Cuando el poder del presidente Macri se evapora

UNA CONCENTRACIÓN MIDE LA EXTENSIÓN DEL REPUDIO

La evaporación del poder de Macrì estimula a resistir su proyecto, ganar la calle y elaborar la alternativa electoral que lo jubile.
Por Horacio Verbitsky
La significativa concentración en Luján, el mediodía del sábado 20, mide la extensión del repudio a las políticas del presidente Maurizio Macrì. Pero esta maciza respuesta popular no es el único indicador de la velocidad a la que se evapora el poder de quien ha perdido el respeto y el afecto aún de quienes lo acompañaron en la toma de las decisiones que condujeron a la encrucijada actual. Que el encuentro se haya realizado frente a la católica Basílica de Luján es un indicio de la creciente articulación entre la calle y la política, la movilización social y gremial y el proyecto electoral de salida. El Vaticano y el Episcopado argentino llevan meses trabajando en esa línea, en forma más abierta que lo común. Con su catastrofismo habitual, el Papa Bergoglio le ha dicho a varios interlocutores argentos que Macrì va a terminar colgado en la Plaza de Mayo (hace un lustro afirmaba que el gobierno de Cristina concluiría con un baño de sangre).
Para la dirigencia peronista y kirchnerista, el sindicalismo combativo y los movimientos sociales, el encuentro en la Basílica histórica es una forma no desdeñable de protección. Lo mismo vale para el Episcopado Católico, que pudo darse un baño de masas. Está abierto a interpretación quién gana más en este trueque de legitimaciones, que fue muy común entre las décadas del 20 y el 80 del siglo pasado. Por lo pronto, el grueso de los manifestantes estaban encuadrados en sindicatos de la CGT. Hubo dirigentes de los movimientos sociales y de la CTA, pero no movilizaron porque se reservan para el miércoles 24, en la Plaza del Congreso y dos movidas de ese tipo en una semana no son fáciles de sostener. La homilía fue liviana. En cambio la oración por pan, paz y trabajo, que leyó la sindicalista judicial Vanesa Siley levantó el tono: afirmó que crece el número de pobres, que pasan hambre, se deterioran la salud y la escuela pública, y el poder judicial desecha la presunción de inocencia. Sin justicia es imposible una paz auténtica y duradera. Ante la falta de trabajo, por los despidos masivos y la flexibilización laboral, muchos tienen un salario injusto y jubilaciones que no alcanzan, porque el sistema económico egoísta prioriza la especulación financiera sobre el trabajo. Este modelo económico pone en peligro la vida y la paz social, y pidió un acuerdo social en defensa del trabajo. En la misma tónica siguió la participación final de otros credos: tanto el pastor Fernando Suárez, como el metodista Néstor Miguez y los musulmanes Mohsen Alí y Karin Paz y el fundador del Llamamiento Judío Jorge Elbaum (sin la kipá que le llevó el viento), hicieron referencias explícitas a la actualidad, al plan económico de miseria y la persecución política del adversario.

Ni una a favor.
El desvanecimiento del macrismo se refleja en otros terrenos. Por ejemplo: En el coloquio patronal de Mar del Plata organizado por IDEA, una amplia mayoría de empresarios declararon que la situación económica era mala y empeoraría. Pese a ello ratificaron su apoyo al presidente, como antídoto para el temido populismo. Entre ellos están los mayores beneficiarios de esas políticas.
Uno de ellos, Eduardo Costantini, dijo en El Destape Radio que el gobierno “se equivocó en todos los sentidos, tuvo muchos errores”. Agregó que la economía está enferma y que “el modelo se va diluyendo”. Hasta precisó que “el próximo gobierno no va a tener de ninguna manera la libertad que tuvo este gobierno”.
El comentarista económico Juan Carlos De Pablo alegó que cuando “al mismo tiempo suben las tasas y el dólar, estamos cerca del Arca de Noé”.
El ex viceministro de Economía Guillermo Nielsen advirtió que las Leliqs son “infinitamente más peligrosas que las Lebacs”, porque pagan intereses en dólares y con vencimientos diarios, lo cual implica que el relativo apaciguamiento cambiario de los últimos días es apenas una pausa entre dos corridas, en un contexto internacional que sigue siendo adverso, más allá de las decisiones políticas de Trump. Lo único impredecible es el momento en que acabará la calma, si bien puede conjeturarse que no será antes de la cumbre presidencial del G20, que concluirá en el Centro Cultural Kirchner la primera semana de diciembre.
