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De «pobreza cero» a Emergencia Alimentaria

"CON HAMBRE NO SE PUDE PENSAR"

Para el macrismo el hambre es tolerable pero cortar el Metrobus no. Lo mostró la brutal represión contra los que piden comer en el país de las vacas, el trigo y la soja.
TALI GOLDMAN
Los gobiernos de Mauricio Macri y Horacio Rodríguez Larreta dejaron claro ayer que el hambre es tolerable pero cortar el Metrobus no. Mientras la ministra Carolina Stanley se negaba a recibir a las organizaciones sociales, la Policía de la Ciudad reprimía duramente un intento de corte. Al tiempo que Larreta cortaba el servicio de la línea C de subtes para disminuir la afluencia a la manifestación y el acampe que pide la Emergencia Alimentaria. Otro exabrupto de Patricia Bullrich: aseguró que no hay hambre.
«No queremos más ajuste, no queremos represión, queremos pan y trabajo, lucha y organización»: el cantito se escuchaba fuerte mientras centenares de integrantes de organizaciones sociales y piqueteras -mujeres y pibes incluídos- se movilizaban pacíficamente frente al Ministerio de Desarrollo Social en reclamo por la Emergencia Alimentaria.

Represión.
Apenas se pararon frente al edificio de la cartera que comanda Carolina Staney intentando cortar el Metrobús, un desmesurado operativo de la Policía de la Ciudad, que comanda Horacio Rodríguez Larreta, los atacó con palos y gases lacrimógenos para impedirlo. La represión fue descomunal, dejando varios heridos y detenidos. Pero sobre todo, dejando una fuerte tensión en el sector de la población más vulnerable, el que no tiene para comer.
Pero esto no pudo detener el acampe de 48 horas que concluyó ayer para exigir un diálogo con una de las ministras preferidas de Mauricio Macri, que le da la espalda a las organizaciones sociales. El gobierno que se jactaba de ser el impulsor del diálogo, no recibe a los que hoy están cumpliendo la tarea que debería hacer el Estado.
Ni siquiera detuvo el acampe la arbitraria decisión de Rodríguez Larreta de suspender la línea C del subterráneo -que tiene su cabecera en Constitución, un enclave para combinar con los trenes del Conurbano- pensando que así vendría menos gente, . Y es que la necesidad es imperiosa.

«No se puede pensar».
Por caso, la movilización frente al ministerio de desarrollo social no fue la única. En Plaza de Mayo y frente al Congreso también hubo manifestaciones y ollas populares con la misma consigna, la Emergencia Alimentaria que se debatirá hoy en el Congreso Nacional. Y es que el gobierno que hizo campaña con «pobreza cero» termina sus días con un pedido de emergencia alimentaria, medida que se utilizó para contener la hecatombe del año 2002.
«Con hambre no se puede pensar», reza la frase del tema de la banda uruguaya «No te va a gustar». Y esa debería haber sido la cortina musical que acompañara la sesión especial en el Congreso en donde ayer se le dio media sanción al proyecto unificado de Emergencia Alimentaria. De paso digamos que el Congreso no sesiona desde hace dos meses y medio. La última reunión legislativa fue el 26 de junio.

¿Qué es la emergencia?
El texto presentado por la oposición tiene como eje principal la prórroga hasta el 31 de diciembre de 2022 la emergencia alimentaria que había sido decretada por el Poder Ejecutivo en el año 2002. La letra de molde es clara, precisa y no requiere de mucho análisis. Porque cuando hay hambre, la solución tiene que venir a través del Estado y de la decisión política de hacerlo. «El derecho humano a una alimentación adecuada se asume como una política de Estado que respetará protegerá y promoverá un enfoque integral dentro de un marco de políticas públicas contemplada en cada Ley de presupuesto que apruebe el Congreso Nacional», dice el texto.
Lo que plantean también es que a partir de la declaración de la emergencia «se actualice trimestralmente las partidas presupuestarias correspondientes a políticas públicas nacionales de alimentación y nutrición, tomando como referencias mínimas el aumento de la variación porcentual del rubro ´alimentos y bebidas no alcohólicas´ del índice de Precios al Consumidor (IPC) y la variación de la Canasta Básica que elabora el INDEC».

Comer bien.
Además, el proyecto de ley fue presentado con una carta dirigida al presidente del Congreso, Emilio Monzó, en donde se plasman los fundamentos: «No es lo mismo comer bien que no comer bien, porque el hambre, la desnutrición y la malnutrición causan daños irreparables que deben ser prevenidos y abordados en forma urgente, estratégica e integral con recursos suficientes por parte del Estado». Y agregan: «La situación de emergencia alimentaria y nutricional es una cuestión social concreta, medible y objetiva que ha sido señalada por diversos informes de organismos públicos nacionales, por organismos internacionales, y por Universidades y Centros de Estudios, vinculada al creciente aumento de la inseguridad alimentaria y nutricional».
Luego recorren con datos duros los números que el propio Indec arroja sobre la inflación que demuestran que comprar alimentos se volvió un bien de lujo. Por último, aclaran que el pedido es una demanda que ha sido reclamada «por gobiernos provinciales y municipales, partidos políticos, la CGT y diversas centrales sindicales, iglesias, movimientos sociales, organizaciones de la sociedad civil, Universidades y centros de estudios, entre otros».

Insensibilidad al palo
«Yo diría que en la Argentina hay gente que está pasando necesidades, no llegaría a decir que hay gente que hoy está en una situación de no comer. Y en todo caso tienen comedores y una cantidad de lugares adonde ir y no pasar hambre». La autora de esta frase es nada más y nada menos que Patricia Bullrich, la ministra de seguridad de la Nación. La insensibilidad que caracterizó siempre al gobierno de Cambiemos ya ni siquiera la ocultan. (Nuestras Voces).