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Corrigiendo el estropicio

I. La profunda degradación política, económica e institucional que el macrismo provocó en el país ya no tiene forma de ser disimulada. A pesar del denodado esfuerzo de la prensa porteña por esconder los efectos de esa devastación, no pasa día sin que salten evidencias de la tragedia que vivió la sociedad argentina en el cuatrienio que estuvo gobernada por Mauricio Macri y el «mejor equipo de los últimos cincuenta años». Los datos de la actividad económica, de la inflación, el nivel de empleo, el promedio salarial y jubilatorio, el sideral endeudamiento externo, el estado de la salud pública, de la educación, de la ciencia, etcétera, no dejan lugar para la duda, salvo en aquellas mentes colonizadas por el discurso goebbeliano de los medios aliados al macrismo.
Una muestra cabal del estropicio institucional que provocó el gobierno de Cambiemos fue el funcionamiento del Comité Interjurisdiccional del Río Colorado (Coirco) hasta el año pasado. El viernes, la decisión adoptada por su Consejo de Gobierno -los mandatarios de las cinco provincias integrantes y el ministro del Interior- lo confirmó palmariamente. Con el voto favorable de cuatro jurisdicciones contra una sola oposición, el comité de cuenca resolvió detener el proceso de construcción de la represa Portezuelo del Viento para llevar a cabo el estudio de impacto ambiental en toda la región.
Así se impuso la moción de La Pampa con el respaldo de Buenos Aires, Río Negro y Neuquén, y Mendoza quedó en soledad insistiendo con un proyecto que hoy es inviable por varias razones: en primer lugar porque no se realizó la evaluación ambiental con la profundidad y seriedad que el caso requiere en toda el área de la cuenca; segundo, porque el manejo de la presa quedó en manos de Mendoza con un rol subordinado del Coirco; tercero, porque se ha pasado por alto otra obra fundamental que contempla el Tratado para ser realizada simultáneamente con la anterior: el trasvase del río Negro al Colorado para compensar los caudales que se le extirpen; y en cuarto lugar -la cuestión más importante en estos momentos- porque el río Colorado ha visto reducido su caudal en forma dramática desde hace más de una década lo cual exige un nuevo y profundo estudio hidrológico, similar al que hizo el MIT hace medio siglo, pero bajo las metodologías científicas y la legislación actualizada a nuestros días.

II. Si el proyecto de Portezuelo del Viento pudo avanzar con semejantes vicios y falencias, fue porque bajo el macrismo se pasaron por alto los mecanismos democráticos y los procedimientos de análisis que las sanas prácticas administrativas recomiendan cumplir a los gobernantes cuando deben tomarse decisiones de semejante envergadura que pueden acarrear consecuencias catastróficas. En esos años ganó el pragmatismo maquiavélico de los que ejercieron el poder desde la arbitrariedad. La sociedad política de Nación y Mendoza se terminó imponiendo a fuerza de someter a las otras provincias a la obediencia debida -fue el caso de Buenos Aires, gobernada también por el macrismo- y a la extorsión económica como ocurrió con Río Negro y Neuquén. Así La Pampa quedó en soledad y el proyecto pudo avanzar.

III. Tuvo que irse la derecha macrista y llegar un gobierno de otro signo, con otras prioridades y objetivos, para intentar corregir los daños institucionales ocasionados. Que no fueron pocos, como lo muestran con tanta elocuencia las cloacas del espionaje ilegal practicado a una escala jamás imaginada desde el retorno de la democracia.
La cuenca del Colorado se extiende por cinco provincias, por lo tanto es de una lógica irrefutable que las decisiones sean tomadas por todas ellas y en beneficio del conjunto. Eso es lo que tanto le cuesta entender a Mendoza, acostumbrada a imponer su voluntad y a avasallar derechos ajenos.