Críticos, pero beneficiados

Las políticas de inclusión fomentadas por el gobierno nacional hoy tienen un amplio consenso sobre sus beneficios y de cuya discontinuidad se cuidan en hablar los candidatos a la presidencia de la oposición. De hecho, si el próximo mandatario fuera del abanico opositor al kirchnerismo, será muy difícil que clausure esos lineamientos. Y podemos decir que de prometerlo como tema de campaña, la sociedad le daría la espalda.
Estas políticas serán parte de herencia que dejará el gobierno de los Kirchner en un país que hace una década salía de una crisis estructural que hoy no todos recuerdan. Los beneficios que han tenido en materia de contención, de promoción social y de beneficios para la economía doméstica, son importantes y concluyentes. Sin embargo, muchos de esos planes y programas de inclusión han sido criticados en su momento con diferentes argumentos, desde aquellos que los observaban como una cuestión demagógica hasta los que vociferaban sobre sus consecuencias para las arcas públicas.
Estos últimos son los mismos sectores acomodados que se han servido de la amplitud de estas políticas. En Anses se puede ver a muchos hombres y mujeres, dueños de campos o comercios o con propiedades, que durante su vida no aportaron al sistema previsional, y que hoy pudieron acceder a una jubilación acogiéndose a la moratoria del gobierno. O quienes cobran un retiro importante y van a reclamar a ese organismo por los medicamentos sin cargo que son un beneficio para quienes tienen una jubilación mínima. En otros casos, hay productores agropecuarios con extensos establecimientos que han presentado la documentación para acceder al plan de cuotas bonificadas para cambiar sus camionetas bajo el Procreauto. Un plan que no solo permite acceder a un vehículo a quienes no lo tienen, sino también motorizar el mercado interno.
Sectores que utilizan programas nacionales a los que critican y califican como asistencialistas, pero de los que no reniegan cuando pueden ser beneficiados por ellos a pesar de su condición económica.

Celebración del artista
Quien recorre la avenida Luro hacia el sur de la ciudad puede encontrarse con dos plásticas, Laura Marcos de la Ciudad de Buenos Aires y su asistente Angélica Gondean de Realicó, que en una carpa están realizando una obra en granito y mármol que quedará expuesta en la zona aledaña al emplazamiento de la escultura de Raúl Fernández Olivi, fallecido el año pasado. En el lugar además se comenzaron a colocar otras esculturas, de un total de cinco que habrá.
Si algo va a quedar de positivo de la actual gestión municipal, a pesar de sus vaivenes y desprolijidades en otras esferas, será la impronta cultural volcada al espacio público. No es la primera vez que una obra es instalada en un espacio público con la finalidad no solo de acercar el arte a la comunidad, sino también de jerarquizar el área urbana.
En la instalación que se está concretando en la avenida Luro, el plan de incorporación de arte en las calles de la ciudad tiene por finalidad celebrar a un artista que supo trascender los límites pampeanos, fue distinguido nacional e internacionalmente por su trabajo, y dejó una “escuela” local de la que abreven varios plásticos.
Muchas veces, la labor del artista no traspasa su círculo de referencia o su campo de acción y no tiene un reconocimiento social merecido. Y desde la esfera pública, lo urgente no deja en la mayoría de los casos lugar para la cuestión cultural. En este caso, la instalación escultórica en celebración al plástico pampeano parece haber superado esas barreras con un propósito más que justo.