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Demasiadas dudas sobre el escrutinio

A SOLO TRES SEMANAS DE LAS PASO

El programa para contar los votos de las próximas elecciones presenta muchos puntos oscuros. Aún no se sabe quién estará a cargo de la seguridad informática.
ARI LIJALAD
El software para las elecciones no está terminado pese a que faltan tres semanas para las PASO, el gobierno no permite acceso a las auditorías ni a los test de vulnerabilidades, no le entrega el código fuente a los partidos opositores, hubo múltiples fallas en los simulacros y la imagen de los telegramas que se envía desde las escuelas es modificada a la hora de contar los votos. Estas son algunas de las falencias del sistema electoral que generan todo tipo de dudas frente a las próximas elecciones.
«No sé», fue la respuesta de Adrián Pérez, secretario de Asuntos Políticos e Institucionales del Ministerio del Interior, durante el simulacro de las elecciones que se realizó el sábado y al que por primera vez asistieron representantes de los partidos políticos y prensa. Esos «no sé» fueron ante consultas vinculadas a la seguridad informática de los programas que elaboró la empresa Smartmatic y que tendrán un rol central en el proceso electoral, y sobre las fallas que surgieron durante el simulacro, que no fueron registradas ni en el comunicado oficial del gobierno ni en sus medios amigos.
El escrutinio provisorio quedó en manos de la empresa Smartmatic, que presentó las ofertas más baratas para la transmisión de los telegramas desde las escuelas al centro de cómputos y el recuento provisorio de esos votos. Smartmatic de punta a punta. En consultas con especialistas en seguridad e ingeniería informática, la conclusión es unánime: en estos asuntos no se puede «pichulear», la opción más barata no es la más segura y no se puede avanzar con una opción insegura cuando se trata de votos.

Igual pero distinto.
La provincia de Santa Fe trabaja hace varios años en la implementación de un sistema similar pero con una diferencia importante: nunca se tercerizó y se pidió la colaboración de la Universidad Nacional de Rosario para trabajar en la seguridad del proyecto. En cambio el gobierno de Mauricio Macri privatizó el sistema en manos de una empresa que está sospechada por sus intervenciones en elecciones en todo el mundo y no permite control sobre el código fuente y el funcionamiento del software que se va a utilizar.
En las salas donde se van a contar los votos del escrutinio provisorio la imagen que se usará será distinta a la que salió de las escuelas bajo la supervisión de los fiscales. Este dato, desconocido hasta ahora, fue reconocido por un miembro de Smartmatic y confirmado por la Dirección Nacional Electoral. El telegrama que completan los fiscales partidarios en cada mesa de votación se escanea y transmite al centro de cómputos provisorio. Si falla la transmisión entran a «contingencia» y se vuelve al antiguo sistema de enviarlo a la sucursal más cercana del Correo, pero los partidos no podrán ver de manera centralizada qué escuelas están en contingencia.
El gobierno y Smartmatic dicen que los fiscales pueden mirar en la computadora el telegrama escaneado y comprobar que tenga los mismos datos que el papel. Pero la imagen que reciben los operadores que luego cargan los votos en el sistema no es la misma que sale de la escuela. Los escaners generan un archivo «.tiff» pero el operador luego ve un «.png». Ese cambio de archivo se da en algún lugar del proceso que nadie sabe. A esto se agrega el orden de carga de los telegramas, que una vez enviados quedan «en espera» y el gobierno no brindó información sobre como se va a contar. Es clave para el anuncio de la tendencia ganadora.

Sin códigos, sin control
«El nuevo sistema de transmisión de datos no solo es más ágil sino también notoriamente más transparente», repitió Pérez ante los periodistas. Al igual que cuando intentó imponer un sistema de voto electrónico, el macrismo usa como argumento la rapidez, algo que ni la Constitución ni el Código Electoral requieren. La transparencia, por otro lado, no es tal. De hecho, según el pliego de contratación de Smartmatic, existe un acuerdo de confidencialidad sobre el software, algo extraño dado que se trata de algo que debería ser revisado por quien quisiera, en especial por los partidos opositores.
El Destape consultó a Pérez por la entrega del código fuente (viene a ser el ADN del programa) a los partidos políticos, que debía ser 30 días antes de las PASO y se venció el plazo. «Obviamente que vamos a entregar el software final, que probablemente sea esta versión -contestó Pérez- Hacemos la prueba, sale todo bien y entregamos el software. Treinta días antes no porque lo vamos cambiando y modificando». Es decir, a tres semanas de la elección aún no están listos los programas que se van a utilizar. Y no queda margen para corregir fallas que pueden encontrar los partidos una vez que tengan esa información.
Consultado sobre quien auditó los software de Smartmatic, Pérez contestó: «Lo entregamos a la Justicia y la Justicia determinará». Preguntado sobre quién estará a cargo de la seguridad informática contestó que tiene sistemas de seguridad para la transmisión, repreguntado sobre cuáles son, eludió la pregunta. El Destape consultó a apoderados de partidos opositores quienes no recibieron el resultado de la auditoría informática sobre los programas que se usarán durante las elecciones.

Incidentes
Durante el simulacro, una pantalla mostraba la información que proveía Smartmatic sobre el conteo y los lugares donde hubo «incidencias», es decir, alguna falla en la lectura de los telegramas. Esas incidencias son de 3 tipos: más votantes que electores (70%), sin coincidencia (25%) e ilegible (5%). Sin embargo, al ver la información provincia por provincia, en algunas había niveles de incidencia desproporcionados. El caso más extraño fue el de La Rioja, que arrojó un 96% de fallas. Otras provincias mostraron porcentajes altos como San Juan (37%), Santa Cruz (56%), Misiones (56%) o Chaco (22%).
Consultado por esta situación, Adrián Perez quedó descolocado. «No sé», dijo otra vez. Convocó a una funcionaria de la Dirección Nacional Electoral que explicó que eran fallas provocadas para probar el sistema. Ante el requerimiento de la documentación que probara esa afirmación, dudaron. Los medios esperaron más de una hora por una respuesta. Finalmente, entregaron pocos telegramas de La Rioja con fallas. Nada más. (Extractado de El Destape).