miércoles, 28 octubre 2020
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Distinción para la ciencia argentina

Si en el gobierno de Mauricio Macri hubo una actividad que fue ignorada casi hasta un nivel de depredación, esa fue la ciencia, especialmente en lo que concierne a su principal organismo en el país: el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet). Esa tendencia ha comenzado a revertirse bajo la actual administración y hay evidencias que lo demuestran.
El desinterés del macrismo hacia los recursos técnicos y humanos de la ciencia fue tan alevoso que contribuyó, una vez más, a la migración de técnicos argentinos en busca de mejores horizontes en el extranjero. Así prácticamente se abandonaron los proyectos de desarrollo relativos a satélites (campo en el cual el país ocupa un lugar destacado), biotecnología, robótica, mecánica y tantos más. Y ello sin considerar los vinculados a las ciencias llamadas «humanas» que apuntan al impulso de las temáticas socio-filosófica estrechamente relacionadas con la reafirmación de la conciencia nacional.
Un ejemplo claro de los avances logrados por el Conicet, referidos a la colaboración internacional en materia de investigaciones, fue su elección por parte de una de las instituciones científicas más prestigiosas del mundo ubicada en Alemania, para el desarrollo de un láser de sonidos de muy alta frecuencia, un aporte de singular relevancia en el campo de la física.
Otro ejemplo: Un ranking internacional elaborado por la empresa SCImago Journal Rank, ubica al Conicet en el primer lugar entre sus similares de América Latina dedicados a la investigación. El mérito se acrecienta si se tiene en cuenta que el organismo nacional fue ubicado en la posición 230 -muy destacada- entre casi siete mil instituciones académicas y científicas de todo el mundo participantes en la encuesta. La conclusión se hace más notable porque también figura entre los veinte primeros, entre los más de 1.400 organismos públicos que fueron tomados en cuenta para la encuesta.
La noticia merece ser destacada ya que el organismo evaluador, entre los criterios de medición que utiliza, considera como «factor más relevante lo relacionado a la investigación en función de la producción científica», obviamente en cuanto a los trabajos publicados en medios especializados de todo el mundo que revisten condiciones sólidas, originales y comprobables. En la calificación influye también el interés por participar en colaboraciones internacionales en los que prima el espíritu científico en su sentido más explícito.
En lo que bien podría tomarse como un síntoma del actual escenario político global, no ha pasado por alto el hecho de que el primer lugar de la encuesta, y por segundo año consecutivo, lo ocupó la Academia de Ciencias de China. Este acontecimiento vuelve a poner de manifiesto que la ciencia constituye un elemento de crucial importancia en la vida de las sociedades.
Por otra parte, que el Conicet esté tan bien considerado entre sus pares de todo el mundo, muestra que, a pesar de las políticas depredadoras de los gobiernos neoliberales que cada tanto asuelan el país, la ciencia argentina parece haber desarrollado anticuerpos para resistir. Eso habla bien del mundo científico pero también de los que lo apoyan desde otros sectores.