Cosas que pasan

“Mozo torpe”.
Otra denuncia televisiva de Jorge Lanata se cayó en la Justicia por falta de pruebas. El juez Luis Rodríguez cerró las investigaciones y sobreseyó a Néstor Kirchner y varios de sus colaboradores porque la recordada Miriam Quiroga no pudo probar ninguna de sus explosivas acusaciones. La mujer, en su tour mediático ante las cámaras ávidas de escándalo K del Grupo Clarín, habló hasta por los codos de relaciones íntimas con el ex presidente y de bolsos con dinero. Pero ante el juez no basta hablar; hay que probar. Y eso fue lo que no pudo hacer MQ ni los cuatro “testigos” que convocó. Lilita Carrió (cuando no) también se había sumado al coro y presentado su habitual denuncia judicial. Pero, como de costumbre, ni hablar de evidencias. Ante tanta sanata y ausencia de pruebas, el juez cerró el caso. No faltó quien recordara que a Lanata le dicen “mozo torpe”; porque “se le caen todas las fuentes”.

El Momo también.
Los empresarios mostraron los dientes contra el proyecto de ley que busca frenar los despidos en el sector público y el privado. En su campaña contra la iniciativa encontraron dos aliados: el gobierno nacional, por supuesto, y uno que debería estar en la vereda opuesta: el Momo Venegas. El dirigente de los peones rurales hace mucho que cultiva buenas relaciones con la Sociedad Rural y el PRO, dos sectores que, por cierto, no están muy cerca de defender los intereses de su base gremial. Pero esos “detalles” no desvelan al MV quien se sumó, obediente, a la cruzada contra el proyecto; y con los mismos argumentos de sus amigos empresarios. Preguntado por sus razones contestó: “hay que tener esperanza”. La pucha.

Modas oportunas.
Nunca terminan de superarse los medios oficialistas en su defensa del macrismo. Ahora apareció una exaltación del trabajo individual con la jerga edulcorada que se usa para recibir las novedades del “primer mundo”. El diario La Nación destacó que “cada vez más personas prefieren la libertad de la dinámica freelancer” y, por supuesto, no omitió decir que está haciendo furor en EE.UU., que es donde ocurre todo lo bueno para el diario porteño. Ante la acelerada caída del empleo en el país y la inédita unidad de las centrales sindicales que decidieron movilizarse agrupadas, aparece esta oportuna “novedad”. Es imposible no recordar aquellas notas de Clarín revelando el furor de la “comida rápida” y la “nueva elección” de los argentinos que ya no llenan los restaurantes convencionales. Ninguna mención al aumento de los precios o la caída salarial, por supuesto. Solo es el “grito de la moda”. (RAM).