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Cuba, referente mundial de la lucha contra el Covid-19

AHI CIENCIA Y ESTADO VAN DE LA MANO, CON HUMANISMO Y PLAN

A pesar del bloqueo redoblado por el neonazi Trump en tiempos de pandemia, Cuba viene destacándose en la lucha contra el Covid-19. Tanto en la isla como en el mundo.
SERGIO ORTIZ
La pandemia del coronavirus ha enfermado en el mundo a más de 9 millones de personas y matado casi a medio millón, lo que ilustra su peligrosidad. Estas consecuencias han sido tan fatales que han postergado los debates sobre el origen del virus; los medios anticomunistas del planeta mentían con que había sido invención de laboratorio chino. La realidad llevó a poner el acento en debatir sobre las mejores maneras de luchar este virus y cuidar a la gente. Hay muy buenos modelos y otros no tanto, también hay algunos que son cómplices con la muerte y sufrimientos, como las administraciones Trump y Bolsonaro.
Cuba estuvo a la vanguardia de los países que dieron batalla al virus, desde que se conocieron los primeros casos en China. El presidente Miguel Díaz Canel y el primer ministro Manuel Marrero Cruz se pusieron a la cabeza de los órganos gubernamentales y sanitarios encargados de atender esta emergencia, junto con el ministro de Salud, José Angel Portal Miranda y muchos especialistas. No son improvisados.
La salud es un punto fuerte de la Mayor de las Antillas, desde el inicio de la revolución de 1959. Hoy es el país del mundo que tiene la mayor proporción de médicos por habitante: 9 por cada mil cubanos. Así la revolución se tomó una justa revancha contra el imperio. Es que en el momento inicial del proceso desde EEUU movieron los hilos para succionarle la mitad de sus médicos. La isla contaba con 6.000 facultativos y perdió la mitad, exiliados bajo cantos de sirena de la Estatua de la Libertad: se quedó apenas con 3.000.
60 años más tarde, la victoria cubana es notable en este campo: es una potencia médica mundial. En vez de admitir su derrota, el imperio sigue con su agresión a la Patria de José Martí, incluso durante la pandemia, con medidas específicas bien propias de Trump.
Por ejemplo, el embajador de Cuba en China, Carlos Miguel Pereira, denunció el 1 de abril que el bloqueo económico, financiero y comercial de EEUU impidió a la empresa Alibaba llevar hasta la isla un donativo para combatir el virus. Igual seis días más tarde esos materiales médicos arribaron a La Habana, seguramente por otras vías.
Otra de Trump: el fabricante suizo IMT Medical y la empresa Autronic declararon que no podían seguir comerciando con Medicuba porque fueron adquiridas por la estadounidense Vyaire Medical.
La tercera, criminal, fue el anuncio de Washington de represalias contra países que soliciten médicos cubanos para prestar servicios.
Al margen de valederas cuestiones políticas e ideológicas, los lectores sabrán apreciar cuál es la víctima y cuál el victimario, cuando hay tantísimas vidas en juego.

Cuba cada día mejor.
El 7 de abril es el Día Mundial de la Salud y el doctor José Moya, representante de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en Cuba, ponderó las acertadas medidas adoptadas por el país en la lucha contra la Covid-19.
En cambio EEUU hace todo lo contrario de lo que recomienda la OMS, cortó su cuota de financiamiento y la denunció por ser supuestamente una agencia pro-china.
Los números del magnate Trump lo ponen como el peor del mundo. EEUU registra actualmente más de 2,39 millones de casos de Covid-19 y más de 123.000 víctimas fatales. Tiene más del doble de contagios y fallecimientos que el segundo país más afectado, Brasil. Trump y Bolsonaro tienen en común algo más que el neofascismo…
En cambio «la dictadura comunista», por medio del doctor Francisco Durán García, director de Epidemiología del Minsap, reportó que el 23 de junio se había descubierto ¡un sólo caso nuevo de Covid-19! Ese día habían estudiado 2.006 muestras y sólo una fue positiva, con lo que se llegó a 2.319 contagios y 85 muertos.
Se podrían comparar los registros cubanos y estadounidenses, pero por disparidad de población quizás sea más esclarecedor el cotejo con Bélgica porque las dos poblaciones son muy similares, en el orden de 11.3 y 11.5 millones de habitantes.
El contraste salta a la vista: al 23/6 Cuba tenía 2.318 contagios y 85 muertes, en tanto Bélgica 60.898 contagios y 9.722 muertos (hasta la primera quincena de junio los muertos eran 79 y 9.052 respectivamente).
Cuba es una potencia médica. Tiene 479.623 trabajadores de la salud, el 6,6 % de la población en edad laboral. Existen 150 hospitales, el 20,0 % tiene 400 camas o más. El Sistema Nacional de Salud dispone de 110 salas de terapia intensiva, 120 áreas intensivas municipales, 449 policlínicos, 111 clínicas estomatológicas, 132 hogares maternos, 12 institutos de investigación, 680 bibliotecas médicas, 155 hogares de ancianos, 295 casas de abuelos, 52 servicios de geriatría y 30 centros médicos psicopedagógicos.
¿Cómo forma sus recursos humanos en salud? Lo hace en 13 universidades y 9 facultades de Ciencias Médicas, 4 facultades de Estomatología, 1 de enfermería, 1 de Tecnología de la salud, 3 de Tecnología y enfermería, 12 filiales de Ciencias Médicas, la Escuela Latinoamericana de Medicina y la Escuela Nacional de Salud Pública.
La ciencia y el Estado se articulan: 460 investigaciones y estudios en el plan de investigaciones sobre la Covid-19 (85 nacionales y 375 provinciales).

Brigada «Henry Reeve».
Cuba no es amarreta ni egoísta. Lo que tiene lo comparte con la humanidad y más en tiempos de pandemia. Lo viene haciendo desde los ’60 en Argelia y luego en un montón de países. En la actualidad hay 28.000 profesionales sanitarios en 59 países.
Dentro de ese «ejército de batas blancas» se destaca la Brigada Médica «Henry Reeve», de la que ya hablamos (LA ARENA 21/5). Comenzó a prestar servicios en el terremoto de Pakistán en octubre de 2005 y desde entonces no paró. Luchó en Haití contra el terremoto y el cólera de 2010, contra el Ébola en Guinea Conakry, Sierra Leona y Liberia en 2014/2017. Ahora 2.500 de esos médicxs y enfermerxs, agrupados en 34 Brigadas, están en 26 países. Arriesgan sus vidas en Italia, Jamaica, Belice, México, Venezuela, Antigua y Barbuda, Andorra, Togo, Perú, Sudáfrica, Kuwait, etcétera.
El contingente que actuó en Italia regresó tras dos meses y 17 días, y rindió cuentas: 5.526 atenciones médicas, 3.676 procederes de enfermería y 219 vidas salvadas. Eso sólo en Lombardía. Desde su creación brindó asistencia a 3,5 millones de personas y salvó más de 80 mil vidas.
Por eso 70 organizaciones sociales y políticas de 20 países reúnen firmas para pedir que el Nobel de la Paz de 2020 sea para la «Henry Reeve». Desde Argentina las enviarán hoy, en una campaña que podría sintetizarse en «Médicos Sí, Bombas No». Cuba es símbolo de Salud. Hiroshima señaló quién es el sinónimo de bombas.