domingo, 27 septiembre 2020
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Desarticular una política de crueldad

EL DESAFIO DE ALBERTO FERNANDEZ

Dos meses de gobierno bastaron para que el Frente de Todos comience a revelar una serie de situaciones que explicitan lo que representó la gestión de Cambiemos y su odio hacia los sectores populares.
LISANDRO MORENO
Tras asumir el pasado 10 de diciembre, los primeros dos meses de la gestión de Alberto Fernández al frente del Gobierno nacional de Alberto Fernández presentaron una serie de situaciones que explicitan la crueldad de las políticas implementadas, durante cuatro años, por la gestión de Mauricio Macri. Vacunas, computadoras y préstamos millonarios a los amigos fueron algunas de ellas.
A pocos días de comenzar el 2020, el gobierno del Frente de Todos liberó un total de 12.400.000 dosis de vacunas, pertenecientes al Calendario Nacional de Inmunizaciones, que estaban embargadas en la Aduana del Aeropuerto de Ezeiza. «Estaban vergonzosamente retenidas desde hace meses. Solo un Estado indiferente puede haber permitido que esto suceda. Además causaron más daño porque hay que abonar el costo de intereses retrasados dentro de los 30 días», manifestó en aquel entonces el ministro de Salud de la Nación, Ginés González García.
Es preciso recordar que fue la gestión de Macri la que degradó el rango del Ministerio de Salud a Secretaría y destinó menos recursos para medicamentos, métodos anticonceptivos, diagnóstico de infecciones de transmisión sexual y para la formación de equipos de salud. En ese marco, la Fundación Soberanía Sanitaria y el Observatorio de Políticas Sanitarias e Inequidades en Salud publicó en agosto del año pasado un preocupante informe sobre el ajuste implementado en la entrega de vacunas para todo el país.
Según el documento, «de 2016 en adelante se compraron, se distribuyeron y se aplicaron menos dosis». Esta situación, se generó por «las políticas de desfinanciamiento del (ex) Ministerio de Salud Nacional» que «deja a las provincias y municipios sin la posibilidad de contar con las vacunas necesarias para cumplir con el Calendario Nacional de Vacunación».
La entidad consideró que esto se trató «de un grave problema de gestión de recursos cruciales» y de «una clara decisión política de no garantizar el derecho a la inmunización».
Para encontrar otros ejemplos de la crueldad desatada sobre los sectores más vulnerables hay que remontarse a 2017, cuando comenzaron los recortes en el PAMI y se dejó de brindar el subsidio social que incluía la cobertura del 100 por ciento en medicamentos ambulatorios para los usuarios que tengan ingresos superiores a una jubilación mínima y media -unos 8.500 pesos-, prepaga, auto con menos de diez años de antigüedad, más de una propiedad o yates y aviones.
En 2018, la gestión de Cambiemos dio de baja todas las pensiones por discapacidad por presuntas incompatibilidades, difundió los nuevos requisitos para recibir la respectiva pensión y generó dificultades en los beneficiarios, que tuvieron que reinscribirse para cobrar.

Las computadoras.
Otra imagen que representa lo que fue el macrismo fueron las más de 100 mil netbooks que se encontraron embaladas y apiladas en largas estanterías de metal dentro de un depósito del Correo Argentino. Las netbooks, tablets y equipos informáticos deberían haber «caído» en la escuela pública para estar en manos de estudiantes y docentes, algo que el macrismo rechazó.
El escandaloso hallazgo lo hizo la Sindicatura General de la Nación en el marco de una auditoría que estaba llevando a cabo en dependencias del Correo Argentino. Según se informó, el material fue adquirido entre 2016 y 2017 por la empresa Educar SE y debía haber sido distribuido en el marco de los programas Escuelas del Futuro, Aprender Conectados (ex Conectar Igualdad), Aulas Digitales y Primaria Digital. «Las computadoras ya están obsoletas», advirtieron.

Para los amigos.
El cuadro de una gestión que gobernó con un absoluto odio hacia los sectores populares se completa con las medidas económicas que permitieron una increíble transferencia de ingresos hacia sus amigos del sector privado. Inflación, devaluación, tarifazos y apertura de las importaciones afectaron drásticamente el poder adquisitivo de los trabajadores y jubilados.
De esta manera, con la excusa de la «libertad del mercado», cientos de empresas y pymes cerraron sus persianas y miles de trabajadores quedaron en la calle, alcanzando un 10,6 por ciento de desempleo en 2019. El pan comenzó a faltar en la mesa de los y las argentinas producto de una decisión política y la pobreza trepó al 40,8 por ciento de la población, afectando a 16 millones de personas.
Y el broche de oro fue abrirle las puertas al FMI, que brindó un préstamo millonario para financiar el plan de miseria planificada instaurado en el país. Pero, como todo lo impulsado por Macri, los únicos ganadores fueron sus amigos. El último ejemplo es el caso de Vicentín y $18.370 millones que Javier González Fraga le otorgó a la agroexportadora cuando estaba en el Banco Nación. No es casualidad que la firma haya sido una de las principales aportantes a la campaña del entonces oficialismo.
Esta es la verdadera «pesada herencia» que recibió el presidente Alberto Fernández. El desafío será revertirla lo antes posible para que el pueblo argentino no siga sufriendo sus consecuencias.