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De no creer

La decisión de la Cooperativa Eléctrica de Winifreda de no trasladar los bidones de agua potable a la Escuela 104 de esa localidad va a entrar en los anales de los disparates que han tenido lugar en nuestra provincia. Según explicó la directora del establecimiento las razones esgrimidas fueron un presunto «comentario» de una docente que cuestionó la calidad del agua provista por la CEW, lo cual despertó el enojo de las autoridades de la entidad.
Cuesta creer que semejante desencuentro haya tenido lugar en base a un hecho tan insignificante y que una gestión por parte de la responsable de la escuela haya recibido una respuesta tan desconsiderada desde los directivos cooperativistas. Y más todavía en una localidad pequeña como Winifreda en donde, como se dice vulgarmente, «todos se conocen».
La escuela pública y la cooperativa eléctrica son dos instituciones de fuerte arraigo en la comunidad pampeana. Ni hace falta recordarlo. Un enfrentamiento tan estéril y tan pueril entre ambas partes no debería caber en la cabeza de nadie. La cooperativa es, por su propia naturaleza, una organización popular que debería velar, ante todo, por el bienestar de sus asociados que son, y no por casualidad, todos los habitantes del pueblo. En este caso se trata, nada menos, que de los hijos de los «dueños» de la cooperativa. Es impensable que una institución que provee de servicios públicos se empecine en tomar una represalia, absolutamente desmedida, nada menos que contra una escuela y por las «razones» alegadas.
No por nada a las cooperativas se las nombra también como «entidades solidarias».

Más de lo mismo
Una nueva y resonante estafa acaba de consumarse en nuestra ciudad. Y otra vez la víctima es una persona de edad avanzada y el victimario un avezado manipulador telefónico. Lo que llama la atención esta vez es el monto de dinero que había en la casa de una anciana que se encontraba sola. El estafador no hizo más que repetir el conocido libreto: hacerse pasar por un familiar, la táctica que suele dar buenos resultados a los amigos de lo ajeno. Pero también contó con otros factores que jugaron a su favor: la elevada edad de la mujer y, de acuerdo a lo sucedido, el largo tiempo que esta permanecía sola en su hogar.
En nuestros días abundan los recursos para no tener en las viviendas montos tan altos de dinero. Pero además, es muy difícil evitar que trascienda hacia afuera del entorno familiar una circunstancia de este tipo que puede llegar al conocimiento de las personas equivocadas. Para peor, esta variedad de delitos se ha incrementado en los últimos tiempos, con lo cual sería de esperar -por parte de quienes poseen abultadas sumas en efectivo en domicilios particulares- la adopción de medidas preventivas.
Ante esta dura realidad cabría aguardar alguna campaña publicitaria dirigida a alertar a la población y, a la vez, a promocionar los muchos y eficaces sistemas de seguridad -bancarios y de otro tipo- que están a disposición para evitar estos delitos que, en ocasiones, pueden llegar incluso a tener consecuencias físicas indeseadas.