Desempleo al rojo vivo

OBJETIVO CUMPLIDO

Luego del “apagón estadístico” durante nueve meses en materia de empleo se publicaron los primeros indicadores en la “era Cambiemos” para el segundo trimestre de este año. El dato más llamativo fue la tasa de desocupación: 9,3% del total de la Población Económicamente Activa (PEA). Este valor significó un crecimiento de 2,7% en relación al mismo período del año pasado (6,6%) y de 3,4 (5,9%) con respecto al último dato anterior al “apagón” (tercer trimestre del 2015). En números absolutos, significó que aumentaron en más de 380 mil y más 450 mil desocupados más respectivamente. Es decir, la totalidad de desocupados en los principales aglomerados urbanos llega a menos de 1,2 millones de individuos. Asimismo, la tasa de subocupación horaria (la relación entre quienes trabajan menos de 35 horas semanales pero quisieran hacerlo en mayor cuantía y la PEA) fue del 11,2% (+2,2% en relación al segundo trimestre del 2015).
Según el gobierno estos valores implican un “sinceramiento” ya que, según afirman desde el Indec, las cifras tienen que ser tomadas con “reserva” entre los años 2007 y 2015, por lo que no se puede comparar con la información de años anteriores. Asimismo, quitan validez a otras fuentes de información incuestionables como el SIPA que permite medir el empleo formal registrado a pesar que el mismo Indec lo emplea para la elaboración de otros indicadores.

Culpar al pasado.
Dejando de lado esa discusión, lo que debe analizarse es la “oportunidad” en que se concretó dicho apagón. Coincidió justamente con las medidas de “sinceramiento” y ajuste que está llevando a cabo Mauricio Macri hasta el momento: liberación del “cepo cambiario” y su consiguiente devaluación del peso en más del 40%, despidos en el ámbito estatal en todos los niveles, liberalización del comercio exterior, quita y reducción de los derechos de exportación de productos agroindustriales, incremento de tarifas desproporcionado, entre muchas otras.
La decisión de revisar los datos estadísticos declarando la “emergencia estadística” intenta disimular el desastre económico que generaron con sus decisiones, culpabilizar al pasado reciente y evitar la discusión de sus políticas con la oposición. Esta idea es absurda porque todos los indicadores económicos muestran valores alarmantes (caída de las ventas, de la construcción, de la producción…). Por qué el empleo debería estar desconectado de esta realidad.
Los resultados de las medidas implementadas ya han surtido efecto en el empleo. Los “problemas de empleo” (tasa de desocupación más tasa de subocupación) en los aglomerados con tradición industrial superan el promedio nacional (20,5%: 9,1%+11,2% lo que significa que más de 2,5 millones tienen problemas de empleo): en partidos del Gran Buenos Aires asciende a 24,7% (11,2% y 13,5%: 1,3 millones de personas); en el Gran Rosario llega a 21,8% (11,7% y 10,1%: 134 mil); en el Gran Córdoba, 25,6% (11,5% y 14,1%). El gobierno se quiere hacer el distraído de las consecuencias, pero hay que poner énfasis que el objetivo único y primordial de todas sus medidas es validar la transferencia de ingresos mediante el disciplinamiento del sector del trabajo.

Disciplinamiento.
En lugar de revertir este marco, Macri hace todo lo contrario. Vetó la ley “antidespido” argumentando que no favorecía la creación de empleo y, como contrapropuesta, propuso un “compromiso” firmado por las principales empresas. Lo irónico es que no se contemplaba ninguna especie de castigo por incumplirla por lo que los despidos en el ámbito privado siguieron a la orden del día. Además rechaza la reapertura de paritarias aunque la inflación (43% anual) pulverizó los incrementos logrados aduciendo que la inflación está bajando y que los acuerdos reflejan la inflación futura.
Si se mantiene este rumbo económico es esperable una profundización en el deterioro de las condiciones sociales, económicas y laborales. Los indicadores son cada vez peores (el Estimador Mensual de la Actividad Económica -EMAE- del INDEC arrojó una caída del 4,3% interanual en el mes de junio) y no hay evidencia de mejoras. Como el objetivo del plan de Cambiemos es el disciplinamiento de los trabajadores, harán lo que esté a su alcance, incluída la represión (complejo Ledesma en Jujuy). Habrá que observar qué hará el movimiento obrero, si opondrá una barrera a las políticas económicas o hará de simple espectador (en algunos casos, partícipes). (Breno Nunes Chas, Noelia Torres. Economía Política Para la Argentina).