Cuencas: otro paso en un lento avance

LA SEMANA PAMPEANA

I – La historia de las luchas de los pampeanos por sus derechos recordará esta semana de noviembre de 2016 como una jornada histórica en la que, pese a todos los contratiempos que se sufrieron en la reunión de Coirco, se logró que el gobierno nacional convoque a reunión de gobernadores para conformar el comité de cuenca del Desaguadero-Salado-Chadileuvú-Curacó. Es la segunda cuenca en pocos meses que la prédica pampeana logra poner sobre la mesa de discusión como un tema central en la relación de las provincias entre sí y de éstas con la Nación. Meses atrás, con la crisis por los desbordes del río V, La Pampa logró la conformación de la cuenca de ese olvidado río de llanura.
En ambos casos nuestra provincia tuvo una aliada poderosa. la provincia de Buenos Aires. Con el río V porque La Pampa advirtió que toda el agua que entrara a la provincia saldría por su pendiente natural e histórica y esa pendiente desemboca en los campos y cascos urbanos bonaerenses.

II – Ahora, con la cuenca del Desaguadero, la estrategia pampeana logró hacer ingresar como un actor interesado nuevamente a Buenos Aires demostrándole con la apertura del Tapón de Alonso que, si La Pampa hace lo que hacen Mendoza y San Juan de pensar solo en sus intereses en el manejo de los ríos interprovinciales sin cuenca formada, habrá siempre un perdedor aguas abajo. La Pampa ha sido desde siempre ese perdedor histórico por el manejo arbitrario de las provincias de aguas arriba. Buenos Aires entiende por las malas que es socia en la desgracia de La Pampa cuando aquéllas provincias largan el agua que los períodos de crezca producen en la cuenca. Nuestra provincia ha dicho que hará con la cuenca del desaguadero lo mismo que con la cuenca del río V: el agua descontrolada que las provincias de aguas arriba largan irresponsablemente aprovechándose de la ausencia de un comité de cuenca que regule el manejo, saldrá de la provincia de la misma forma.

III – El problema para Buenos Aires es que, así planteadas las cosas, tiene mucho que perder pues la cuenca del Desaguadero se une a la del Colorado a través del Curacó en un punto en el que las aguas llegan con una salinidad producto de los usos cuyanos con métodos arcaicos. Si el Curacó vierte así sus aguas en el Colorado no habrá forma de usar ese agua para producir en zonas bajo riego y miles de hectáreas de cultivos estacionales y permanentes se arruinarán.

IV – No va a ser fácil avanzar en torno a la conformación del comité con provincias como Mendoza y San Juan acostumbradas a manejarse sin contemplación con los derechos de los demás involucrados. Pero la sociedad argentina ha visto en los últimos años que estos derechos no respetados durante años pueden ser revertidos rápidamente si hay una firma decisión política de lograrlo. Desde 1983 la sociedad argentina ha expresado su voluntad de avanzar en torno a la recuperación de sus derechos y a la creación de nuevos derechos. La sociedad avanza en crear derechos para destruir formas de dominación que eran antaño toleradas y son hoy insoportables: desde la abolición de los golpes de estado como solución política hasta la prohibición de fumar en lugares públicos, los argentinos hemos avanzado en formas de relaciones sociales e institucional más avanzadas. La repugnancia que la violencia de género produce en el cuerpo social no olvida que hasta no hace muchos años el propio Código Civil toleraba y legalizaba que los esposos golpearan a sus mujeres con una vara a la que, incluso, fijaba el grosor legal de ese instrumento de tortura conyugal.

V – Está claro que la sociedad avanza y deja atrás esas formas injustas de dominación y abuso de poder y la cuestión hídrica no está ajena a ese movimiento. La apropiación por parte de Mendoza y San Juan de ríos que también son pampeanos, responde a aquélla mentalidad que pisoteaba derechos de ciudadanos, de mujeres, de no fumadores, de minorías sexuales, religiosas o políticas. Esas formas de abuso de poder arcaicas sobreviven aún en muchos aspectos de la vida cotidiana, de las relaciones económicas y, desde luego, en las relaciones institucionales entre estados provinciales como es el caso que nos ocupa. Pero están en retirada. Pese a su resistencia, son conscientes que cada vez les es más difícil imponer sus injustos razonamientos. Pese a sus argucias, a sus maniobras políticas, tienen los días contados. Un irreversible movimiento de avance social los dejará en el pasado más temprano que tarde. La convocatoria al comité es la prueba más contundente. (LVS)

Compartir