El diario Clarín milita en forma cada vez más abierta para que el Presidente no se postule para la reelección. Pregona en tapa el disgusto de Vidal con Macrì y anuncia que la inflación llegará al 50%. Tan temprano como el 3 de agosto de 2010, su CEO Héctor Magnetto recibió en su departamento de Alvear y Cerrito a Macrì y a la plana mayor del Peornismo Opositor de entonces, para conformar una alianza electoral antikirchnerista. Con ese optimismo a toda prueba que hace de él un personaje tan entrañable, el ex senador Eduardo Duhalde tranquilizó a todos: el kirchnerismo tiene fecha de vencimiento en diciembre de 2011 y ninguna posibilidad electoral, aseguró. En 2015, el grupo Clarín volvió a presionar a Macrì para que celebrara una alianza con Sergio Massa, quien dos años antes había batido en las elecciones legislativas a su clon elegido por el kirchnerismo, Martín Insaurralde. Macrì se negó. El mismo año 2010, Magnetto le dijo al Financial Times en una inusual entrevista, que el kirchnerismo entraba en una fase expropiatoria.
Ahora teme que el fracaso de Macrì favorezca el regreso de Cristina, a pesar de las toneladas de tinta negra que le echan encima cada día desde sus páginas. Cada vez con mayor frecuencia, publica encuestas que muestran el desplome de la imagen de Macrì y el resurgimiento de su predecesora.
Sin mayor disimulo, ha comenzado a promover como alternativa la candidatura del Hada Buena, para lo cual por ahora omite dos pequeños problemas, que María Eugenia Vidal tenía en cuenta hasta el año pasado: si Macrì se hunde, será como un barco que da una vuelta de campana y arrastra hacia abajo todo lo que hay alrededor. Además, si Vidal se candidateara a la presidencia, su partido no tendría reemplazo en la provincia de Buenos Aires, sin la cual nadie llegó nunca a la Casa Rosada. De allí la fantasía de un desgajamiento del Peornismo, que podría reubicar a Massa en La Plata. Pero esto por ahora no pasa de un ejercicio voluntarista de quienes no encuentran una salida lógica al problema.
El otro gigante del duopolio comparte el mismo temor. Lo expresó en forma explícita su columnista Joaquín Morales Solá. La disparada inflacionaria es consecuencia de la devaluación, en una economía dolarizada, desde el combustible a los servicios, lo cual ha mermado el poder adquisitivo de los salarios. Añade JMS que “a pesar de dichos de gente muy cercana a ella con respecto a los bolsos de plata, la intención de voto de CFK en las encuestas ha subido”. Esto “se puede entender porque no hay otro dirigente en el país que exprese al antisistema como lo expresa ella. Si hay alguien parecido a Bolsonaro en la Argentina es ella, aun siendo de una ideología distinta, porque es distinto a todo lo que representa la política argentina. Ambos se colocan frente al sistema político y por lo tanto hay mucha gente que está cansada de gobiernos peronistas, radicales como el de Mauricio Macri y no les han dado solución. Entonces esta señora que se coloca contra ese sistema a lo mejor da esa solución” (sic).
Este dilema también acongoja al Peornismo racional, ya sea la mesa de los cuatro en las oficinas de Guillermo Seita o el revoltijo que reunió Juan Manzur en Tucumán. su provincia. Para el gobernador de esa provincia ese encuentro del 17 de octubre fue pura ganancia en su plan de ser reelecto, contra las aspiraciones de su predecesor José Alperovich. Pero ese sector carece de un candidato presidencial con chances de enfrentar a CFK.
La aventura del Movimiento Carolina con Florencio Randazzo en 2017 es aleccionadora. Intendentes que la sufrieron, como Katopodis o Zabaleta, no están dispuestos a repetirla, por más recursos que Vidal vuelque hacia los dirigentes que se presten, porque aprendieron que les va en ello su propia supervivencia.
El resquebrajamiento de la Alianza Cambiemos se profundiza. La cívica libertadora Elisa Carrió ha soltado su lengua y proclama que eso le trajo un gran alivio, porque calló demasiadas cosas graves, por cariño al Presidente. Incluso las contabilizó: su silencio abarcó el 90% de lo que sabe. Eso no le permitía dormir y el último fue el peor año de su vida, porque ella no tiene otro compromiso que con el pueblo argentino. Sin margen a interpretaciones, ratificó que le ha perdido la confianza a Macrì en un tema tan central para el gobierno como el mito más cuidadosamente elaborado por la factoría Durán Barba: la transparencia. Por cierto, la pregunta correcta sería: ¿cómo pudo confiar en él, luego de haber dicho que estaba entre quienes se robaron el país? Pero como aquí no se trata de evaluar la coherencia de la reina del stand-up político, sino el terreno sobre el que está parado Macrì. La escalada verbal de la heroína radical lo torna cenagoso.
