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Diarios: la libertad de prensa condicionada

EL PAPEL QUEDO SIN REGULACION DEL ESTADO

Con la nueva legislación se está ahogando a los diarios pequeños y medianos del país a causa del
gran incremento en el precio del papel.
MIGUEL RODRIGUEZ VILLAFAÑE*
El 27 de septiembre de 1978, en la localidad bonaerense de San Pedro, comenzó a funcionar Papel Prensa SA, la primera fábrica nacional para producir papel prensa y celulosa. La compañía es controlada en un 49% por el grupo Clarín, un 22% por el diario La Nación y un 27% por el Estado Nacional. Es sabido que el emprendimiento atravesó no pocas situaciones oscuras en cuanto a su conformación y adquisición por sus actuales propietarios privados.
A su vez, en una dinámica cuestionable, la empresa papelera, primero abastecía a los medios de sus propios dueños (grupo Clarín y La Nación), a los que les cobraba un precio diferencial más beneficioso respecto del que fijaba a los otros medios gráficos. Y a estos últimos, dado que el papel importado es por lo general más caro, no les quedaba otra opción de comprarle a Papel Prensa. También, la empresa imponía limitaciones en el abastecimiento, con lo cual regulaba la competencia y el crecimiento de otros diarios, desde la provisión o no del papel necesario. Mientras tanto, no aumentaba la producción, por lo tanto siempre había faltante para proveer luego de la entrega sin límites a los grupos dueños.

Interés público.
En diciembre de 2011, la ley 26.736 declaró “de interés público la fabricación, comercialización y distribución de pasta celulosa y de papel para diarios”. En función de ello, se garantizó “la igualdad de oportunidades y el acceso sin discriminaciones al abastecimiento de papel” y obligó a la compañía a fijar un precio único para todos sus clientes, con independencia de la cantidad de bobinas de papel que se comprara. O sea, igualdad de precio y condiciones a los grandes clientes como a los pequeños diarios. Además, se obligó a Papel Prensa a incrementar su producción.
Sin embargo, en enero de este año 2019, hubo un gran retroceso en lo logrado, ya que entró en vigencia la norma que desregula la venta y producción del papel para diarios. El texto promulgado, derogó ocho artículos de la ley 26.736, y permitió fijar libremente el precio del insumo y relevó a la empresa tanto de la obligación de garantizar el abastecimiento del mercado local como de hacer público su precio. Además, la nueva regulación dispuso, que Papel Prensa “podrá ofrecer descuentos, beneficios y/o promociones sobre el precio de referencia en virtud del volumen de compra”, lo que otorga mayor beneficio a los dueños de la empresa y a los periódicos con mayor capacidad adquisitiva en desmedro de los más pequeños.
La consecuencia es que Papel Prensa elevó los precios a su antojo. Muchos medios no pueden afrontar la corrida del precio del papel, que superó inclusive a la suba del dólar, con reajustes que últimamente alcanzan casi a un 10 por ciento mensual.
Menos información.
Esta situación vuelve a condicionar a muchos medios que han tenido que dejar de ser semanales o quincenales, para pasar a ser mensuales, o se vieron obligados a mermar el número de páginas y, por lo tanto, reducir los contenidos informativos que brindan. El periodista Sergio Vaudagnotto, de la cooperativa del Diario del Centro de Villa María, sostuvo que la modificación legal afectó a su medio y a otros de la provincia de Córdoba, como Puntal en Río Cuarto, La Voz de San Justo en San Francisco, Tribuna en Río Tercero y muchos otros que intentan seguir informando cada jornada lo que sucede en la comunidad a la cual pertenecen.
En algunas localidades, como por ejemplo, Monte Maíz, Ucacha, Serrano y Alta Gracia, por citar algunos casos, se apagaron voces. Medios como El Correo de Firmat, de la Provincia de Santa Fe, de 104 años de existencia, a causa de los altos costos de producción, están siendo sostenidos por sus trabajadores para no desaparecer. La problemática afecta también a muchos otros medios gráficos existentes en el país, cooperativos, mutuales, comerciales y de organizaciones sin fines de lucro. Paradójicamente, el presidente Mauricio Macri sostiene, que ahora el país “tiene la más amplia libertad de prensa de su historia”, pero la afirmación no se corresponde con la realidad, ya que el gobierno protege, en los hechos, sólo a los medios poderosos y concentrados.

Bienes culturales.
Resulta inaceptable la disposición adoptada de liberar el precio de la bobina de papel que produce Papel Prensa por ser ese un producto de interés público. En particular, si se tiene en cuenta que parte de la empresa es de propiedad de todos los argentinos, ya que la Nación posee, como se ha dicho, casi la tercera parte del capital ¿Cómo puede ser entonces que el Estado nacional lucre y pretenda obtener más ganancia en la empresa, en contra de lo dispuesto legalmente en el tema? Debe recordarse que la Ley 25.750 de 2003, de “Preservación de bienes y patrimonios culturales”, estableció, que “el Estado nacional preservará especialmente (…) a diarios, revistas, periódicos y empresas editoriales en general”.
Resulta urgente que el Estado nacional cumpla la ley y a su vez destine los beneficios de su participación de Papel Prensa, o adopte las medidas necesarias, para garantizar la salud de la prensa gráfica -más allá del grupo dueño de la empresa- a fin de volver a la normativa derogada. No se puede permitir que, poco a poco, vayan desapareciendo más voces.

*Ex juez federal; abogado constitucionalista.