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Depredadores

Desde que cambió de signo político el gobierno nacional no paran de sucederse las noticias sobre las severas irregularidades cometidas por funcionarios del gobierno de Mauricio Macri en los más diversos ámbitos del Estado. Solo en los últimos días la suma de las denuncias resulta apabullante y muestra a las claras cómo, los que se presentaron ante la sociedad como «el mejor equipo de los últimos 50 años» que venía a «salvar la República», terminaron yéndose no solo dejando un descalabro social y económico sin precedentes sino también protagonizando oscuras maniobras rayanas con el delito.
Para empezar por lo más cercano, la situación que hoy vive la Anses en nuestra provincia y que ha generado un profundo malestar entre sus empleados, es una secuela de una forma de gobernar que nunca tuvo entre sus prioridades a la ciudadanía. Las expresiones de un dirigente gremial son por demás elocuentes y los que sufren son los que tramitan su jubilación. Todo ello en razón del ajuste y el achique del organismo realizado según pautas tecnocráticas y sin una pizca de sensibilidad social. El resultado es la multiplicación de los reclamos porque se acumulan los expedientes y se alargan desmesuradamente los plazos para alcanzar el tan ansiado retiro. Se modificó un sistema que funcionaba bien por otro que fue un fracaso en razón de un modo de hacer política que privilegió a los sectores más acaudalados y perjudicó a las mayorías populares.
Por estas horas también se conoció que el expresidente Macri le cedió a la Ciudad del Buenos Aires un centenar de inmuebles del Estado por un valor superior a los 16 mil millones de pesos. Lo peor es que esa maniobra tuvo lugar después de la derrota electoral de las PASO, es decir, cuando Macri ya sabía que se iba del gobierno ante la imposibilidad de remontar un resultado tan adverso. El gobierno de Rodríguez Larreta viene llevando a cabo a gran velocidad la enajenación de inmuebles públicos de la Capital Federal en las zonas más caras de la ciudad favoreciendo grandes negocios inmobiliarios de operadores privados. Este último «regalo» de Macri a Larreta, a semanas de dejar el poder, no puede desvincularse de estas operaciones altamente sospechosas.
Hace unos días se conoció una ruinosa operación crediticia del Banco Nación en favor de una gran empresa agroexportadora; poco antes se había informado de un sospechoso aporte económico de Aguas y Saneamiento Ambiental (AySA) al club Boca Juniors y, más tarde, el descubrimiento de un sobre con diez mil dólares en el despacho de un exfuncionario macrista que vio multiplicar su patrimonio en los últimos cuatro años. Y por si no fuera suficiente, un diputado acaba de denunciar penalmente al titular de la Unidad de Investigación Financiera (UIF), Mariano Federici, por haber encubierto presuntas maniobras de lavado de dinero proveniente del narcotráfico. El banco involucrado en la operación fue el lugar de trabajo hasta 2015 de la funcionaria designada por Macri y que hasta ahora ocupa el segundo puesto de conducción en la UIF.
No son los únicos casos, ahí están por ejemplo los funcionarios del anterior gobierno negándose a abandonar sus cargos políticos y exigiendo abultadas «indemnizaciones» para irse a sus casas como corresponde a la finalización de un mandato de gobierno.
Alguien los definió como depredadores. Viendo los resultados, imposible no estar de acuerdo.