Desde entonces la ciudad dejó de ser buen refugio

DOMINICALES

En la pasada semana se ha recordado el aniversario del bombardeo que destruyó gran parte de la ciudad de Guernica, en el curso de la guerra civil española.
Esa guerra se desarrolló entre los años l933 y l936 y fue, por muchos conceptos, el anticipo de la II Guerra Mundial (1939-l945). Incluso lo fue porque las potencias fascistas (Alemania e Italia) participaron activamente de ella tanto para apoyar al general insurrecto,
Francisco Franco, como para ensayar las nuevas armas que ellos (y también las demás grandes potencias) habían podido desarrollar después de la I Guerra (l914-18).
Lo más ensayado en España, especialmente por los alemanes, fue la fuerza aérea. Este arma había hecho su debut bélico en la I Guerra (llamada mundial, aunque fue más ceñidamente europea, si bien terminaron participando otras potencias).
El bombardeo de Guernica fue cuidadosamente preparado por la Alemania hitleriana, que destinó a ese fin sus primeras escuadrillas de aviones especialmente preparados para arrojar bombas sobre las ciudades. El prolijo desarrollo de ese bombardeo, con sucesivas pasadas de los aviones por trayectos delineados para producir la mayor destrucción posible, tuvo lugar el 26 de abril de l937.

Simbolismo.
El bombardeo de Guernica (ciudad que entonces tenía unos 5000 habitantes) no fue el primero, ni siquiera en la guerra civil española, pero una serie de circunstancias confluyeron para destacarlo, principalmente porque esta ciudad vasca fue el lugar donde se escenificaba el juramento de reyes en un sentido que destacaba su relación con el pueblo. Había un lugar público para este juramento. Un roble (“el árbol de Guernica”) intervenía en la ceremonia y terminó siendo símbolo de la primacía del pueblo.
Ninguno de estos lugares fue alcanzado por las bombas ni por el incendio que completó la destrucción de los explosivos (se usaron bombas explosivas y también incendiarias, para concluir con un ametrallamiento por aviones ligeros). El objetivo que mencionaron después los atacantes era un pequeño puente y una fábrica de armas y explosivos, que no resultaron alcanzados. El número de muertos ha sido motivo de controversia, pero no parece que hayan sido ni doscientos, porque la población huyó a refugios y al bosque. Nada parecido, pues, a los bombardeos de la II Guerra
Una obra pictórica de Pablo Picasso, español (entonces en Francia), que lleva el nombre de la ciudad vasca, completó el simbolismo del hecho, con una expresión de la destrucción del hombre por el hombre que halló confirmación en Hiroshima, con la primera bomba atómica.
El significado de Guernica trasciende el hecho bélico y se ha convertido en símbolo asumido como tal por la humanidad. Desde el punto de vista histórico da cuenta del momento en que las ciudades aparecieron como expresión del ámbito creado por el hombre para tener la seguridad que hizo posible el surgimiento de las naciones y la denominada Edad Moderna. Por eso, también puede pensarse que Guernica es el símbolo del final de la modernidad, consumado luego por bombardeos como el de Dresde hasta la bomba atómica sobre dos ciudades japonesas.

Tenaris.
La empresa Techint está completando la construcción de una fábrica de caños sin costura, que acaba de recibir la visita del presidente argentino. La inversión del grupo Tenaris, que es el nombre multinacional de Techint, es de mil ochocientos millones de dólares y ocupa a 1.600 trabajadores.
La construcción de esta fábrica avanza en Houston, Texas, hasta donde viajó el presidente argentino. Los trabajadores son también norteamericanos.
La oposición argentina ha podido decir que un cambio de vientos nos ha jugado la mala pasada de que la “lluvia de inversiones” comenzara en Texas, en tanto que la Techint argentina, establecida desde hace largo tiempo en Campana y que comenzó la producción de caños sin costura como apuesta a la explotación de los petróleo no convencionales, ha restringido su actividad y hace suspensiones rotativas de su personal.
Tenaris tiene su sede en Luxemburgo, uno de los mayores “paraísos fiscales”.

Santuarios.
En Estados Unidos llaman “ciudades santuarios” a las que se han negado a aplicar las medidas alentadas desde el gobierno central (Trump) contra los inmigrantes sin papeles.

Un juez federal de San Francisco ha declarado suspendido el efecto de las medidas económicas del gobierno de Trump para castigar a las “ciudades santuario”.
Desde Washington (que también es ciudad santuario) el gobierno nacional advierte que hará tronar el escarmiento.
Jotavé