Sabado 30 de agosto 2025

Dilma Rousseff le dio a Barack Obama un soberano bofetón

Redacción 21/09/2013 - 03.53.hs

EMILIO MARÍN
Barack Obama sigue cosechando el rechazo mundial, de su propia siembra del espionaje. La presidenta de Brasil le dio un bofetón y formidable lección de soberanía. Dilma dejó a Obama como lo que es, un espía y gendarme internacional.
Las revelaciones del ex contratista de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA), Edward Snowden, relativas al espionaje de Estados Unidos contra Brasil y otros países, había sacudido al mundo.
Esa actividad ilegal fue destapada en artículos del periodista británico Glenn Greenwald residente en el país sudamericano, luego que Snowden le entregara valiosa información antes de pedir asilo en Moscú.
En agosto pasado la data fue aún más importante en relación a Brasil. Se demostraba que la NSA había espiado a Dilma Rousseff en sus comunicaciones telefónicas, cuentas de mail, etc. También la agencia había husmeado en la intimidad de Petrobras, la principal firma brasileña, se supone, para apoderarse de información clave sobre los descubrimientos de petróleo en el litoral atlántico. El espionaje industrial es del gusto del imperio, que considera "lo mío es mío y lo tuyo también es o debe ser mío".
Haber violado la seguridad de la jefa de Estado muestra que Brasil es un factor de primera línea mundial, líder de Latinoamérica e integrante del bloque emergente BRICS, junto con Rusia, India, China y Sudáfrica.
Y los yanquis ambicionan las reservas petroleras de Petrobras, pero apetito es político: quieren conocer los movimientos de Brasil y ese grupo de países opuesto a su versión unipolar del mundo y en buena medida la han dado por difunta. De allí que para ellos Dilma sea un "blanco legítimo" a espiar. Y lo es a tal punto que luego de las protestas brasileñas, la administración Obama no se disculpó y menos aún prometió que tal espionaje cesaría.
Eso llevó a que el 17 de setiembre, la jefa del Palacio del Planalto divulgara un comunicado informando que se postergaba su visita a Washington, programada para el 24 de octubre próximo.

 

Un gesto inédito.
La negativa de la mandataria a verse con Obama en la Casa Blanca fue un gesto inédito y muy valiente. Pensar que hay tantos presidentes del mundo, incluso sudamericanos, que se mueren por una invitación oficial a una cita con el norteamericano. Sueñan con los jardines y el Salón Oval. Muchos y muchas. En cambio la brasileña fue capaz de decirle que no a quien la invitaba por un lado pero instruía a la NSA y algunas otras agencias de espionaje a que violaran su intimidad y la de su gobierno. En este caso sí procede aquello de "O mais grande do mundo".
La suya no era una mera visita oficial, de las que hay muchas a lo largo del año. Era una visita de Estado, con desfile militar, cena en la Casa Blanca y todos los chiches. La única en su tipo prevista por la Casa Blanca para 2013. A eso fue capaz de renunciar la ex guerrillera brasileña que en octubre del año próximo irá por su reelección en el Planalto.
Lo trascendente también es que ella no disimuló la causa de su no concurrencia a la cita. Pudo aducir una enfermedad, habiendo tenido tiempo atrás problemas graves de salud. También podría haber explicado que la situación en su país es menos tensa que en junio pasado, cuando un millón de personas protestaba contra el alza del transporte, la corrupción y la limitada salud pública, pero que igual necesitaba atender el frente interno.
Dilma prefirió decir la verdad y de paso implicarlo directamente a Obama en el episodio. Es que éste habló telefónicamente con ella durante 20 minutos, tratando de incentivarla para que tomara el avión en octubre. Y de sobrepique, su interlocutora lo dejó en evidencia y le dijo que no. Que en estas condiciones no podía ni quería viajar.

 