Sobre la base de estas declaraciones ha comenzado a especularse con una posible candidatura presidencial de la diputada chaqueña por la Capital Federal. La mitad del electorado porteño que le otorgó su voto en las elecciones legislativas del año pasado, no se lo confiaría para un cargo ejecutivo, que nunca ha ejercido y para el cual en forma ostensible tiene limitaciones personales.
El otro socio de PRO, la Unión Cívica Radical, ha dejado saber que ya no piensa que el silencio sea salud. Esto incluye diversos matices. Desde la oposición abierta a algunas medidas (como el aumento del gas para compensar a las empresas por la devaluación), hasta la amenaza de ruptura de Ricardo Alfonsín, pasando por la posible postulación de una candidatura radical para enfrentar a Macrì en las PASO. La propuesta radical de que la compensación a las empresas la pagaran todos los contribuyentes y no sólo los usuarios de gas, no afecta la hoja de resultados de las empresas, que incluyen a socios, amigos, testaferros e hijos del Presidente, como narran en esta misma edición Mariana Escalada y Agustín Ronconi. Pero también en este caso, lo que importa no es la congruencia de un partido en cuyas filas coexistieron Yrigoyen y Alvear, Balbín y Frondizi, Alfonsín y De la Rúa.
Al mismo tiempo, los alardes críticos de Carrió y el resto de los radicales repercuten en la oposición peornista, a la que le cuesta ser menos que el supuesto oficialismo. Varias veces, Miguel Pichetto exigió a sus interlocutores cambiemitas, como Rogelio Frigerio y Emilio Monzó, que disciplinaran a los suyos.
Esto no está al alcance de esos funcionarios. Junto con Vidal y con el alcalde constructor de la Capital, Horacio Rodríguez Larreta, presionaron a Macrì para que relevara a algunos de sus ministros de confianza y los reemplazara por Ernesto Sánz, Alfonso de Prat Gay, Martín Lousteau o el francotirador lunfardo Carlos Melconian. Pero Macrì no les siguió el juego y ratificó la confianza en Marcos Peña Braun, el doctor Pangloss del gabinete, siempre en el mejor de los mundos en medio de las peores catástrofes.
El único apoyo firme que recibió Macrì es el de Gabriel Martino, el CEO del Hong Kong and Shanghai Bank Corporation (HSBC), quien aseveró en IDEA que el presidente será reelecto. También dijo que el problema del país es que los argentinos ahorran en el colchón o en el exterior. Sabe lo que dice, porque la oficina de banca privada del HSBC ha sido una de las vías de esa fuga.

Los santos vienen marchando.
Cada vez con menos contradicciones, la jerarquía eclesiástica católica construye puentes entre distintos sectores de la oposición, para que no dividan fuerzas frente al neoliberalismo y que se agrupen en un frente patriótico para impedir que continúe después de 2019. Diversos operadores trabajan en la misma dirección:
El capo de tutti i capi, se lo dijo de frente a los dirigentes sindicales del subte que lo visitaron en Santa Marta.
El presidente de la Conferencia Episcopal, Oscar Ojeda, visitó dos veces a la ex Presidente. El temario explícito era el debate legislativo por la derogación de la clandestinidad e inseguridad de la interrupción voluntaria del embarazo. Pero a pesar de que la senadora de Unidad Ciudadana le anticipó que votaría a favor del proyecto de ley, Ojea salió encantado con ella, y en el siguiente encuentro la instó a participar en el proceso electoral como candidata.
Juan Grabois, quien acaba de publicar un libro donde hace el panegírico de Bergoglio, y Eduardo Valdez, acompañaron a CFK a su último encuentro con el Doctor Glock. Grabois anunció luego que trabajará por la candidatura de la ex Presidente. Desacomodado en la interna de los movimientos sociales por su rechazo al aborto, las mujeres de su organización lo intimaron a terminar con el mansplaining, de modo que sólo ellas se pronunciaran sobre el tema. Ahora inició un acercamiento con Ofelia Fernández, la ex dirigente estudiantil del colegio Carlos Pellegrini y una de las más aplaudidas expositoras en defensa del aborto en las audiencias convocadas por el Congreso. Como dice el propio Bergoglio, nadie es irrecuperable.
