimos 30 años, más de 150 líderes campesinos han sido asesinados en ejecuciones realizadas por sicarios al servicio de los grandes terratenientes. Cualquier atisbo de organización campesina es salvajemente reprimido tanto por el ejército como por los guardias privados de las grandes estancias. «Todos los campos tienen seguridad privada … están en las estancias y muy fuertemente armadas. Y tienen la impunidad para ejecutar a los campesinos que puedan ser sorprendidos carneando un animal o tomando algún tipo de acción que moleste a los latifundistas», dice Franquet (ANRed, 01/03/2021).
Organizaciones como la Coordinadora de Derechos Humanos del Paraguay (Codehupy), han denunciado la situación de vulneración de derechos que se vive en ese país. No es de extrañar, si vemos que el actual presidente es hijo de quien fuera secretario del dictador Alfredo Stroessner, quien se mantuvo 45 años en el poder, y su gobierno fue parte del «Plan Cóndor» junto a las dictaduras de la región, reprimiendo a sangre y fuego a campesinos y organizaciones populares.

Sin respuesta.
Paraguay no responde a las presiones, ni siquiera a la declaración pública que emitió la titular del Comité de DDHH de la ONU, la ex presidenta de Chile, Michelle Bachelet. En la misma se exige al gobierno de Benítez que actúe de acuerdo a las normas internacionales en Derechos Humanos, permitiendo la participación de la familia y condiciones para una investigación seria del asesinato de las dos nenas; y también que se aclare la situación de Lichita, desaparecida. Paraguay asegura que la están buscando, pero no explica cómo lo está haciendo y no hay acciones en tal sentido.
El refugio político otorgado por el gobierno argentino a la familia Villalba, ha traído cierta tranquilidad pero se sigue exigiendo Justicia por el crimen de las dos niñas y que aparezca con vida Lichita, de cuya desaparición ya se cumplieron tres meses.
Como todos los meses, ayer en Buenos Aires, Córdoba, Misiones, La Plata, Salta y otras ciudades, se realizaron movilizaciones frente a la embajada y consulados de Paraguay, exigiendo el esclarecimiento de los crímenes de Lilian y María Carmen y la aparición con vida de Lichita. #EranNiñas!