Razones explícitas.
Antes de darle el portazo en la nariz, la mandataria dialogó en San Petersburgo con Obama, reclamando explicaciones. No las tuvo. Luego, en la misma línea de diálogo, fletó al Norte a su nuevo canciller, Luiz Alberto Figueiredo, quien se reunió con la Secretaria de Seguridad, Susan Rice, quien no ofreció disculpas ni explicaciones.
Se acordó que habría una llamada telefónica del afroamericano, que tampoco convenció. Sobre esa base de oportunidades previas desperdiciadas por el Departamento de Estado del poco hábil John Kerry, mareado por la crisis en Siria, fue que se divulgó un comunicado el 17 de setiembre.
"Dada la proximidad de la visita de Estado prevista para Washington -y ante la falta de una investigación oportuna de los hechos, con las explicaciones correspondientes y el compromiso de cese de la actividad de interceptación- no están dadas las condiciones para la realización de la visita en la fecha previamente acordada", informó el comunicado de la Presidencia brasileña.
Añadió: "Brasil entiende la importancia y la diversidad de la relación bilateral basada en el respeto y la confianza mutua, pero considera que las prácticas de interceptación ilegal de las comunicaciones y datos de los ciudadanos y las empresas son una amenaza seria a la soberanía y los derechos individuales. Se trata de una actividad que es incompatible con la convivencia democrática entre los países amigos".
Dilma va a viajar a Nueva York el 23/9 para participar de la apertura de la 68° Asamblea General de la ONU. Y todo indica que en su alocución, junto a otros problemas políticos y económicos de la región y el mundo que va a plantear en ese recinto, también podría referirse críticamente a esta manía imperial del espionaje.
La mayoría de los brasileños e incluso estadounidenses van a estar de acuerdo con esa crítica al trabajo sucio de la CIA y NSA. De todos modos, también en Brasil hay empresas y políticos muy serviciales con Washington. Aécio Neves, precandidato presidencial del PSDB, cuestionó a Dilma: "ella jugó para la platea y dejó de lado las cuestiones de Estado". ¿Cuestiones de Estado o "relaciones carnales"?

 

Espionaje, cosa seria.
El espionaje norteamericano, secundado por los británicos, es una cosa muy seria. En ese sentido resultó desafortunada la comparación de la presidenta argentina, cuando al referirse a este tema dijo que era algo sabido y puso de ejemplo la película "La vida de los otros", que relata el control que la Stasi de la Alemana Democrática hacía a un intelectual. Allí no había chantaje ni violencia y, cuando en una inspección policial le rompen un almohadón al dueño de casa, inmediatamente le pagan la factura.
No. La actividad de las 16 agencias norteamericanas están ligadas al saqueo de los recursos del planeta, a robar datos para ganar licitaciones con información privilegiada, a preparar la agresión militar contra países que no concuerdan con su hegemonía, etc.
Ese conjunto de agencias tiene un total de 197.000 empleados y se lleva un gasto reservado de 52.600 millones de dólares anuales. Las dos que más gastan son la CIA, (14.700 millones de dólares) y la NSA (10.500 millones), según revelaciones de The Washington Post, citando datos de Snowden.
El espionaje y del contraespionaje, están orientados a los blancos que el imperio considera prioritarios: China, Rusia e Irán.
Además la NSA se apoya en un programa de escuchas en 80 embajadas y consulados en todo el mundo, llamado "servicio especial de recopilación". En este caso la fuente es la publicación alemana Der Spiegel.
Y como si ello no fuera suficiente, la NSA, de su abultado presupuesto, pagó a las empresas de Internet para que le pasen información. A cambio de esos pagos y bajo la amenaza de llevarlos a juicio por "traición a la Patria", los directivos de Yahoo, Google, Microsoft y Facebook le entregaron toda la data pedida, sin informar a sus usuarios.

 

Defensa común.
Haber sufrido el espionaje hizo que Brasil lo denunciara ante el mundo y también, adoptara medidas para defender sus informaciones y se las sugiriera a sus socios.
El canciller Figueiredo fue a Buenos Aires y se reunió con Héctor Timerman: Lo mismo hizo después el ministro de Defensa, Celso Amorim, recibido por Cristina Fernández de Kirchner y Agustín Rossi. El visitante propuso "una integración comunicacional en Sudamérica contra el espionaje internacional y acordaron unir fuerzas para lograr un blindaje informático contra el espionaje de EE UU", según el cable de Prensa Latina.
El mismo día que Dilma le daba el bofetón público a Obama, el 17/9, comenzaba en Caracas la I Reunión de Autoridades y Expertos en Seguridad Informática del Mercosur, con participación de profesionales de la anfitriona, Argentina, Brasil, Bolivia y Uruguay. El canciller Elías Jaua abrió sus deliberaciones.
El día anterior se hizo en San Pablo un foro-debate sobre la inseguridad de las informaciones en Internet, el espionaje a través del ciberespacio y la transparencia de las instituciones. Participó por videoconferencia Julian Assange, fundador de Wikileaks.
Una comisión de Diputados de Brasil pidió viajar a Moscú y entrevistarse con Snowden para saber más detalles de la operación contra el país.
Obama hizo un papelón ante Dilma y, además, la región busca ahora formas de blindarse frente al espionaje. Esto fortalecerá políticas soberanas y dará impulso a la ciencia y tecnología locales. Ojalá ayude a depurar los servicios de informaciones latinoamericanos, en muchos casos discípulos y ayudantes de la CIA y NSA.

 


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