El arzobispo de La Plata, Víctor Manuel Fernández, convocó a la Catedral de la ciudad a diversos sectores sindicales (tanto de la CGT como de la CTA) y de organizaciones sociales para “una celebración de la palabra” que tuvo como lema la Paz Social. Fernández fue el principal dador intelectual de Bergoglio para el Documento de Aparecida, que pavimentó su ruta hacia el papado. Hay que remontarse a las justificaciones de Antonio Quarracino sobre la lucha armada en la década de 1960 para encontrar un discurso tan explícito en términos políticos, al punto que incluyó la célebre consigna “La única verdad es la realidad”, que Perón adoptó en 1972. Contenía el programa acordado por Perón con el ex presidente Arturo Frondizi para el frente cívico que promovían y que llegó al gobierno en 1973 con Héctor J. Cámpora. Además de proponer un cauce político para las organizaciones armadas, incluía un programa de obras públicas, sobre todo energéticas, viales y de construcción de viviendas y líneas de crédito estatal para las grandes empresas que las realizarían, preferentemente italianas. Así como Bergoglio fue el protegido de Quarracino, Fernández lo es de Bergoglio. El integrismo católico fustigó a Fernández, porque en su homilía incluyó varias citas del Papa y ninguna de Jesús, de quien se lo supone vicario en la tierra.
Tucho Fernández dijo ese día que sus interlocutores “tienen sentido social y no aceptan que seamos una mera suma de individuos como quiere el liberalismo extremo. Les guste o no vamos a seguir diciendo que somos pueblo. Muchos aquí buscan sinceramente el bien de los trabajadores y de los últimos de la sociedad. Muchos aquí no se resignan a una política reducida a las finanzas internacionales, a una economía que apunta más a la especulación que a la producción y al trabajo”. Agregó que el momento histórico exigía “pensar a lo grande, pensar como Nación, y entonces ser capaces de construir con la diferencia (…). Algunos interesados apuestan a dividir a los que defendemos los derechos sociales y no tenemos que caer en esa trampa dañina y peligrosa. Porque cuando hay amor al pueblo y te interesa el bien del pueblo por encima de todo, entonces sos capaz de comerte algunas broncas, de amansar tus ambiciones, y de trabajar también con los que no te gustan tanto (…). No le pidas a alguien que sea puro o perfecto para poder conectarte, buscar algún punto de encuentro, algo que nos contacte, algo en común detrás de todas las diferencias que nos permita a los dos acordar algo bueno para el pueblo. Se trata de pensar en el bien posible, en eso que hoy sí podemos llegar a lograr. No todo se puede ya, y siempre es mejor pelear buscando un punto de encuentro que pelear sólo por mantener un espacio de poder. La guerra social a la larga siempre daña a los más débiles. Más que dominar espacios y mantener mi poder, se trata de desatar procesos que sigan trabajando subterráneamente, culturalmente, hasta desatar una fuerza que no se puede esconder ni frenar. Si ganás un espacio pero no desatás un nuevo proceso, eso es pan para hoy y más hambre para mañana (…). Todos estamos llamados a evolucionar porque si nos descuidamos la realidad se nos escapa de las manos. Y la única verdad es la realidad”. Terminó descartando que un proyecto para todos los argentinos sea “esa falsa paz que tranquiliza las conciencias, que a los pobres sólo les pide que confíen en recetas inseguras que suenan a canto de sirenas. A esa paz no la queremos porque somos personas y somos pueblo, y no nos resignamos”.
Mientras el gobierno bonaerense trataba de detener a Pablo Moyano su padre fue recibido por el ministro político del Episcopado, el jesuita Jorge Lugones, de familia peronista militante, con un hermano detenido desaparecido y otro que como ministro de Seguridad del gobierno bonaerense debió lidiar con la mejor maldita policía del mundo. Antes, Bergoglio había concedido una audiencia a Pablo Moyano. Lugones y Hugo Moyano, a quien Macrì volvió a estigmatizar en IDEA, hablaron de “la situación de los trabajadores ante la inflación, el deterioro de los salarios y el cierre de empresas”. Moyano dijo que “es necesario hacer el esfuerzo para lograr el objetivo que muchos hombres y mujeres que pasan necesidades están esperando: lograr erradicar a un Gobierno que solo ha traído miseria, endeudando a las generaciones futuras”.
Igual que con Carrió, el Peornismo Anti K o los radicales, aquí no se evalúa la trayectoria de Moyano, que de 2015 a 2017 apoyó abiertamente a Cambiemos, sino la fragilidad de Macrì. Una interpretación muy difundida en la militancia es que la ruptura con Moyano incidió en la derrota del kirchnerismo en 2015. Ahora es el turno de Macrì.
