Cumbre que puede parir otra cuenca

LA SEMANA PAMPEANA

I – La profundización de las políticas de defensa de los recursos hídricos pampeanos que el gobierno provincial ha adoptado como uno de sus ejes de gestión ha tenido, en la semana, una buena señal. La decisión del gobierno nacional de convocar, luego de casi una década de silencio, a reunión al consejo de gobierno de Coirco, el comité de Cuenca del Río Colorado, trae a los pampeanos una discreta esperanza de que, finalmente, y luego de un arduo trabajo de difusión y defensa de la posición pampeana en torno a sus ríos, la tarea no ha sido del todo en vano. Ese consejo está conformado nada menos que por los gobernadores de las provincias involucradas en la cuenca que, en principio incluye a María Eugenia Vidal de Buenos Aires, Alberto Weretilnek de Río Negro, Omar Gutierrez de Neuquén, Alfredo Cornejo de Mendoza y Carlos Verna de La Pampa.

II – La convocatoria al comité no es azarosa. Se realiza justo cuando en el Congreso de la Nación los diputados y senadores están negociando arduamente las obras que estarán incorporadas al presupuesto 2017 entre las cuales figuran varias e importantes sobre ríos de la cuenca cuyo organismo máximo ha sido llamado ahora a deliberar. Mendoza no oculta su interés para lograr el año próximo los recursos nacionales para iniciar Portezuelo del Viento sobre el río Grande, afluente principal del Colorado.

III – (Mendoza también puja por Los Blancos sobre el río Tunuyán, afluente de la cuenca del Desaguadero-Salado-Chadileuvú-Curacó-Colorado, así como San Juan lo hace por El Tambolar y un gran acueducto para dar agua a casi un millón de habitantes sobre el río San Juan, tributario de la misma cuenca. Ambas provincias afectarán con esas obras la cuenca de las que forma parte La Pampa).

IV – Pero además de estas urgencias presupuestarias, para La Pampa la reunión servirá para poner en discusión la creación del comité de cuenca del Desaguadero que incluye el crucial punto del manejo compartido del Atuel. Nuestra provincia se niega a tratar en Coirco la posible contaminación del Colorado a través del Curacó pese a la presión de Buenos Aires para hacerlo. Por eso, más allá del temario, que en esta semana, en la que se están resolviendo estos temas en el Congreso, se reúna la autoridad máxima del comité de cuenca señala, por un lado, un saludable cambio de rumbo en las autoridades nacionales que, luego de años de mirar para otro lado en los conflictos desatados por la apropiación de ríos de cuencas interprovinciales por parte de provincias de aguas arriba, decide intervenir activamente y fomentar el diálogo y el respeto para el uso compartido de los recursos. Por otro lado, la convocatoria le da a La Pampa el escenario adecuado para lograr que su voz sea oída pidiendo que se abandone la irracional política de “hechos consumados” en torno a los recursos interprovinciales y se avance en la conformación y gobierno de la cuenca del Desaguadero. Es, puede decirse, un paso en la dirección que La Pampa reclama, casi siempre en soledad, para que el derecho hídrico argentino avance de los papeles a los hechos, de los discursos a las represas, de las buenas intenciones a los cauces.

V – Paradojalmente, mientras La Pampa pide por el agua de los ríos que no ingresan a nuestro territorio, la naturaleza envió este año enormes masas de agua de lluvia que la topografía pampa no puede canalizar adecuadamente y provocaron un desastre pocas veces visto. La inundación ha sido catalogada este año como la peor en décadas porque amenaza como nunca antes a pueblos y rutas mientras afecta la producción anegando campos e impidiendo la salida de la producción al inutilizar la red terciaria de caminos vecinales y rurales. Desde el gobierno la respuesta ha sido, esta vez, rápida. El propio gobernador recorrió con botas de goma e impermeable los cascos urbanos más amenazados y las obras de alivio y desagüe. Sobrevoló luego todo el norte provincial. Como ingeniero, su presencia en el lugar de desastres es la de alguien que conoce del tema. Como gobernador proyecta la del que tiene la responsabilidad política de tomar decisiones. Las medidas de alivio hídricas y también financieras que se han adoptado rápidamente han logrado lo que pocas veces antes: que pese a la magnitud del fenómeno y de la cantidad de personas, familias y propiedades afectadas, la opinión sobre el accionar del Estado es, esta vez, positiva. No es poca cosa en unos tiempos donde el rol de los funcionarios es puesto en entredicho en cada ocasión que se presenta como una forma de canalización del malhumor social acumulado. (LVS)

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