Decime la verdad que me gusta

SABRINA FLAX* – “La Argentina tiene que crecer en base a un gobierno que diga la verdad”. No es una frase de algún ilustre fundador de la patria sino lo que manifestó el actual presidente Mauricio Macri en noviembre de 2015 durante el debate presidencial. Promesas y más promesas atravesaron su campaña electoral, todas ellas cada vez más lejos de convertirse en realidad. Hoy vemos cómo cada una de sus políticas van destrozando en un abrir y cerrar de ojos los derechos que la población había conquistado.. A continuación algunos globos que se fueron pinchando a lo largo de estos seis meses de gestión.

Telenovela neoliberal.
Frases como “hay que crear trabajo, cuidando los que tenemos” o “hay que respetar la carrera pública, hay que respetar el empleado público” fueron repetidas en un loop que terminó convenciendo a parte del electorado. Lo cierto es que tan solo en seis meses esta nueva gestión generó una ola de despidos que desde el mes de diciembre de 2015 hasta abril de 2016 totaliza 141.542 casos (según Informe de Coyuntura Económica del Centro de Economía Argentina, CEPA), donde el 43% de los despidos corresponde al sector público y el restante 57% al sector privado, primando el sector de la construcción. Ante este escenario el Frente Para la Victoria (FPV), principal bloque opositor, elaboró un proyecto de ley que establecía por un lado, la imposibilidad de despedir a ningún trabajador durante 180 días y por el otro, la habilitación a los trabajadores despedidos de reclamar ante la justicia su inmediata reincorporación o el pago de una doble indemnización. La ley fue aprobada en el Congreso Nacional. Macri la vetó, no sin antes pedirles a sus amigos empresarios que por 90 días no echen a ningún trabajador; porque lo importante es la palabra -de los empresarios- ante todo.

Tarifazos y devaluación.
“No vamos a devaluar” afirmaba Macri tan solo 20 días antes de asumir. Lo cierto es que un día antes de su asunción el dólar estaba a 9,70[3] y al momento de escribir esta nota, a seis meses de su gestión, la divisa está a 14,10. Esta devaluación del casi 45% acompañada de paritarias que en ningún caso superaron el 35% da como resultado una pérdida del salario en dólares de alrededor del 10%. No conforme con esta baja del salario real, el gobierno eliminó los subsidios a las tarifas de los servicios de luz, gas y agua provocando a lo largo y ancho del país aumentos de tarifas entre el 300% y 1000%. Así, el costo de los servicios que en un salario medio representaba alrededor del 10% hoy representa en algunos casos alrededor del 30%. Y por más que Macri haya dicho públicamente en el mencionado debate “yo no he hablado nunca de ajustar” lo hizo y siempre en detrimento de las mayorías.

Ahora ya sabemos.
No es casual que una de las primeras medidas de Mauricio Macri haya sido el ataque a la llamada Ley de Medios Audiovisuales a través del decreto 267, ni es casual tampoco el despido y la no renovación de contratos en medios audiovisuales de las voces periodísticas disidentes, ni tampoco es casual el cierre de los dispositivos culturales del gobierno anterior destinados entre otras cosas a la reconstrucción de la identidad nacional como son Tecnópolis o el Centro Cultural Néstor Kirchner; dispositivos culturales que democratizaron el acceso a bienes de capital simbólico.
La declaración del presidente respecto a que no se iban a llevar por delante a los medios de comunicación no parece haber surtido mucho efecto una vez instalado en Casa Rosada. Los nuevos negocios y favores devueltos que implicó el nuevo rearmado de los medios en la Argentina llevaron a la construcción de un cerco mediático y a un ocultamiento de las políticas macristas. Pero las noticias no son animales y no pueden vivir en un corral, de a poco van saltando la cerca y se empieza a visibilizar lo que no se dijo antes. Porque lo no dicho significa decidir no decir algo que sí sucede.
En fin, Macri está convencido de que “si a la gente le decimos la verdad, va a volver la inversión, va a volver el empleo”. Bueno, ahora ya sabemos por qué aún debemos seguir esperando.
*Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (Celag).

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