miércoles, 18 septiembre 2019
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De Nación llega la peor respuesta

No se tocan las retenciones al complejo agroexportador, no se tocan las libertades absolutas de los «mercados» para especular en la ruleta financiera y fugar divisas como nunca antes, no se toca la sideral rentabilidad de las grandes compañías energéticas que tienen sus cuadros tarifarios dolarizadas… Pero sí se tocan los ingresos de las provincias. Y para peor, por decreto y en forma inconsulta. Esta es la síntesis de la actuación del gobierno nacional a la hora de analizar con cuáles sectores se anima y con cuáles no.
Las medidas que decidió el ministro de Hacienda anterior y respeta su sucesor para mitigar -cierto que muy parcialmente- los efectos devastadores de la disparada del dólar y su rebote en los precios internos se cargaron con exclusividad en las espaldas del Estado. Los privados, aún aquellos que fueron beneficiados con tasas de ganancia pornográficas en los últimos tres años y medio, no serán molestados. Faltaba más.
El fuerte reclamo de diecinueve provincias que se juntaron para plantear su disconformidad con el manotazo del gobierno nacional a los impuestos coparticipables, y por lo tanto a los ingresos que percibirán por ellos, mereció una respuesta negativa. El nuevo ministro cerró la puerta al pedido y dijo que no habrá compensación para atenuar las pérdidas del mazazo fiscal que decretó el Ejecutivo nacional en forma inconsulta. Para que no queden dudas de su postura inflexible mandó a sus dos mastines: el senador Miguel Pichetto y la diputada Elisa Carrió para que refuercen con sus ladridos el no presidencial.
Conociendo el prontuario de sus rivales, los gobernadores ya tienen prevista una presentación ante la Corte Suprema para defender sus ingresos coparticipables. Es que la Casa Rosada viene acumulando frondosos antecedentes en la materia. La eliminación por decreto del Fondo Sojero y el Fonavi, entre otras apropiaciones indebidas, eran antecedentes que «los gobernas» tenían muy en cuenta a la hora desafiar «el látigo y la billetera» de la Casa Rosada.
Las provincias se sienten el pato de la boda porque ni siquiera fueron consultadas a pesar de que les sacaron una gran tajada de la masa de impuestos coparticipables. De ahí el enojo que motorizó la reunión para intentar resistir este nuevo embate mostrando una fuerte cohesión interna. No todos los días diecinueve provincias se ponen de acuerdo para ir todas juntas con un mismo reclamo ante Buenos Aires que, como es bien sabido, es donde atiende Dios.
La receta neoliberal de Mauricio Macri hace agua por los cuatro costados. Su gobierno se está despidiendo -nada hace pensar que podrá revertir el duro revés electoral que sufrió el domingo 11- con un fracaso estrepitoso. Solo la elite económica -que llenó sus bolsillos de dólares como nunca- puede aplaudir al macrismo. En cambio las mayorías sociales, es decir, trabajadores, jubilados y pequeños y medianos empresarios padecieron un recorte brutal en sus ingresos y derechos. En esta cruel asimetría hay que buscar la explicación de la paliza electoral que sufrió la soberbia macrista.
«Es la economía, estúpido», le dijo Bill Clinton a George Bush padre en aquel memorable debate.