En el reacercamiento entre el camionero y la ex Presidente incidió el más silencioso efector papal, el ex presidente de la Cámara de Diputados Julián Domínguez. Encargado de capacitación del sindicato automotor Smata, Domínguez invitó a Cristina a cerrar un curso para 400 delegados de base en la filial Cañuelas del gremio que dirige Ricardo Pignanelli. Al mismo tiempo, Hugo Moyano intentó un acercamiento con Pignanelli, de quien estaba alejado desde que el mecánico pidió su renuncia a la CGT por su pegoteo con Macrì. Domínguez habló con cada uno y así se gestó el reencuentro, durante el cual Moyano le dijo en forma explícita a Cristina: “En el tema del impuesto a las ganancias, tenías razón vos”. La reconciliación incluyó al ex abogado de la CGT, Héctor Recalde, el hombre que Moyano le pidió a CFK que fuera su candidato a vice en 2011.
El arzobispo de Mercedes-Luján, Agustín Radrizzani, se reunió varias veces con representantes de Smata para coordinar los detalles de la movilización, de su propia homilía, de la invocación ecuménica con asistencia de algunos competidores en el mercado de la fe y de la oración por pan, paz y trabajo, para cuya lectura se eligió significativamente a Vanesa Siley, quien además de su militancia sindical es diputada nacional de Unidad Ciudadana. Incluso designó como enlace con los organizadores al diácono Ricardo Carrizo, quien lo asistió durante la misa. Con sus anteojos negros muy Indio Solari, Radizzani cuestionó la globalización.
La propia Siley anunció que parte del kirchnerismo iría a Luján con pañuelos verdes. La Iglesia Católica privilegia su inmersión en la multitud porque nada le inquieta más que el auge de las iglesias evangélicas, que al modo de Brasil han logrado una profunda penetración en los barrios populares, a partir de un impulso inicial de Estados Unidos. Ese es también el sentido del respaldo que Bergoglio dio a los curas villeros (que no deben ser confundidos con los curas en opción por los pobres, que no tienen una concepción asistencialista, que no idealizan la pobreza sino la rebeldía). En el palco estuvieron el diácono Carrizo y Domingo Bresci, pero nadie de los villeros.
La nueva agrupación en la que coincidieron la Corriente Sindical Federal de Sergio Palazzo y Héctor Amichetti, con las CTA de Hugo Yasky y Pablo Micheli, con los camioneros de Moyano y los canillitas de Omar Plaini, se llama Frente Sindical para el Modelo Nacional.
También allí se encuentra la impronta eclesiástica. En 1974, como flamante provincial de la Compañía de Jesús, Bergoglio aportó elementos culturales y religiosos al Modelo Nacional que, bajo directivas de Perón, redactó el coronel Vicente Damasco, amigo del jesuita, y que publicó Guardia de Hierro después de la muerte de Perón.
En la celebración del Frente Sindical por el 17 de octubre el también diputado de Unión Ciudadana Walter Correa, secretario general del sindicato de curtidores de cuero, dijo que por primera vez en la historia “tenemos dos jefes de Estado. Un oligarca que atenta contra los intereses de nuestro pueblo y el papa Francisco que nos está dando una mano, que está poniendo el pecho. Hay que estar ahí el 20 dándole ese gran abrazo”.
Lo que se vio bajo el rayo del sol del mediodía en Luján fue una confluencia de sectores, sindicales, sociales, políticos y empresariales que prefigura el frente que se propone terminar con los experimentos sobre seres vivos de la Alianza Cambiemos. Desde ahora, en olor de santidad.
El Frente de Izquierda se burló de esa convocatoria e ironizó que debería llamarse Frente Sindical para el Modelo Clerical. No obstante, su dirigente Myriam Bregman también se encontró con CFK. Según el órgano partidario La Izquierda Diario, los convocantes a Luján no lo hacen al Congreso el miércoles 24, si es que ese día se trata en comisiones el proyecto de presupuesto. No es exacto: al menos la Asociación Bancaria decretó paro y convocó a movilizar sobre el Congreso el 24. También lo hicieron Curtidores, Gráficos, Farmacia, Sitraju, camioneros y ambas CTA. Hasta el dúo que administra la CGT residual (Carlos Acuña y Héctor Daer) anunció en Tucumán un nuevo paro general en noviembre, pero esta vez de 36 horas y con movilización, como ya había planteado Hugo Yasky.
La evaporación del poder de Macrì estimula a resistir su proyecto, ganar la calle y elaborar la alternativa electoral que lo jubile.