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Crece el rechazo a Portezuelo del Viento

El paulatino despertar de las provincias condóminas del río Colorado ante el riesgo de la construcción de la presa de Portezuelo del Viento en las condiciones de manejo que se han planteado, se ha visto respaldado por las recientes declaraciones de la senadora nacional por Río Negro, Magdalena Odarda. La legisladora, más allá de las consideraciones políticas, se ha manifestado en contra de la obra apoyándose en razones técnicas relativas al variable caudal del curso y los riesgos que esa circunstancia acarrearía para con los aprovechamientos ribereños, tanto de su provincia como de las restantes que integran la cuenca de este río interprovincial.
El crecimiento de la inquietud de los ribereños que ha detectado la legisladora quedó en evidencia en una nota que publicara días atrás un periódico rionegrino. La noticia daba cuenta del estudio de impacto ambiental en la cuenca encargado por el Coirco a las universidades nacionales del Litoral y La Plata, que había sido presentado en la localidad de Río Colorado; allí los responsables de la realización de ese trabajo enfrentaron la desconfianza de productores y vecinos de la ciudad ribereña. La circunstancia es otra evidencia del cada vez más concreto temor «por las consecuencias que la presa podría acarrear para la calidad y la cantidad del agua del río», según se dijo en la oportunidad.
El detalle periodístico no es casual. Las inquietudes de la senadora coinciden plenamente con las objeciones y advertencias que al respecto viene presentando nuestra provincia desde hace varios años y que recién comienzan a traducirse en cuestionamientos por parte de los otros estados ribereños; son ellos los que advierten que uno de los aspectos fundamentales de la obra -el informe de impacto ambiental en toda la cuenca- contrariando la ley ha sido tratado parcialmente por la provincia de Mendoza.
Como una forma de atemperar esas objeciones cada vez más enérgicas, fue que el organismo de cuenca del Colorado (Coirco), contrató un nuevo estudio con aquellas dos universidades citadas, y de inmediato el gobierno de La Pampa le encargó a la universidad de su provincia un análisis minucioso de ese trabajo. A través de este último se pudo conocer que el informe elaborado por las dos casas de estudios foráneas presenta falencias metodológicas, incongruencias, omisiones y falta de información y objetividad. La UNLPam. al evaluar a sus colegas fundamenta sus objeciones y entre ellas no es menor la que señala el desbalance entre el abundante trabajo de gabinete y la escasez de comprobaciones de campo, una desatención central para un estudio de estas características.
Sería deseable que el estudio pampeano pueda ser remitido a la senadora Odarda para aportarle mayores argumentos a sus objeciones. Sobre todo porque el gobernador de su provincia, alineado con el gobierno nacional, ensayó una curiosa defensa del actual estado de cosas sin advertir los riesgos que se ciernen sobre su provincia y desoyendo las alertas que están comenzando a levantarse entre las comunidades ribereñas del Colorado.